Por Andrés Klipphan

“Conozca el placer de vivir bien” (…). “Si usted está interesado en casas de más de 500 m2 cubiertos con características relevantes y especiales, por favor llene el siguiente formulario, será atendido personalmente con la máxima discreción. Luego de contactarnos con usted, buscaremos su propiedad entre una exclusiva base de datos no publicada”, invita el aviso publicitario de una de las principales inmobiliarias que comercializan imponentes propiedades en Nordelta, “el emprendimiento inmobiliario más grande de la historia argentina”, tal como se promociona a ese conjunto de doce barrios privados “con una infraestructura común que supera todo lo conocido en las urbanizaciones privadas del espacio suburbano”.

Según explican los folletos y páginas web, “abarca un espacio de 1.600 hectáreas. Cuenta con escuelas propias, a las que asisten más de 4.300 alumnos; centros de educación terciaria, espacios recreativos, áreas comerciales (hipermercados y shopping center), oficinas, centros médicos y culturales”.

Nordelta, una especie de Estado aparte, cuenta con autopista propia de acceso. Allí viven unas 30 mil personas, que abonan casi 15.000.000 de pesos mensuales en expensas. La descomunal cifra se explica porque en La Isla, uno de los barrios cerrados más destacados, una finca de 800 metros cuadrados cubiertos tiene un valor de 2.900.000 dólares. Para muchos, vivir en Nordelta es soñado. Para otros es imposible acceder.

En el lugar también viven familias de clase media y media alta (los menos), corridas de los barrios en los que se criaron por violentos hechos de inseguridad, que conviven con sus vecinos VIP. Estos suelen ser ricos, famosos, empresarios, artistas, periodistas, que eligieron la destacada urbanización y privacidad de esa zona del municipio de Tigre para vivir en ese microclima. Sin embargo, en los últimos tiempos algo fue cambiando.

Grupos mafiosos y sobre todo narcos que ingresaron a nuestro país con identidades falsas, encontraron en ese selecto predio del conurbano bonaerense un lugar privilegiado para instalar sus cuarteles de operaciones, desde donde monitoreaban los embarques de cocaína que ingresaban y salían del país o planeaban sus próximos golpes.

Desde algunas de las 2.800 residencias construidas por famosos arquitectos y rodeadas por bellos parques que parecen pintados en tela por prestigiosos paisajistas, se llegó a controlar, por ejemplo, el traslado de “mulas” que en sus estómagos llevaban encapsulados hasta 4 kilos de clorhidrato de cocaína de la más alta calidad.

Nordelta también es el lugar elegido por narcos mexicanos y colombianos como lugar de residencia para sus familias, que abandonaron sus países por las amenazas de muerte que recibieron por parte de otros carteles de las drogas.

En más de una oportunidad esas sentencias de muerte se terminaron de efectivizar en territorio argentino –pero fuera de Nordelta– a través de silenciosos y anónimos sicarios, que en los últimos 5 años habrían realizado al menos 42 ejecuciones sin que hubiese un solo detenido por esos crímenes.

Según un informe reservado que maneja la Policía Federal, basado en estadísticas de la Justicia Federal, el 80 por ciento de los narcos importantes detenidos en el país vivían en Nordelta o barrios cerrados de características similares aunque más pequeños.

Los narcos descubrieron en Nordelta el lugar ideal para desarrollar su tarea delictiva, cámaras de seguridad, guardia privada, escasos controles para alquilar propiedades. Allí nadie pregunta nada. La mayoría de la veces, las inmobiliarias no conocen a los verdaderos residentes. Un tercero suele ser el nexo entre unos y otros, y los pagos, en más de una oportunidad, son en efectivo y por adelantado.

Esos privilegios le daban un manto de impunidad y clandestinidad. Pero quizás por razones políticas, una vez que Sergio Massa, el intendente de Tigre –ahora diputado– se proyectó como uno de los candidatos presidenciales mejor posicionados de la oposición, la lupa de la Justicia y las investigaciones policiales comenzaron a posarse sobre esa comarca.

Hasta allí llegó Interpol para esposar, junto a los federales argentinos, a caracterizados narcos prófugos de México y Colombia, como Miguel Ángel Vázquez Bonilla, que vivía en el exclusivo barrio Los Castores de Nordelta, y Jesús Antonio Yepes Gaviria.

Vázquez Bonilla tenía un pedido de captura de Interpol México desde el 16 de septiembre de 2013, acusado de asesinar a su tío, Héctor Vázquez Joachín. Apresado después de un megaoperativo encabezado por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, que incluyó 32 allanamientos simultáneos, también se detuvo a otras 12 personas, todas relacionadas con los carteles de las drogas, más de la mitad de ellas ciudadanos extranjeros y todos habitantes de Nordelta.

Dentro del garaje de una descomunal mansión, los hombres de Berni descubrieron en poder de una familia colombiana una camioneta importada con 114 kilos de cocaína.

Entre los detenidos también se encontraba Martínez Grajales, de nacionalidad colombiana y conocido por su alias, “el Doctor”, quien sería uno de los líderes de la organización. Por su parte, Yepes Gaviria está sospechado de ser el encargado de lavar el dinero obtenido junto a su esposa Claudia Arias Celis, que figura como monotributista y que también fue detenida.

Como se dijo, varias viviendas allanadas estaban ubicadas en el barrio Los Castores del complejo Nordelta; también en sus vecinos Marinas Golf y Santa Catalina. Allí mismo, en 2012 fue detenido uno de los narcos más buscados internacionalmente: el colombiano Henry de Jesús López Londoño, más conocido como “Mi Sangre”. El hombre fue señalado por el secretario Berni como el “líder del cartel Los Urabeños”.

El mismo funcionario le confió a “DEMOCRACIA” que a su ingreso al país a fines de 2011, López Londoño “había vivido en distintos countries y quintas de zona norte del conurbano, para evitar un lugar fijo y así la posibilidad de ser localizado, mientras que su esposa y su hijo residían en Nordelta”.

 

Narcolavado en Nordelta

 

Pasaron apenas dos semanas de esos allanamientos y detenciones espectaculares para que el complejo Nordelta, el mismo lugar que cuenta con 500 amarras para embarcaciones y salidas exclusivas –ideales para las mafias narco– a los canales del Delta del Paraná, volviese a aparecer en la tapa de los diarios.

La primera vez fue por un hecho propio de la farándula local vernácula. Wanda Nara (la ex de Maxi López) y el futbolista Mauro Icardi alquilaron allí una casa, fotografiada por la revista Gente, para sostener sus encuentros amorosos alejados de fotógrafos indiscretos y periodistas chimenteros.

La segunda tiene un peso específico más importante. Una minuciosa investigación de la AFIP, a cargo de Ricardo Echegaray y de la Unidad de Información Financiera (UIF), cuyo titular es José Sbattella, descubrió una fabulosa red de lavado de dinero en Nordelta. Esa red delictiva, desde la cual se aportarían dólares provenientes del tráfico de drogas ilegales, está integrada, entre otros, por narcotraficantes colombianos y mexicanos investigados y denunciados no solo en sus países, sino por la propia Justicia y la DEA de los Estados Unidos.

Según documentación de la causa a la que accedió “DEMOCRACIA”, el lavado de divisas se realizaría a través de 20 fideicomisos que acumulan inversiones por más de 200 millones de pesos, que se utilizarían para una cantidad similar de “emprendimientos urbanísticos” que están “bajo fiscalización”.

En las causas también se asegura que las “personas físicas y jurídicas involucradas en esas operaciones son 250 y que “el 70% de ellas no tienen capacidad contributiva”. Se destaca que todas ellas “se encuentran en proceso de fiscalización”.

Las autoridades consultadas por este semanario aseguraron que esos “20 fideicomisos se encuentran con sus CUIT inactivos, atento a que no se encuentran cumplimentando el régimen de información de los fideicomisos, ocultando a los beneficiarios de los mismos”.

La AFIP y la UIF vinculan como una de las principales desarrolladoras de Nordelta, a través de la cual se lavaría gran parte de esos 200 millones de pesos que provendrían del narcotráfico, a la firma Oda Constructora.

El arquitecto Walter Mosca está sospechado de recibir “dinero para lavar” por parte de familiares de los presuntos narcotraficantes Jesús Antonio Yépez Gaviria e Ignacio Álvarez Meyendorff, el primero de ellos, como ya se detalló, detenido en Nordelta, y el segundo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Sólo a esta familia se le inmovilizaron en la Argentina unos 100 millones de dólares, que se suman a los 500 millones que se congelaron en Colombia.

Como ocurrió en causas similares, la investigación comenzó a partir de un reporte de operación sospechosa que elevó una entidad bancaria a partir de movimientos llamativos, ya que quien realizaba esos movimientos de dinero no los podía justificar.

En abril de 2014 la AFIP solicitó la quiebra de la empresa Oda Constructora S.A. “por una deuda de 14,38 millones de pesos y le reclama otros 2,7 millones a Obras de Arquitectura SRL por otra deuda de 2.796.536 pesos”.

Según fuentes de la AFIP consultadas por “DEMOCRACIA”, los fideicomisos orquestados por el arquitecto Mosca a pedido de las presuntas familias narco acumulan varias demandas, y la mayoría de las deudas que decenas de acreedores reclaman a Oda Constructora ante la Justicia comercial son por pagos con cheques sin fondos.

En total la empresa suma “tres juicios ejecutivos, dos pedidos de quiebra y 96 cheques rechazados”. Como para valorar la importancia de estos emprendimientos fiduciarios encabezados por Mosca se destaca, por ejemplo, el Hotel Intercontinental Nordelta, ubicado en la Avenida del Puerto, frente al río.

A través de la cuenta bancaria de Oda Desarrollos se movilizaron en los últimos diez meses más de 2 millones de pesos, en su mayoría en concepto de “depósitos en efectivo”, y la salida de estos mediante el concepto “pago de sueldos”.

A pesar de estos “justificativos, en la Anses no figura ninguna nómina de empleados. Lo mismo ocurre en el Ministerio de Trabajo.

Pero esto no es todo. Según una investigación publicada por el sitio oficial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Infojus Noticias, que realizó un relevamiento de diversas causas judiciales, el arquitecto Mosca “aparece hablando en diversas escuchas en las que se investiga a un grupo narco que fue detenido por poseer 144 kilos de cocaína. El empresario también aparece mencionado en una carta del pastor David Andrés Acevedo Muñoz, que “fue arrestado por lavado de dinero que le envió a su congregación en Colombia”.

Mosca aparece involucrado en el manejo turbio de dinero blanqueado a través de dos empresas: Obras de Arquitectura SRL, de la que Mosca es fundador, y Oda Constructora S.A., en la que Mosca tiene la mitad de las acciones y es director. Oda Constructora S.A. participa de los 20 fideicomisos investigados por la AFIP y de la UIF.

Según las causas judiciales que tramitan en la Justicia Federal citadas por el Ministerio de Justicia, Mosca y el narco Yépez Gaviria “tuvieron un intercambio telefónico en el que se decían:

–Escuchame, ¿que no hay producto que vender?

–No hay nada para vender. Hay cinco, seis departamentos para vender.

–Le voy a mostrar todos los papeles que me mandan a mí de Colombia.

–Dale. Aparte, de verdad necesitamos ponerla... tener alguna mercadería para cuando... Y si esto funciona bien... ¿me entendés?

Durante los allanamientos de la Policía Federal, al mando de Sergio Berni y en los que participaron también inspectores de la AFIP, se secuestró una carta en la que el pastor de la Iglesia del Dios Ministerial del Jesucristo Internacional escribió: “Me llamó ese señor Walter (Mosca) y me dijo que había recibido un llamado muy importante (...) me dijo que lo había llamado el alcalde de Tigre (en referencia a Sergio Massa) para decirle que hay un expediente judicial y una orden de allanamiento en lo concerniente con el hermano Antonio (Yépez Gaviria), por narcotráfico y lavado de dinero.” En la carta, Acevedo Muñoz afirma que Massa “envió a un fiscal muy prestigioso a investigar acerca de estas acusaciones”. Tanto el domicilio de Mosca como el de otros implicados fueron allanados en la investigación por los 144 kilos de cocaína.

Como se ve, en el mayor complejo de barrios cerrados del país, no todo lo que reluce es oro. Por el contrario, parece que debajo de esos impactantes techos color naranja hay mucha suciedad oculta que de a poco va saliendo a la luz, al igual que las muertes que arrastran esos delitos manchados de sangre.

Eso sí, cuando algún desprevenido se acerca para consultar por una quinta, y a pesar de todo lo dicho, el lema sigue siendo “conozca el placer de vivir bien”.