Miedo a enfermarse, a quedarse sin trabajo, a llegar tarde o a no ser aceptado. Los motivos pueden ser muy variados, aunque todos tienen una solución. Según estudios recientes, los argentinos estamos entre las personas más nerviosas del mundo. Un trabajo del suple Libre, que sale los domingos con Crónica.
En una masiva encuesta mundial, de la que participaron unas ocho mil personas por país, los investigadores lograron determinar que el 79 por ciento de los argentinos reconoce tener una preocupación permanente sobre distintas situaciones de la vida cotidiana, en tanto que el 25 por ciento admite estar muy nervioso. Con estos valores, nos ubicamos cuartos en el ranking de los más estresados. Japón, con el 90 por ciento, Rusia, con el 84, y Arabia Saudita, con el 82, son los integrantes del podio mundial de los ansiosos.
Los chinos son los menos alterados, con un 35 por ciento. Además, en América Latina somos seguidos por los mexicanos, ya que un 78 por ciento tiene altos valores de estrés. Según se estableció, ocho de cada diez argentinos dicen padecer angustia y nerviosismo.
El informe, realizado por la consultora internacional JWT Sonar, señala que los japoneses están ansiosos por la falta de conducción política y la economía, y los árabes por la posibilidad de atentados. En tanto nosotros, por una mezcla de motivos que incluyen la autoexigencia, el miedo al desempleo y la aceleración en las actividades diarias.
Además, el informe reveló que ocho de cada diez argentinos padecen un estrés cuya intensidad afecta en gran medida su estado de salud. Y quienes más lo sufren son las mujeres, ya que cuatro de cada diez afirman estar afectadas por este trastorno, frente a dos de cada diez hombres. En cuanto a la edad, la franja de quienes tienen entre 45 y 55 años es la que más sufre el estrés.
La ansiedad, una de las tantas causas de este mal, es considerada una forma de expresión de la angustia que se traduce en un estado de nerviosismo constante.
Este es justamente uno de los síntomas que padecen los argentinos, cuyas consecuencias se reflejan en síntomas que repercuten no solo en el aspecto psicológico, sino en el gastrointestinal, en la piel y en la mala alimentación, según indican los especialistas.
Fijar objetivos realizables y a corto plazo en nuestras actividades y dominar nuestros tiempos son las soluciones para evitar las presiones y los nervios que terminan en el estrés, aconsejan los médicos, y aunque eso parezca una misión imposible, es bueno saber que en caso contrario nuestro cuerpo nos pasará la factura si no lo hacemos.
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