Se lo conoce como el primer asesino serial de la historia policial argentina. Se trata de Cayetano Santo Godino, más conocido como el Petiso Orejudo, que a los 16 años fue detenido por sus múltiples crímenes a niños e incendios.

Murió detenido en la cárcel del fin del mundo, en Ushuaia en 1944, tenía 48 años. De su muerte hay varias versiones, hay quienes dicen que fueron los mismos presos los que lo golpearon después que metiera al gato que tenían de mascota en la caldera del penal.

Godino vivió parte de su infancia en un instituto, porque sus padres no lograban contenerlo. Su padre lo golpeaba. A los 8 años, Cayetano llevó a un baldío a un niño de casi dos años y comenzó a pegarle en la cabeza con una piedra. Un vigilante salvó al bebé. Al año siguiente golpea a otra vecina.

Su primer crimen fue en 1906, según él mismo le contó a la policía años después, cuando fue detenido, que llevó a una niña de tres años a un baldío y la estranguló. Después la enterró viva en una zanja.

Horrenda seguidilla

El 25 de enero de 1912 se encontró, en una casa vacía, de Pavón 1541, el cadáver de Arturo Laurora, de 13 años, golpeado y estrangulado. El 7 de marzo de 1912, una niña de 5 años miraba la vidriera de una zapatería, y le prendió fuego el vestido. Su abuelo cruzó la calle para ayudarla y lo mató un auto. La niña murió 15 días después.

El Petiso Orejudo sentía pasión por el fuego e incendió varios galpones. Atacó a varios niños, pero lograba escapar. El 3 de diciembre de 1912 atacó a un niño de 3 años que jugaba en la vereda. El niño fue estrangulado con un piolín y como no terminaba de morir, el homicida le perforó la sien derecha con un clavo de cuatro pulgadas, al que golpeó con una piedra hasta que la punta salió.

Dicen que Godino fue a su funeral. Cuando lo detuvieron lo llevaron a un hospital de Mercedes, nadie sabia qué hacer con él. Hasta se pensó en que sus grandes orejas podrían tener que ver con su maldad. Los médicos decidieron operarle las orejas y coserlas al costado de la cabeza, suponiendo que de esta manera concluiría su afección al homicidio.

Así lo dejaron en libertad y volvió a matar. Godino fue condenado en 1914 a prisión perpetua. En 1923, custodiado y engrillado, fue llevado a la cárcel del fin del mundo.

Sus años de pibe

A Cayetano le pusieron el mismo nombre que al primogénito muerto. Su padre era alcohólico, tanto el petiso orejudo como su madre eran golpeados. Dicen que su baja estatura era consecuencia de la mala alimentación que había tenido. Era analfabeto. Fue muy poco tiempo a la escuela y andaba vagando por las calles.

Los incendios que iniciaba se quedaba para mirarlos. Un niño sin infancia que arruinó la de otros. La vida del múltiple asesino fue llevada al cine en la película “El niño de barro” (una coproducción Argentina-española), que fue dirigida por Jorge Algora. El filme, que se estrenó en 2007, mezcla realidad con fantasía, para recrear los crímenes perpetrados por Godino.