Atrás quedaron aquellos años en el mundo del espectáculo en el que transitaba roles como vedette y modelo y, en el que había adquirido, un rol marcadamente mediático. Hoy, Gisela Barreto atraviesa otras etapas que tienen que ver con una actitud de espiritualidad, de comprensión, de reconocimiento de verdaderos valores humanos, de contemplación y, por sobre todo, de aptitud para estudiar y aportar nuevas iniciativas en su vida artística y profesional.

Como hecho plausible se puede citar la actualidad: el lunes, Gisela, comenzará su curso de locución nacional en el Iser. Ella lo vive de una manera muy potente y compartió su alegría con “Crónica”.

“He aprobado los tres exámenes que me exigían poder realizar este curso y me encuentro con mucha expectativa de llevar adelante este proyecto”, afirma Gisela para destacar más adelante que “es como volver a mi época de estudiante. Regreso a una etapa de mi juventud que tenía que ver con el estudio y las ilusiones de lo que se iba a presentar”.

En otro momento de la nota, nos afirma que “la voz es un instrumento primordial, puede generar climas, fantasías, instalarte en lugares insospechados y poder llegar al corazón, en definitiva”. Gisela insiste con este panorama: “Es otra rama que se te abre. La radio es una herramienta fundamental para mí como objetivo laboral pero, reitero, por ahora, no quiero que se agote en la radio. Me interesan también las noticias y como puedo desarrollarlas a nivel televisivo en un servicio informativo”.

La foja de servicios de Barreto es muy interesante ya que pudo realizar abordaje de diferentes ciclos a nivel nacional y también en el contexto internacional. En este sentido se puede acotar que ha trabajado en Estados Unidos, España, Chile, Brasil, Paraguay, Centroamérica y Perú. En los citados países ha participado de diversos ciclos a nivel conducción y también como columnista especial. Por otra parte, siguió trabajando como actriz en diferentes propuestas teatrales.

Gisela Barreto quiere apostar fuerte al universo con iniciativas movilizadoras. También brindará, como docente, una serie de talleres que invitarán a tomar conciencia sobre el valor humano antes que la imagen. La máxima de ella es que “hay que saber valorarse y comprenderse. Los cosméticos del amor no tienen competencia. La generosidad humana tiene como principal epicentro el corazón”.