JUAN PABLO VIEYTES |

 Cr├│nica Paranormal

05.08.2011   

Un fantasma en San Mart├şn

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Cr├│nica fotografi├│ un fantasma en San Mart├şn.

"Quiero tu alma". Esa frase es una de las tantas amenazas que recibe una nena, por parte de una entidad que la acosa. Crónica.com.ar acompañó al equipo de ACEPCA para investigar qué ocurre en esta casa de familia. Hacé click y mirá las imágenes registradas.

Sabíamos que se trataría de una de las investigaciones más ambiciosas y peligrosas. No esperábamos hallar "fantasmas comunes", inofensivos: El lugar presentaba signos de haber sido utilizado para rituales de satanismo, lo que indicaba que nos encontraríamos con entidades muy poderosas, atraídas por este tipo de técnicas. La familia vivía atormentada, atemorizada; prácticamente no los dejaban vivir en paz. Lo cierto es que esta chica adolescente (Ver charla en video) tenía que dormir con la luz encendida y aún así, estos seres le susurraban en el oído, la amenazaban, la destapaban, la tironeaban de los pies, le golpeaban el colchón desde abajo y hasta la habrían hecho levitar. También veía a una nena que la llamaba "mamá" y a otro ser que le "enseñaba" visiones de sacrificios que se habrían hecho en el propio sótano de la casa. Muchos llegaron a pensar que estaba poseída. Una noche, cansada de tanto tormento, enfrentó a uno de los "fantasmas" y le preguntó: "¿Qué querés de mí?". La respuesta fue contundente: "Tu alma". 
 
La nena no era la única víctima: Todos veían espectros deambular por la casa y a una mujer quemada en el baño, hecho que realmente había ocurrido años atrás. Muchos vecinos aseguraban haber visto a una señora que se asomaba por la ventana, aún cuando no quedaba nadie en el lugar. La situación era insostenible y las cartas ya estaban echadas. Años atrás, en el predio había funcionado una fábrica de rulemanes. Ahora sólo quedaba la vivienda justo en el centro de la oscuridad total: entre un sótano viejo y un galpón siniestro, lleno de recuerdos. Sólo quedaba organizarse para cubrir todo ese espacio: 18 investigadores, divididos en 3 equipos, para registrar 600 metros cuadrados de plena sombra y frío estremecedor.  
 
Mariano fue el encargado de comenzar con las primeras pruebas. Eligió un sector del predio e invitó a la entidad a que se comunique mediante el EMF, el medidor de energía electromagnética. Cuando el ente estuviera cerca, el aparato sonaría. Dicho y hecho: La fluidez con que logró comunicarse con ese ser fue asombrosa (Ver video). Le pedía que se acercara y el medidor se activaba; luego que se alejara y respondía notoriamente. Fue un registro histórico y uno de los más impactantes. Si así arrancábamos la noche... ¡Mamita!.  
 
Recorrimos el galpón de punta a punta junto a Leila, una de la investigadoras de ACEPCA (acepca.com.ar). La oscuridad era nuestra única aliada; las arañas, nuestras compañeras; el miedo, el desafío a vencer con un perfecto trabajo de equipo. De pronto comenzamos a sentir pasos, golpes y uno de los mediums grita: "Allá pasó una sombra". El temor se apoderaba de la noche y sólo nos teníamos el uno al otro, en medio de la nada. Entramos a una de las oficinas. Pamela, una de las integrantes del equipo, se puso pálida y dio un paso hacia atrás. Al ver su expresión le preguntamos: "¿Qué te pasa, estás bien?". Ella, con la mirada perdida, nos señaló la ventana y respondió: "Sí, pero me cansé de que me espíen por la ventana". Se nos paró el corazón. Casi corriendo salimos al playón para constatar semejante declaración. Prendimos las linternas con la intención de encontrarnos cara a cara con el "fantasma". No logramos verlo pero nuestras cámaras de fotos pudieron registrarlo (Ver imágenes).
 
Decidimos tomar coraje para iniciar el contacto con la entidad: "¿Hay alguien que quiera comunicarse con nosotros?", dijo Federico, el medium "cabeza de grupo" que debía comandar la misión. De pronto su cara se transformó, se puso pálido y dejó de hablar. "Me está bajando la presión", murmuró. "Vámonos porque la entidad me está tratando de usar de canal de comunicación, está tratando de meterse dentro de mí para contactarse con ustedes", explicó ni bien se recuperó. Quedamos atónitos. No nos alcanzaban los pies para subir las escaleras. Seguir hubiera sido peligroso: Si caía él, el más experimientado, todos hubiéramos quedado desprotegidos. Cerramos la sesión con la intención de volver. Como dice el viejo dicho: "La valentía no es la ausencia del miedo sino el coraje de enfrentarlo".


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