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CRÓNICA POR LOS BARRIOS

Rebusques para llenar la heladera todos los meses

Por Gabriel Arias
garias@cronica.com.ar

Es sabido que a partir de este mes el salario mínimo vital y móvil será de 8.660 pesos, pero lo que muchos se preguntan es si este monto alcanza para subsistir ante los crecientes aumentos que hay en diversas áreas, además de notarse la baja en el consumo de la carne, alimento que hoy parece ser un lujo en la mesa argentina. Crónica recorrió los barrios para saber cuál es el pensamiento del vecino, y si puede “darse el gusto” de comer algún corte vacuno.

Beatriz comentó que “ahora consumo menos carne porque no me alcanza, y tengo que cambiarlo por pollo o pescado. Respecto del salario mínimo, es un monto con el que nadie puede vivir y me parece que el gobierno no lo eleva porque el Presidente fue un empresario y a él sólo le importa cierta gente porque nació en cuna de oro, y no sabe lo que es pobreza, donde se está sumiendo este país. En mi caso, mis hijos cada tanto me salvan porque lo que gano no me alcanza, pero me siento mal porque yo no quiero abusar de la vida de ellos”.

La mayoría de los encuestados se mostró preocupada por el bajo salario mínimo impuesto por el gobierno nacional y el Consejo del Salario, de 8.660 pesos y que rige desde julio, aunque tampoco entienden por qué ese monto no es más elevado. De hecho, Dante agregó que “soy jubilado y con ese dinero es imposible que una persona, y menos una familia, puedan subsistir. Creo que lo mínimo que se tendría que ganar serían 15.000 pesos, aunque no entiendo por qué el gobierno no sube ese piso. Lo único que sé es que los platos rotos los pagamos siempre los laburantes. Si fuera por mi salario, no me alcanza, ya que tengo un pibe en el secundario y eso implica también sus gastos. Por suerte, mi mujer trabaja y la llevamos como podemos”.

Respecto de la baja en el consumo de carne, Héctor argumentó que “debido a los crecientes aumentos que hubo, hoy por hoy tengo que comer menos carne y tuve que buscar alternativas como el pollo, cerdo o pescado para poder seguir alimentándome bien. Hoy ganar menos de 10.000 pesos hace que sea casi imposible vivir dignamente. Cada vez cierran más fábricas y hay menos empleo, es un duro momento para todos”

Por Florencia Golender
@flopa01

La presión empresarial pudo más a la hora de definir la suba del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) en el Consejo del Salario, donde el mes pasado definieron tres cuotas que representan un 24% de mejora para que la base del ingreso de los trabajadores alcance los 10.000 pesos a partir de julio de 2018. “Crónica” calculó a qué productos y servicios puede acceder una familia tipo que sólo vive con ese ingreso.

En la actualidad, el salario mínimo es de 8.860 pesos, si se tienen en cuenta los alimentos elementales para un grupo familiar que componen dos adultos y dos niños, ese monto se evapora rápidamente. 

Un consumo mensual de leche, pan y carne para los cuatro integrantes y, a su vez, el gasto acorde con luz y gas resultan en un 57 por ciento del salario mínimo (ver a la derecha). El cálculo deja afuera a frutas, verduras, lácteos, agua, indumentaria, entre otros básicos que parecen imposibles de incorporar a la mesa con un ingreso mínimo.

Vale aclarar que el salario mínimo, vital y móvil representa la menor remuneración bruta que el trabajador debe percibir por su jornada completa y sirve como referencia para el mercado laboral en general, es decir, es un indicador que se utiliza también en el mercado informal.

El Consejo del Salario debe tener en cuenta a la hora de definirlo cuál es la situación socioeconómica del país. Participan de ese debate funcionarios del Ministerio de Trabajo, representantes de diferentes sindicatos y sectores empresarios. Entre todos, para 2017 fijaron un aumento del 24% en tres cuotas, que incrementará el valor actual de junio de 2017 de 8.060 pesos a 10.000 recién para el mes de julio del año próximo.

Cuenta oficial

Mientras tanto, los precios de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y de la Total (CBT) subieron durante mayo 1,01% y aún falta el número de junio. 
El cálculo mensual que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el quinto mes del año concluyó que una pareja con dos niños de 8 y 5 años requirió 5.986,07 pesos para comprar la alimentación indispensable y no caer en la indigencia.

Ese mismo núcleo familiar requirió $14.665,88 en mayo para adquirir la Canasta Básica Total (CBT), que además de los alimentos incorpora viajes e indumentaria, y que marca el umbral por debajo del cual se cae en la línea de la pobreza.

Es decir, una familia con un sueldo mínimo no cae en la indigencia pero no le alcanza para pasar la línea de la pobreza señalada por la CBT. 

El contexto económico incluye en los últimos meses subas en las tarifas de los servicios, en los alimentos y los combustibles. A su vez, el dólar pasó los 17 pesos y creció exponencialmente en los últimos días. Como es sabido, cuando el precio de la moneda norteamericana crece mucho en pocos días, el impacto en los alimentos parece inevitable o, por lo menos, ocurre sin control alguno de las autoridades. La brecha entre el salario mínimo y las necesidades básicas posiblemente crezca en lo inmediato.