Un joven empleado de carnicería sufrió el domingo la amputación de la mano y parte del antebrazo izquierdo, como consecuencia de un terrible accidente con una máquina picadora de carne, en un comercio de avenida Colón y Luis Braille del barrio Sarmiento.
La víctima fue Sebastián López, de 19 años, domiciliado en Monteagudo Nº 352 del barrio 8 de Abril. La tragedia se desató en el supermercado Goido, perteneciente a Paola Gandaro, con residencia en manzana 10, lote 10 del barrio Smata.
Testigos y policías confiaron que el suceso se produjo minutos antes de la una de la tarde, mientras López limpiaba una máquina de picar carne trifásica, cuyo peso se estima en los cien kilogramos.
Hay dos hipótesis: una, que el empleado estaba limpiando la máquina y encendió el motor para que expulsara una de sus partes internas para higienizarla. Debido a que no salía el tirabuzón o “gusano”, López habría ingresado la mano para manipularlo, oportunidad en la que fue absorbido por la embutidora.
La otra versión señala que ingresó la mano para extraer uno de los componentes y que el accidente sobrevino, al encenderse accidentalmente la máquina.
Todos coinciden en que cerca de las 13 escucharon un grito de terror. López trabajaba junto a Pamela Gandaro, hermana de la propietaria, y Héctor Daniel Silva, quienes corrieron en su auxilio y luego comunicaron el hecho a los servicios de emergencia.
Desesperación
Durante dos horas, López soportó un dolor terrible. Más de veinte personas trabajaron para socorrerlo, pero todo era en vano. No podían rescatar la mano y parte del brazo de la picadora y tampoco, desarmar la máquina, expresa El Liberal.
A la esquina de Colón y Luis Braille convergieron los bomberos de Santiago y La Banda, dos ambulancias del Hospital Regional y una tercera de un servicio privado.
Tampoco alcanzó. Particulares intentaron romper la embutidora con dos amoladoras. Inclusive, también concurrió un herrero. Nada lograba destruir la picadora de carne que se transformó en una trágica trampa para el joven carnicero.
Desesperado, el padre de Sebastián, Jorge Ricardo López, quien había concurrido al lugar al conocer la noticia, dejó por un instante a su hijo y se trasladó al Hospital Regional.
“Por favor necesitamos un médico para mi hijo. Su mano quedó atrapada en una máquina. Tiene mucho dolor. Con calmantes podremos aliviar su dolor y trasladarlo con la máquina para aquí”, imploró López a los enfermeros en el nosocomio.
Finalmente, decidieron desmontar la picadora y trasladarla junto a la víctima. Rodeados por más de un centenar de vecinos, policías y enfermeros decidieron subir al herido unido a la máquina a la ambulancia, como única alternativa para llegar hasta el centro de salud. Cinco hombres levantaron la mole de hierro y acero, mientras otro grupo sostenía en el aire al joven herido.
A las 14.55, el grupo retiró a Sebastián y a la picadora de carne, y ambos fueron trasladados al Hospital Regional.
Una hora después, los médicos iniciaron una compleja intervención quirúrgica. Todo era atípico: la atención se situó en el brazo de López y la máquina de acero. Finalmente, se realizó lo que nadie quería, pero que era inevitable: la amputación de la mano y parte del antebrazo. Recién allí, la picadora de carne quedó separada del cuerpo de la víctima.
Allí terminó una jornada de dolor e impotencia, pero se inició otra: el desafío de salvarle la vida y evitarle infecciones, ya que el paciente tuvo un prolongado contacto con bacterias, mientras estuvo “conectado” a la embutidora. |