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Por Julieta Miguelez.
La Justicia porteña dictaminó ayer la desinstalación del cartel principal de la fachada del hipermercado Carrefour, sucursal Warnes, por no contar con la correspondiente habilitación, ordenando incluso su posterior destrucción.
El hecho ocurrió por la mañana, cuando personal del Gobierno de la Ciudad se hizo presente en las instalaciones de la multinacional, con la orden de “remover y destruir” el cartel principal de dicho establecimiento. Sucede que esa sucursal, insólitamente, no respeta las ordenanzas municipales y no cuenta aún con la habilitación edilicia de su fachada. Y si bien había sido advertida en varias ocasiones por la Justicia para que regularizara la situación, Carrefour siempre hizo caso omiso a las exigencia. Y decimos insólitamente porque la sucursal en cuestión funciona desde hace más de una década.
Mediante la utilización de una grúa, los trabajadores retiraron las gigantescas letras que formaban el nombre de la empresa y luego las destruyeron. Crónica dialogó con un trabajador del lugar, quien comentó que “al parecer, es mucha la plata que Carrefour tiene que pagar al Gobierno de la Ciudad, ya que cuenta con altas multas por demorar la habilitación”.
Hace 11 años que Carrefour inauguró esa sucursal en la intersección de las avenidas Chorroarín y Warnes. Nueve meses atrás, la Justicia ya había ordenado que tramitasen la habilitación o, en su defecto, directamente se retiraría el cartel. En aquel entonces, la grúa y los trabajadores también se hicieron presentes, pero por motivos que nunca se dieron a conocer la desinstalación del mismo no se llevó a cabo y se le otorgó a la multinacional la posibilidad de una prórroga. Pero la compañía de capitales franceses siguió ignorando las advertencias y por eso, desde ayer, el cartel ya no existe. Carrefour sigue aumentando los precios, pero al menos, a la fuerza, ahora tendrá que comenzar a respetar los códigos edilicios de la ciudad. |