
Mi cuarto es pequeño pero confortable. Las paredes son macizas y me permiten ensayar con toda potencia; la trompeta es mi salvoconducto, mi cable a tierra, más allá de mi principal subsistencia económica. Me permite comer y transportarme a mundos imaginarios...
Hace tres meses que vine de París y estar ahora en pleno corazón de Buenos Aires, me posibilitó reencontrarme con imágenes que añoraba poder recorrer nuevamente. Salgo de mi departamento ubicado en Corrientes al 300 y reconozco su identidad, su perfume, sus ciatrices... no es el Buenos Aires de 30 años atrás, ni soñando, pero todavía conserva algo de su existencia, de sus raíces. Las postales de pobreza que se me presentan son aterradoras, impensadas.
Cerca del boliche donde voy a tocar el próximo sábado, en Montevideo casi Corrientes, observo varios carteles que anuncian mi recital. John Miles, "el virtuoso de la trompeta" en dos únicas presentaciones, reza un empapelado que me enorgullece.
Profesionalmente me encuentro, probablemente, en mi mejor etapa, el jazz me permite ahondar en otra personalidad, que tiene otra vivencia, imágenes indescifrables me persiguen abiertamente durante los sueños. Soy consciente que la cocaína juega en mí todo un rol decisivo.Camino sobre el filo de la navaja, pero esta perra sustancia me posiciona quizás como uno de los mejores trompetistas latinos a nivel mundial. Es fabuloso estar en la plenitud, gozar de toda la creatividad, aunque también tiene su precio. Y lo pago, con toda mi humanidad.
La droga es algo imposibile de evitar, mi fuerza interior es imponente, mis variaciones alcanzan un nivel impensado que me transporta y eleva. Estoy tocando temas clásicos del jazz en versiones que triplican en cuanto a duración, que se codean a su vez con otros géneros, con la bossa nova, con el tango, con la música centroamericana.
Mis imágenes se confunden, las paredes de mi cuarto se achican, se me aparecen personajes de mi infancia, algunos reprimen mis sentimientos, otros los agigantan, los sonidos de mi trompeta los atemperan, ponen una barrera. Se hacen indescifrables algunas notas, no importa, las domino, saben muy bien que yo soy el dueño, el rey de la situación, esos fantasmas quieren dominarme pero no pueden.
Luchan infructuosamente, se meten en mi cuerpo, la habitación está a oscuras y siento esas presencias que pretenden desangrarme, me atacan por sorpresa, con saña, con crueldad, apelan a la traición, no juegan limpio. Tengo fortaleza, mi música es mi defensa. Noche y día, Mi meláncolica nena, Dulce Lorena, Noche en Tunisia, son composiciones que las recorro con mis sentimientos, con mi desfasaje emocional, con mis broncas, con mis dolores, con mi angustia.
Estoy al borde de la desesperación y mi trompeta calma, por momentos, lo tormentoso de mi existencia. Glenda me dijo que iba a venir a mediatarde. La espero ansioso. Ella es un ángel divino, hermoso. Su piel blanca, lechosa, tersa, me provoca éxtasis. Es como una diosa del amor.
Llega Glenda con su provocativo vestido rojo, me besa, me abraza, su sensualidad la instala en mi cuerpo con una fuerza arrolladora. Nos convertimos en una sola persona. Se desnuda en mi diminuta cama. Nuestros cuerpos desatan furias, pasion, como si las estuviera generando el propio Lucifer.
El aroma de su transpiración me marca de una manera más que violenta, me sumerjo en su pubis, me pierdo en su geografía, estoy totalmente librado a su dominio, ella lo sabe y maneja la situación. Penetro en los laberintos más oscuros de su intimidad. El placer que experimentamos es tan fuerte como el sonido del jazz. Glenda tiene el mismo poder que mi trompeta, no necesitamos hablarnos, nuestras miradas lo dicen todo, el mundo se nos presenta inasible, el sueño de nuestros deseos se combina con la pesadilla, es una fantasia, es una realidad. Glenda forma parte de mi propio cuerpo, dialogamos a través de nuestras mentes. Nos necesitamos tanto para el amor como para el sufrimiento. Cierta morbosidad nos acerca aún más.
A través del amplio ventanal de mi departamento observo que estacionan los mismos autos que están desde hace más de tres semanas. Descienden dos hombres, miran hacia mi departamento. Glenda se ha ido y un particular temor invade mi cuerpo, corroe mis entrañas. Se que estoy vigilado, perseguido. Mi cuarto se empieza a llenar de alimañas, ratas. No me doy por aludido. Agarro mi trompeta y toco. No se me acercan. Sin embargo, aquellos hombres, estoy seguro, que van a venir en cualquier momento. Estoy perseguido, un frió casi letal comienza a provocarme y mi mente cae en las manos de unos atroces alaridos.
Quiero salir corriendo y no puedo, mis piernas no responden. Apenas mis brazos y manos. Sigo tocando la trompeta y esto parece ahuyentarlos. Estoy siendo perseguido y no me dan tregua. No puedo saber porqué. La pesadilla no ceja, cada vez me atromenta más... no tiene piedad, la oscuridad me golpea cada vez con más odio. Me salva, por el momento, solamente mi trompeta, mi amor por el jazz.
Llamo a Glenda y no me contesta. Le dejo un mensaje. Estoy desesperado. Mi hora parece que ha llegado. Me desmayo. Me depierto aterrorizado. Estoy bañado en sudor. Estoy en mi departamento de París, la la mañana es tranquila y encuentro mi trompeta al borde de la cama. Atiendo el teléfono y es Glenda. Me avisa que se encontrará conmigo la próxima semana. Quiere volver a recorrer Europa. Quiere escuchar mucho jazz.
Te conocà en Módena y me impactaste, perro en celo, semental voraz, me calentás bebé... Touché!
Barbie
Esto e una beyesa loco. Qué bien escribe este muñeco. Gracias Cronica.
Otra vez Yicardo usted me impresiona. \El Perseguidor\ de Cortázar queda yeducido a nada al lado de esta pieza de alta gama literaria.
\Agarro la trompeta y toco\, que buena frase. Me hizo emocionar.
Buenicimo el relato. Grasias Cronica. Claudio de Pompeya
BuenÃsima nota. Un texto que me remite a lo mejor de Soriano, el de Villa Crespo no Osvaldo.
I don´t understand because i´m australian, but people say that it is wonderful. People that don´t understand of course.
Qué lujjito que nos da Crónica!!! Humille maestro!!! TodavÃa no recibió propuestas de alguna editorial?
Master total, un genio. Faulkner es un poroto al lado de esta pluma. Felicitaciones. Seguro que pronto vas a ser best seller con algún libro.
Muy lindo escribe Ricardo Filighera y me sorprende,gratamente Cronica .
Marcelo
Ricardo sus cuentos son increibles. Soy una lectora asidua del portal y siempre pienso cuando será el dia que pueda conocerlo. usted genera en mi sensaciones internas que jamás conocÃ, y me imagino como será usted en el amor.
Si sus palabras son tan sensibles y llenas de pasión, mis fantasias me hacen volar por todos lados con usted tomada de la mano.
Espero que el 2012 me regale la posibilidad de conocerlo, compartir charlar y sentir mas de cerca esas caricias que usted me hace sentir desde sus palabras.
Sos lo más. Sueño con ser la protagonista de alguna de tus historias.
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