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16.05.2012   

Piba "yanqui" es devorada por una bacteria

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Aimee lucha por su vida.
Aimee lucha por su vida.

Una estudiante norteamericana lucha contra una rara enfermedad que la hizo perder una pierna y parte del abdomen. Se cree que la infección puede avanzar y destruirle aún más tejidos.

Aimee Copeland es una joven de 24 años que contrajo una extraña bacteria carnívora ‘Aeromonas hydrophila’ capaz de entrar en los tejidos más profundos y destruirlos.

Copeland, estudiante de psicología en la Universidad West Georgia, contrajo la rara y mortal enfermedad el pasado 1 de mayo cuando se bañaba en el río Little Tallapoosa, a 65 kilómetros de su casa.

Cirujanos ya le amputaron parte de su pierna izquierda, del abdomen, y se preparan para aplicar cirugía en otras áreas del torso mientras la bacteria continúa activa y avanzando, según informa Contexto.

La joven salió con amigos el 1 de mayo pasado cerca del río Little Tallapoosa, unos 80 kilómetros al oeste de Atlanta, donde deslizó por una polea suspendida por cables de fabricación casera que se rompió.

El accidente la dejó con una herida en la pantorrilla izquierda que necesitó 22 puntos para cerrar.

Tres días más tarde, cuando el dolor continúo, un amigo la llevó a una sala de urgencias, donde le diagnosticaron fascitis necrotizante.

La fascitis necrotizante es una infección aguda que se extiende por el tejido celular subcutáneo y la fascia, produciendo una rápida necrosis tisular, con grave afección del estado general.

Ella había contraído la bactería devoradora Aeromonas hydrophila, que es muy común en el agua y en el medio ambiente, según el doctor Buddy Creech, un profesor asistente de enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad Vanderbilt.

"Cuando se entra en los tejidos más profundos, tiene una notable capacidad para destruir los tejidos que la rodean en una especie de caza para nutrirse", dijo. "Cuando hace eso, los tejidos mueren y se ve una inflamación, hinchazón y destrucción que puede ser muy difícil de controlar".

En la mayoría de los casos, las personas contraen la bacteria por la ingestión de ellos dando lugar a la diarrea.

El caso de Aimee Copeland es mucho más raro. Su herida se infectó, "y la infección se torno salvaje", dijo Creech.

La condición de Copeland es grave, necesita diálisis para regular sus riñones y respira por un sistema auxiliar de oxígeno.



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