PAPA FRANCISCO |

 Impresionante

22.07.2013   

Furor por la llegada del Papa a Brasil

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Fervor y devoci贸n ante la inminente llegada de Francisco (Reuters).
Fervor y devoci贸n ante la inminente llegada de Francisco (Reuters).

Por Alicia Barrios, enviada especial de Crónica a Brasil. Más de un millón y medio de fieles esperan su llegada este lunes, a las 16, en Río de Janeiro.

Por Alicia Barrios, enviada especial a Río de Janeiro

Francisco, como buen sucesor de Pedro, el papa pescador, ha pescado millones de almas que lo esperan en Río, ciudad a la que llegará hoy a las 16. El corazón del mundo late aquí, porque arribaron jóvenes de Asia, Japón, Europa y toda Latinoamérica. Los quioscos de diarios y revistas exhiben las portadas del Papa sonriendo. Hay posters de diversos tamaños. Todo se agota. Los negocios oficiales que venden desde remeras hasta souvenirs de la Jornada Mundial de la Juventud reponen mercadería cada cuarto de hora. Brasil es una fiesta de entrada libre y sin puertas.

Hay otra cara, que es la preocupación por la seguridad. La Policía Federal movilizará 28.000 agentes. En tanto, los jóvenes viven en su propio mundo, transportando a hombro con pequeñas peregrinaciones callejeras la Cruz de la JMJ, que se conoce con diferentes nombres: Cruz del año Santo, Cruz del Jubileo, Cruz Peregrina y muchos la llaman Cruz de los Jóvenes, porque fue entregada por el papa Juan Pablo II para que la llevaran por el mundo. Esta cruz de madera, que hoy está en Río, mide 3,8 metros y va haciendo su itinerario por diferentes parroquias, donde es recibida para seguir su camino hasta llegar al papa Francisco.

Aquí, en las procesiones, se canta, se baila la liturgia al ritmo de los tambores y hasta los agnósticos se suman. Nadie permanece indiferente. A la parroquia de Copacabana también llegó la Papamanía y una beba de tan sólo 15 días fue bautizada ayer con el nombre de Francisca. Desde que el Papa asumió, en el registro de bautismos, cuenta el párroco, Nelson Fracelino, hay 50 chicos que se llaman Francisco en homenaje al Santo Padre.

La mayoría de los servidores del encuentro pertenecen a esta parroquia (imaginen algo similar a San Cayetano). Son personas de fe como Ires, que vive para servir con generosidad, corazón abierto y fraternidad. De pronto, se oyen exclamaciones de grupos de misioneros que gritan: “Viva Jesús, viva Francisco”.

Reconozco que, como argentina, se me eriza la piel. Pienso en él, en cómo se va a enojar, cuando se entere de que tantos jóvenes que llegaron a dedo, caminando, se encontraron con la sorpresa de que no disponían de albergues porque, a último momento, la municipalidad, no puso a disposición las escuelas como habían prometido. No sólo eso: a los voluntarios, que se suman para colaborar a cambio de nada, les cobran 80 reales (unos 360 pesos) por una mochila con la sigla de la JMJ, una remera y nada más. Para ellos no hubo auspicio y tuvieron que pagar.

Desde la fe van superando todos los obstáculos, se ayudan entre sí, rezan juntos y suman a los adultos mayores. Hoy la llevaban como un baluarte en las procesiones de la Cruz a doña Trini, una favelada de la Rocinha (una villa muy pobre), que con 80 años caminaba rezando conmovida. Cómo le gustaría a Francisco conocerla, pienso.

El se entera de todo, como Dios, está en todas partes. Hoy, en medio de mi tarea, lo debo haber llamado con el pensamiento. Hay una secreta comunicación entre los seres humanos que sin duda existe entre los dos. Antes de embarcar para Río, recibí noticias de él. Sólo les voy a contar el final. ¿Qué me pidió? “No te olvides de rezar por mí”.

 



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