La pareja convivió ocho años hasta febrero de 2002, cuando la relación llegó a su fin, la separación se produjo aparentemente en buenos términos y el progenitor se retiró del domicilio.
Mas allá de la separación el padre continuó visitando a su hija, pero dos meses después de la ruptura la mujer desapareció con la niña de ambos y se exilió en España.
Dos años mas tarde, el padre logró que la pequeña retorne a vivir bajo su tutela de acuerdo a lo impuesto por un juez de Familia.
Mientras tanto, la madre viajaba una vez por año para visitar a su hija y fue la primera madre incluída en el registro de deudores morosos de la cuota alimentaria.
Más tarde la Justicia pudo comprobar que la progenitora de la niña había falsificado documentación del padre de la nena para viajar con destino a España.
De acuerdo a lo resuelto por el juez penal de Setencia Nº2, Antonio Ramos, la madre fue condenada a un año de prisión en suspenso.
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