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23.11.2012   

Infierno en Del Viso: denuncian maltratos en centro de rehabilitación

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El momento en que eran liberados los adictos que estaban enjaulados (Gentileza Canal 9).

Edición impresa. Familiares de adictos irrumpieron en el lugar, rescataron a los internos y destrozaron las instalaciones. Afirman que vivían hacinados, que eran torturados, dopados y que además los utilizaban para ritos satánicos, señaló el Diario Crónica.

Graves incidentes tuvieron por escenario el jueves un centro de rehabilitación de adictos de la bonaerense localidad de Del Viso, en el partido de Pilar, donde pacientes acusaron a las autoridades del lugar de “continuos maltratos y torturas”. El escenario se convirtió en un verdadero infierno luego que al menos 80 internos -ayudados por familiares- rompieron el encierro al que eran sometidos y desataron toda su furia contra directivos, empleados y luego arrasaron con las instalaciones. Si bien se vivieron momentos cargados de dramatismo hubo tiempo para el reencuentro emotivo de muchos adictos en rehabilitación con sus seres queridos. Al parecer y de acuerdo con el relato de quienes padecieron atropellos y hacinamiento, el centro era una especie de campo de concentración, donde los internos eran sometidos a todo tipo de humillaciones.

Por los menos, dos trabajadores de esa clínica de salud y una mujer que sería la propietaria sufrieron lesiones considerables que obligaron a su internación en un hospital del la zona norte del conurbano. Si bien la especie no fue confirmada por las autoridades comunales, el espacio no estaría habilitado.

Volviendo a la esencia”, es un centro de rehabilitación ubicado en Ruta 8, kilómetro 41.100, esquina Homero en Del Viso. Allí en un lugar con capacidad para 40 pacientes, había 80, muchos de los cuales llegaban por obras sociales y otros en forma particular abonaban entre 7.000 y 8.000 pesos mensuales.

Desde hacía varias días familiares venían denunciando ciertas irregularidades, fundamentalmente el maltrato y el hacinamiento del que eran víctimas los pacientes quienes aseguraron haber sido sometido a todo tipo de abusos.

Nos manejaban como una secta", dijo Belén, una joven de San Martín que según ella “logró salir del infierno”. Todavía conmocionada comentó los horrores vividos. “A mi familia le decían que yo no los quería y a mí me aseguraban que mi mamá no preguntaba nunca por mí”. Belén, dijo que le cortaron el cabello de prepo que semanalmente hacían un “viaje espiritual rodeado de velas e incienso”. La joven agregó que en esos rituales “nos obligaban a cerrar los ojos e insultar a nuestra familia”.

José, otro paciente dejó un conmovedor testimonio: “Era preferible estar preso. Si se llegaban a enterar que le comentábamos algo a la familia nos cagaban a palos”, agregó.

Mientras tanto, una señora que alertada por lo sucedido llegó a ver a su hijo, señaló. “Hace 6 meses lo traje aquí. Pago 8.000 pesos mensuales y tuvo que abonar otros 1.500 porque ellos los fueron a buscar”, señala.

A su lado, otra mamá comenta: “Tuve que vender mi casita para afrontar el tratamiento de mi hijo. Ahora no sé qué hacer”.

En la noche del jueves, Diario Crónica pudo comunicarse telefónicamente con Cristian, un joven que trabajaba en la clínica. “Estoy en un hospital, junto a un compañero. Entraron por la fuerza, rompieron todo y nos pegaron. Nada de lo que dicen es verdad”.

De todos modos quien llevó la peor parte fue una señora de entre 40 y 50 años que fue brutalmente agredida por familiares y pacientes. Cuando lograron rescatarla de entre golpes de puños y puntapiés, la mujer fue trasladada en un auto particular a un centro asistencial de la zona.

Enjaulados, parecían animales

La imagen fue tremenda, dolorosa. Alrededor de 60 internos del centro de rehabilitación, salieron del infierno donde estaban sumidos, tras romper los barrotes de una jaula. Familiares, desde el lado exterior, colaboraron para destrozarla y de alguna manera ordenaron el egreso de los pacientes, quienes por fortuna no sufrieron lesiones.

Esa jaula es una especie de salida de emergencia que se encontraba cerrada. Todos logramos llegar allí y la desesperación por salir hizo que nos aplastásemos entre nosotros. Por suerte nos tranquilizamos y no pasó nada”, dijo José, uno de los pacientes quien reiteró los dichos de otros compañeros. “Nos inyectaban, nos pegaban y encima nos daban de comer basura. Lo que mandaba nuestra familia, nunca llegaba", agregó.

Encima, la muerte de un paciente

“La semana pasada murió Ricardo, un hombre 60 años. Agonizó dos o tres días, frente a la vista de todos. Les aclaro que aquí convivía gente de toda edad. Había chicos de 20 o 25 años y señores o señoras de 40 o 60. Nadie nos dijo cuál fue el motivo de su deceso, pero les puedo asegurar que todo fue muy triste”, comentó Alberto, un interno. “Lo dejaron morir como un perro, tirado en una bañadera, mojado, sin que nadie lo asistiera”, agregó. El joven aseguró que durante los seis meses que estuvo en el centro de rehabilitación vivió un calvario. “Me molieron a golpes cuando se enteraron que le conté a mi hermano el maltrato del que éramos objeto. Esto tenía mucho de secta. Hablaban de viajes espirituales, de fenómenos, de velas, estaban todos muy locos”.

Un lugar único para tu rehabilitación

Desde su página web, “Volviendo a la esencia” se muestra cómo un lugar casi edénico, idílico, con instalaciones tan acogedoras y lujosas como las de una gran casa de fin de semana. “Un lugar único para tu rehabilitación”, reza su eslogan en clara contraposición con la experiencia de quienes estuvieron internados. Bajo la promesa de “vivenciar un proceso de rehabilitación confortable”, el centro ofrece “habitaciones individuales y grupales por sexo, baños con hidromasaje, calefacción y aire acondicionado, pileta de natación cercada y vestuarios, campo de deportes, quincho cubierto, parque y entorno natural y predio cercado con perímetro olímpico”. 

Ubicado en Ruta 8 kilómetro 45, Pilar, “Volviendo a la esencia” se promociona como centro de tratamiento de adicciones de todo tipo, incluso hasta trastornos alimenticios, bajo el Modelo Minnesota, basado en el programa de Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, con un “abordaje multidisciplinario”, que incluía el seguimiento y acompañamiento de médicos, psiquiatras, psicólogos y consejeros.



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