La Justicia santiagueña investiga los entretelones de un perverso trío sexual, conformado por un sujeto de 32 años, su concubina y la hija de la mujer, de apenas 10.
El hombre, identificado como Javier Alejandro Ibáñez, de 32 años, domiciliado en ruta nacional 34, kilómetro 687, de la localidad de Fernández, departamento Robles, en Santiago del Estero.
La historia salió a la luz cuando la pareja de Ibáñez, Horta López lo denunció en la Comisaría del Menor y la Mujer. De acuerdo con la causa, el hombre ultrajó a la niña por un lapso de 6 meses.
Según consigna el diario El Liberal, la concubina señaló a la policía que "un día él me ordenó quedarme en el living y se metió en la habitación con mi hija. Dijo que no quería ser molestado”.
Quince minutos después, el sujeto salió de la pieza. “Ya he estado con tu hija. No la obligué a hacer nada. Ella quería hacer las cosas que hicimos”, habría revelado. Cuando la mujer le reprochó, Ibáñez habría propinado una feroz golpiza.
“Sí me tocó, me metió el dedo aquí, pero no me lastimó”, dijo la niña a su madre, señalándose su órgano sexual. Durante cuatro meses, Ibáñez convirtió en esclava sexual a la pequeña. Cansada, López se marchó de la casa, pero debió retornar porque el sujeto la amenazaba diciendo: “Cuando tus hijos vayan a la escuela los voy a agarrar. Y nunca más los verás”.
Una noche, el hombre ordenó a su pareja: “Andá a buscar a tu hija que quiero estar con las dos”, con la intención de conformar un trío sexual.
Así, arrancó el calvario de la niña. Dos o tres veces a la semana era abusada por vía vaginal y anal. En una misma cama: su verdugo sexual, ella y su madre.
No le alcanzó. Durante otra noche, ordenó a la mujer que trajera a otra de sus hijas, de apenas 6 años. A ella la ingresó en el sexo con manoseos. Quince días debió guardar reposo la menor, a raíz de la hemorragia que le provocó el abyecto individuo.
López huyó otra vez del hogar. Antes, debió burlar las medidas de seguridad fijadas por el individuo para su encierro, como candados, ventanas atornilladas y rejas. Tras la denuncia policial, Ibáñez terminó enrejado y está alojado en el Penal de Varones, en Alsina 850. |