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24.08.2012   

La movida swinger en Buenos Aires

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Laura y Hugo cuentan a "Cr贸nica" c贸mo es ser swinger (Mart铆n Landa/ Diario Cr贸nica).

Edición impresa. Diario Crónica cuenta cómo es el intercambio de parejas y la búsqueda de terceros para cumplir todo tipo de fantasías sexuales. Un hábito que crece en el país.

Por Adrián Subelza

Ser swinger es el acto de intercambiar parejas. Las primeras experiencias de este tipo datan de la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces era muy común que los soldados practicaran relaciones sexuales con otras parejas o se acoplaban a estas formando tríos. A principio de los años 80, esta costumbre fue naciendo en nuestro país. Se trataba de comunidades muy “cerradas”, donde matrimonios, por lo general de la alta sociedad, se reunían en domicilio particulares y experimentaban el cambio de parejas.

Cabe destacar que en aquel entonces, las parejas intercambiadas tenían relaciones en diferentes habitaciones y la fantasía pasaba por contar -post-acto sexual- lo bien que la habían pasado, o no, con la otra persona. Llegados los 90, aún era poco común saber dónde se realizaba este tipo de prácticas. Quizá, los interesados, debían romper una “barrera” e incursionar para enterarse cómo, cuándo y dónde se realizaban estas reuniones sociables.

Hoy la realidad en muy diferente. Vivir una experiencia swinger está al alcance de todos. En un acto sexual se puede encontrar a una pareja de exitosos empresarios que se relacionan con personas de muy bajos recursos. Existen diferentes lugares de encuentros destinados a cumplir cualquier tipo de fantasías sexuales, basta con solo googlearlo.

La edad promedio de quienes participan o concurren a los lugares para encuentros swingers, en la actualidad, es de 35 años, cuando hasta hace de una década, las edades rondaban entre los 45 y 50; si bien este último grupo no deja de concurrir, los jóvenes de 30 y 35 van ganando terreno en lo que para muchos aún es un tema tabú. Swinger es el intercambio de pareja, pero de ésta se desprenden otras alternativas: sólo mirar y que los miren mientras tengan relaciones sexuales es uno de los primeros pasos para las parejas.

El trío con dos hombres y una mujer o un hombre y dos mujeres es otra opción. También existe el “gang bang”, esta práctica implica a la mujer teniendo relaciones con más de tres hombres y “reverse gang bang” se denomina cuando es el hombre quien se relaciona con varias mujeres. Para muchos, esta alternativa es el último paso; en su mayoría, se adopta esta opción cuando ya pasaron por todas las fantasías, o etapas, antes mencionadas.

En Argentina existen varios boliches para encuentros swingers, casaquintas y hasta campos nudistas donde se practica el intercambio de parejas. Pero hay un lugar que se caracteriza por sobre el resto, ya que es el único complejo de Sudamérica, y se encuentra en uno de los lugares más tradicionales de Buenos Aires. Anchorena Swinger Club está compuesto por el restaurante “Escrúpulos”, un lugar ideal, ambientado para disfrutar de una cena romántica, cuya especialidad es la cocina afrodisíaca y erótica. Además posee habitaciones donde las parejas pueden hospedarse y cinco pisos donde hay un rincón para cada fantasía. La página oficial del club es www.anchorenasw.com. 

El complejo posee sectores exclusivos para parejas, y para solos y solas. Este club swinger es el único en el país que abre sus puertas todos los días de la semana y ofrece diferentes temáticas para cada noche: “Fiesta de lencerías”, “Noche de Tríos”, “Noche Mixta”, donde parejas, solas, solos, gays, traviesas y cross (hombres, por lo general heteros que se visten como mujer) tienen la misma búsqueda, el placer sin tabúes. A estos reductos, vale aclarar, pueden ingresar los hombres solos si así lo desean.

Laura, de 46 años, es coordinadora del complejo y swinger hace casi diez años. La mujer afirma que “ser swinger es el intercambio total de pareja. Es un estilo de vida. La pareja tiene que estar bien afianzada como para volcarse a esto”.

Hugo, encargado general del complejo, es swinger hace 13 años y no dudó ante Crónica al asegurar que “ser swinger tiene que ver con la forma de pensar y de sentir de una pareja. Es el amor entendido de una forma especial. Es fundamental la confianza”. Sin lugar a dudas, existe un gran prejuicio cuando se habla de ser swinger, en especial contra la mujer.

Para la sociedad aún está mal visto que a una chica le guste tener relaciones con más de una persona, y este sentimiento se agrava si esta mujer tiene hijos. Ese es uno de los motivos por lo que cuesta blanquear ante todos este tipo de elección sexual. Por lo general es muy difícil que las parejas cuenten esta elección de vida a sus familiares y amigos, por miedo al “qué dirán”. Sin embargo, si el que lo realiza es un hombre, hasta en algunos casos, queda como bien visto.

Anna es otra mujer muy reconocida en lo que es el “mundo swinger” y asegura que todo se inicia “cuando las parejas deciden blanquear las fantasías y llevarlas a cabo”, que se trata de “pasar por diferentes etapas” siempre con el aval de la pareja.

Ser swinger es el hábito de cambiar de pareja durante un acto sexual, pero con el pasar de los años esta costumbre fue mutando y hoy se encuentra un lugar para cada necesidad y cada vez es más fácil cumplir las fantasías sexuales que surgen en las parejas.



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