
Dicen que del amor al odio hay un solo paso. Y, al parecer, lo dieron las novelas. Los personajes malvados invaden la televisión. ¿Dónde quedaron las tramas puramente románticas?.
No hay telenovela en la que falte un villano, inmune a la ley y por sobre todo, duro de matar. En este último tiempo, en las ficciones esta cada vez más acentuada la maldad. Un nuevo fenómeno de la pantalla chica.
Cuando uno miraba una novela, siempre quería lo mejor para la chica buena. Pero, ¿cuándo cambió eso? El año pasado, al entrar en nuestras casas noche tras noche, Renata Medina (Juana Viale). “Malparida” fue una ficción distinta, porque la protagonista era, como bien decía la cortina musical “mala, muy mala, la reina de la mentira”. Una joven dispuesta a todo para vengarse de Lorenzo Uribe (Raúl Taibo), el hombre que hizo sufrir a su madre por amor hasta el punto de llevarla al suicidio cuando ella era apenas una nena.
No sólo hubo un “click” en los guionistas de las telenovelas, sino también en el público. ¿Por qué elegir mirar ficciones dónde los ejes centrales son venganza y odio?.
Al conocer la historia del malo, uno flaquea y empieza a sentir empatía por ese despiadado personaje porque por lo general, desde su infancia se encontró cara a cara con el dolor, conoce el sufrimiento.
Renata fue un personaje con una frialdad inigualable, con el resentimiento como motor de su voluntad. Y con la estética de la maldad: Morocha, con mirada fuerte, y casi siempre luciendo el negro, hasta en sus uñas. Una asesina, que con su belleza y su triste historia, compró a Lorenzo Uribe (su víctima) y a los espectadores.
Lo que miramos en la televisión nos puede dar una pequeña pauta de quienes somos. Todos hemos sido buenos y malos alguna vez, con intención o no. Como dice la famosa frase: “En todo lo bueno hay algo malo. Y en todo lo malo hay algo bueno”. Será por eso que esta historia nos atrapó.
No es correcto ser malo en la vida real, no es un modelo a copiar. Pero, tal fue la fascinación que causó la hermosa villana, Renata Medina, que muchísimas chicas encontraron la manera sana de imitarla. Comenzaron a investigar de que marca era la ropa que utilizaba el personaje y hasta dónde podían adquirir los aros que usaba.
Hoy en día, meses después del final de “Malparida”, mujeres de todas las edades se acercan a comprar los pendientes. Y le dicen a su creadora, Maira Yahia: “Quiero los aros de Juanita”. Por lo tanto, las ficciones televisivas de alguna manera llegan a relacionarse con la vida de los espectadores.
Este año, la tira exitosa de la televisión es “Herederos de una Venganza”. La historia comienza cuando Antonio Puentes (Luciano Castro) va camino a Vidisterra para casarse con Ángela (quien después es salvajemente asesinada el día de su boda) y a su paso se encuentra con Mercedes Leiva (Romina Gaetani), quien en la ruta, le pide que la lleve hasta el pueblo. Ella acaba de salir de la cárcel donde estuvo presa 8 años, acusada de matar a su marido. Así comienza una trama de misterios que derivará en la búsqueda de la justicia que muchas veces se confunde con la venganza.
Aunque muchos aspectos de la venganza se asemejan al concepto de justicia, no son lo mismo. El deseo de venganza consiste en que quien haya hecho algo malo sufra el mismo dolor que él infligió. Es un acto que causa placer a quien la efectúa, debido al sentimiento de rencor que la persona carga, como es el caso de Renata Medina.
Tal vez todos somos “herederos" de una venganza, que como se trata de una acción incorrecta, la frenamos pero seguimos viendo como un personaje sí puede tomar revancha…
crei q iba a hablar de las relaciones y que a veces se elige en el amor a quien nos hace sufrir..
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