"Hay un fusilado que vive": la frase que disparó la investigación que cambió el periodismo latinoamericano
Rodolfo Walsh era un escritor de cuentos policiales cuando alguien le susurró esas palabras en una partida de ajedrez. Lo que investigó después se convirtió en Operación Masacre, obra fundacional del periodismo de investigación en la región.
La noche del 9 de junio de 1956, mientras un grupo de hombres escuchaba una pelea de box en la casa de Florencio Livraga en el barrio de Florida, provincia de Buenos Aires, un operativo policial irrumpió y los detuvo. No eran combatientes. No estaban armados. Pero el gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu acababa de decretar la ley marcial en respuesta a un levantamiento cívico-militar peronista, y eso fue suficiente.
Esa misma noche y la madrugada siguiente, decenas de civiles y militares peronistas fueron fusilados en distintos puntos del país. En el basural de José León Suárez, en el partido de General San Martín, un grupo fue ejecutado de manera extrajudicial. Algunos murieron. Otros, heridos y dados por muertos, lograron escapar entre la oscuridad y los yuyos.
La frase que lo cambió todo
Meses después, en una partida de ajedrez, alguien le susurró a Rodolfo Walsh una frase que no pudo ignorar: "Hay un fusilado que vive". El hombre era Juan Carlos Livraga, uno de los sobrevivientes del basural. Walsh era por entonces un escritor de cuentos policiales y traductor, con escaso interés en la política. Pero algo en ese dato lo atrapó.
Lo que vino después fue una investigación clandestina, realizada en plena proscripción del peronismo y bajo un gobierno que había ejecutado a civiles sin juicio previo. Walsh rastreó a los sobrevivientes, reconstruyó la noche del fusilamiento testimonio por testimonio y documentó un crimen de Estado que el poder intentaba enterrar junto con los cuerpos.
El libro y su legado
El resultado fue Operación Masacre, publicado por entregas en 1957 en el semanario Revolución Nacional y luego editado como libro. Fue la primera vez en América Latina que el periodismo de investigación se usaba para reconstruir y denunciar una masacre perpetrada por el Estado. Walsh no solo narró los hechos: los documentó, los confrontó con fuentes oficiales y los puso ante la opinión pública en un momento en que hacerlo tenía un costo personal altísimo.
La obra es considerada hoy un texto fundacional del periodismo de investigación en la región y un antecedente directo del nuevo periodismo latinoamericano. Su método -la reconstrucción minuciosa de los hechos a partir de testimonios, documentos y contradicciones del relato oficial- sigue siendo una referencia ineludible para cualquier periodista que trabaje con la verdad como materia prima.
Walsh fue desaparecido por la última dictadura militar el 25 de marzo de 1977, un día después de distribuir su célebre Carta abierta a la Junta Militar. Operación Masacre sobrevivió a sus ejecutores.

