Guns N` Roses cerró su visita a Buenos Aires con un show histórico en el Estadio de Huracán
La banda liderada por Axl Rose, Slash y Duff McKagan se despidió a la ciudad con su segunda noche consecutiva de entradas agotadas, en el marco de la gira mundial “Because What You Want & What You Get Are Two Completely Different Things”
La segunda noche de Guns N’ Roses en Buenos Aires fue el broche de oro para una visita que quedará en la memoria de todos los presentes. Tres años después de su última presentación en el Estadio River Plate, la banda regresó al país con un espectáculo que combinó potencia, virtuosismo y conexión emocional con su público.
Desde los primeros acordes de “Welcome to the Jungle”, el estadio estalló en aplausos y vítores, marcando el inicio de casi tres horas de música. El repertorio incluyó clásicos imprescindibles como “Mr. Brownstone”, “Chinese Democracy” y “Bad Obsession”, que repasaron la trayectoria de más de cuatro décadas de la banda.
Axl Rose lideró la velada con su carisma y voz inconfundible, mientras Slash y Duff McKagan demostraron por qué su química histórica sigue intacta. La banda estuvo acompañada por Richard Fortus en guitarra, Dizzy Reed en piano y el debutante Isaac Carpenter en batería, quienes aportaron frescura y potencia al sonido.
El show incluyó momentos de homenaje con covers como “Live and Let Die” de Paul McCartney & Wings, así como “Never Say Die” y “Sabbath Bloody Sabbath” de Black Sabbath, este último a modo de sentido y merecido homenaje al recientemente fallecido Ozzy Osbourne, otro de los artistas que marcó a fuego el sendero seguido por los Guns, desatando ovaciones entre los presentes.
También se sumaron versiones de “New Rose” y “Knockin’ on Heaven’s Door”, con Duff McKagan asumiendo el micrófono y ofreciendo su propia interpretación. Axl sorprendió con una versión íntima y emotiva de “Wichita Lineman” y la poderosa “This I Love”, que mostró otra faceta de la banda más allá de los himnos rockeros.
La recta final del concierto combinó espectáculo y emoción: Slash brilló con un solo demoledor que desembocó en “Sweet Child o’ Mine”, mientras que “November Rain”, con Axl al piano, elevó la intensidad a un nivel casi ceremonial. Canciones como “Street of Dreams” mantuvieron al público en un estado de éxtasis absoluto, y la banda cerró con artillería pesada: “Nightrain” y “Paradise City”, esta última acompañada de fuegos artificiales y una ovación interminable, cerrando así dos noches históricas en Buenos Aires.
Más allá de la música, la visita de Guns N’ Roses se sintió como un reencuentro de la banda con su público argentino. La complicidad entre los integrantes y los fans quedó patente en cada canto y cada gesto de Axl, Slash y Duff, recordando por qué siguen siendo una de las bandas más icónicas del rock mundial.
Con este doble sold out, Guns N’ Roses reafirma su legado, demostrando que la fuerza, la pasión y la adrenalina que los definieron hace décadas siguen intactas sobre el escenario.




