Por Flor Bombini
fbombini@cronica.com.ar

El avance de la tecnología no da respiro. Las aplicaciones de los celulares demandan actualizaciones constantes que ofrecen cada vez más alternativas de comunicación virtual y que a la vez facilitan la tarea en muchísimos aspectos.

Como todo, puede ser utilizado para bien, para mal, o también, para pasar un buen momento... ¿Cómo es eso? La transmisión de imágenes, audios y videos, como también la chance de las videollamada, hizo que tanto los hombre como mujeres lo puedan tener como una opción para disfrutar y gozar de lo que hoy se llama el Cibersexo. Algo que hace una década, aproximadamente, parecía una utopía.

Son muchísimas las aplicaciones que dan la oportunidad de divertirse y relajarse un rato. Desde WhatsApp, por ejemplo, se pueden enviar fotos, videos y notas de audio que pueden generar la fantasía de quien está del otro lado.

Por Skype el asunto puede avanzar ya que permite realizar videollamadas, que sería ni más ni menos que el mismo método que la webcam en las computadoras.

También está Tinder, donde las personas inician un diálogo a través de un chat con alguien desconocido y luego continúan las charlas por otros medios y también con otro tono. Aquí el asunto es algo complejo, ya que hay que tener en cuenta a quién se le están enviando fotos o con quién uno está transmitiendo videos, para no sufrir problemas inesperados en un futuro.

Uno puede conocer o no a la persona que está del otro lado, siempre y cuando teniendo en cuenta los riesgos a los que se expone. Lo cierto es que es una forma de estimularse, a través de una pantalla, y pasar un buen momento.

Esto puede traer varias consecuencias: que ambas partes busquen concretar con contacto físico (y puede salir bien o mal) o que disfruten únicamente de manera virtual y se convierta en un nuevo pasatiempo, sin perder el control, claro.

Ahora bien, la situación varía depende quién esté del otro lado. Puede ser alguien anónimo (hay gente que encuentra un juego particular en estos casos) o también puede ser una pareja. Esto se da cuando los separa la distancia por trabajo y quieren mantener encendida la llama de la pasión, según explica Mariela Tesler, Sex Coach, Especialista en Seducción y Parejas y Directora de Isabellina. Aunque nunca está de más, quizá, jugar con algunas fotos previas o mensajes durante la tarde cuando el encuentro, real, será a la noche, como para ir motivando el asunto.

Lo cierto es que el Cibersexo es un método más que utilizado tanto por hombres como por mujeres: uno puede mostrar hasta donde quiere, puede probar mil fotos y decidirse por una, puede jugar hasta donde quiere. Como todo en la vida, es cuestión de probar, hay quienes le encuentran el gustito y hacen de esto una forma de pasarla bien.

Una diversión con riesgos

Como todos los aspectos de la vida, llevar adelante este tipo de prácticas virtuales puede tener sus riesgos. La frase "hecha la ley, hecha a trampa" también puede aplicarse a este caso, pues los hackers están a la orden del día y la transmisión de imágenes podría ser peligroso.

Un método para evitar que esto ocurra es que en las fotos no se vea la cara, aunque hay que ver hasta qué punto toma la misma gracia. Es que en los últimos años se conocieron muchos casos donde las fotos son utilizadas para páginas pornográficas.

El otro punto a tener en cuenta es que, en casos extremos, el cibersexo puede causar adicción, aumentando la frecuencia y perdiendo el control sobre la conducta. También puede generar cambios del patrón del sueño.

Además, hay que considerar que, por más divertido que sea, no es la única fuente de gratificación, por lo que habría que tomar recaudos para que esto no disminuya las relaciones con la pareja.