Por María Helena Ripetta
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Los delincuentes suelen estar un paso adelante con su imaginación para evitar ser detenidos. Las entraderas son un delito difícil de evitar donde la víctima tiene pocas posibilidades de pedir ayuda.

A las precauciones habituales como mirar a ambos lados antes de entrar, dar una vuelta manzana si se ve un auto que no es de la zona, avisar a un familiar de que se está llegando para que desde adentro esté alerta, ahora se suma la tecnología.

Por ahora, esto no es una posibilidad para todo el mundo, porque aún son costosos, como todo lo novedoso, que al masificarse baja los costos.

Ya hay casas con sistema de alarmas moritoreadas, es decir que al activarse llaman a la vivienda para que el dueño diga la palabra clave para que se sepa que está bien, si no es así, se manda a la policía y va la empresa. Portón eléctrico para no bajarse del auto, pero está el caso de Juan Ignacio Tejero en Lanús, que fue atacado dentro de su propio coche cuando lo sacaba de la casa.

Ahora hay botones de pánico, son unos aparatitos para tener en la mano; cuando se ingresa el auto, por ejemplo, ante una situación en la que se ve que va a ser atacado, se lo aprieta. Este pequeño aparato no hace ningún ruido, pero el alerta va directo a la central de moritoreo de la empresa de seguridad privada, que, sin hacer ninguna llamada a la casa, avisa a la policía, la que se dirige directo al hogar desde donde se activó.

Otras modalidades
Los efectivos llegan, tocan el timbre y, en el supuesto caso de que nadie abra, intervienen. Si alguien abre y por ejemplo dice que se disparó por error, piden pasar para asegurarse de que el resto de la familia no está en poder de los delincuentes, por ejemplo, para que el dueño de casa abra y aleje a la policía del lugar.

Este mismo botón se coloca cerca de la cama para que, ante un ruido extraño que no da tiempo a nada, con sólo apretar un botón se pida ayuda.

Es cierto que estos servicios de seguridad se pagan, y no son accesibles para todo el mundo, que de a poco, como otros sistemas de seguridad, se irán masificando y serán más económicos. Algunas empresas cobran caro la instalación y poco el mantenimiento, y otras a la inversa.

Una forma de combatir el delito más difícil de evitar, de a poco se buscan alternativas para prevenirlo, hasta que los delincuentes encuentren alguna otra modalidad.