
Albañiles abandonaron la obra en una casa en remodelaciones porque un extraño ser les arrojaba objetos de todo tipo.
Nos esperaba una nueva noche de eventos paranormales. Teníamos que llegar a aquella pequeña casa de la localidad bonaerense de Ituzaingó.
La investigación se había suspendido varias veces pero decidimos no cancelar esta jornada por nada del mundo. Lo que no sabíamos era que el “problema”, en realidad, estaba en la casa de al lado.
A partir de la muerte del papá de la propietaria, comenzaron a suceder cosas extrañas: elementos cambiados de lugar sin ninguna lógica, sombras que merodeaban la casa, ruidos en el techo y un particular comportamiento del perro de la casa.
Pero el hecho más resonante fue la “huida” de varios albañiles, que abandonaron una obra porque “alguien les tiraba piedras”.
Con semejantes historias creímos que la noche sería agitada. Pero, como ya explicamos... nos equivocamos. Se hicieron las 7 y decidimos irnos, aunque con una promesa: volveríamos para investigar la casa de al lado.
Para los mediums de ACEPCA (Asociación Civil de Estudios Paranormales y Ciencias Alternativas) la vivienda contigua sería la causante de todos los fenómenos. Allí encontraríamos todas las respuestas.
Al mes tuvimos la revancha en la propiedad lindera. Bajamos del auto y al rato llegó Ariel, uno de los mediums de la organización. “¿Quién es la señora que me saludó?”, preguntó al dueño de casa. “¿Qué señora? Acá no hay ninguna mujer”, respondió. Se nos congeló la sangre.
El joven investigador señaló un portarretratos insistentemente: “Esa es la señora”. La sonrisa del anfitrión se desdibujó. “Era mi abuela, murió hace varios años. Fue espiritista”, confesó el hombre. Habíamos arrancado bien.
La investigación se puso caliente y nos enfocamos en la anciana. Pero a mitad de la noche nos cambió la bocha: “Vengan pronto, muchachos, miren esta foto”, gritó uno de los chicos. Nos acercamos y la imagen revelaba lo que jamás nos hubiéramos imaginado: un duende.
Obviamente no era el gnomo de los cuentos, con barba y gorrito, sino un clásico espíritu de nuestras tierras: un metro de alto, amorfo, de brazos largos y camuflado con el ambiente.
Inmediatamente empezamos a hacer memoria de todos los hechos que habían ocurrido en la casa y en la de al lado: murmullos, risas bajitas, sombras por la noche y llaves que desaparecían. Todo era característico de estos pequeños seres.
Intentamos reproducir la imagen para tratar de desacreditarla pero fue imposible. Lo que se veía era real. Armamos un altar con ofrendas para el pequeño ser: llaves para que juegue y algunos caramelos para que se deje ver nuevamente.
Por supuesto, una cámara infrarroja apuntaba directamente a ese lugar para filmar cada movimiento. Pero nada. No pudimos volver a captarlo. Igual, ya no nos importaba. Con semejante foto teníamos la noche resuelta.
Te comento, no siempre es asÃ.
En este caso se debe a que se usó una cámara de visión nocturna con visión IR y tenes una luz que choca a la lente, además de que está un toque movida la cámara.
Algunas cosas que son captadas no salen detalladas porque no son formas que como vos o yo, somos 100% fÃsicos ante las cámaras.
Porque nunca se ven bien las fotos de cosas paranormales?.
el enano Garrison no vivÃa por ahÃ?
Eso no es nada, en mi pueblo hay un Duende tira pedos y tambien tenes que salir corriendo, por que si te agarra te caga, se llama Macri
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