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Pakistán intenta rescatar el diálogo entre Estados Unidos e Irán tras el desplante de Trump

Líderes paquistaníes trabajan en una gestión de crisis luego de que el presidente estadounidense suspendiera el envío de sus delegados.

El complejo tablero diplomático entre Washington y Teherán atraviesa horas críticas tras la decisión del presidente Donald Trump de suspender el envío de delegados a la cumbre de seguridad en Islamabad

Líderes políticos y militares de Pakistán, que actúan como nexo principal, admitieron este domingo que trabajan en una "gestión de crisis" para evitar el colapso total de las negociaciones, luego de que el mandatario norteamericano ordenara a sus enviados no viajar a la capital paquistaní.

Canales alternativos y mediación en Omán

La ausencia de la comitiva estadounidense torpedeó lo que debía ser la segunda ronda de conversaciones de alto nivel, destinadas a reducir la fricción en el Golfo

Ante este vacío, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, pasó gran parte de la jornada en Omán, país que históricamente ha oficiado de mediador silencioso y que controla el estratégico Estrecho de Ormuz.

Fuentes diplomáticas señalaron que la escala en Mascate fue un intento de abrir canales alternativos ante la falta de interlocutores directos de la Casa Blanca en Pakistán.

Se espera que Araqchi regrese a Islamabad en las últimas horas del domingo para una reunión de emergencia con la cúpula paquistaní antes de partir hacia Moscú

El viaje a Rusia es interpretado por analistas internacionales como una señal de que Irán busca fortalecer su alianza con el Kremlin ante la negativa de la administración Trump de avanzar en un acuerdo diplomático formal bajo los términos actuales.

La estrategia de presión de la Casa Blanca

Desde la Casa Blanca, la justificación para no enviar delegados se ha mantenido bajo estricto hermetismo, aunque fuentes cercanas al Departamento de Estado sugieren que el gobierno de Donald Trump prefiere la "presión máxima" antes de sentarse nuevamente a negociar.

Este enfoque ha generado incertidumbre sobre la viabilidad de la cumbre organizada por las autoridades de Islamabad.

El esfuerzo de Pakistán por salvar la mesa de diálogo es visto como un intento por evitar que la inestabilidad en la región escale hacia un conflicto armado de mayores proporciones. 

La situación es seguida de cerca por la comunidad internacional, especialmente tras los recientes movimientos militares en el Pacífico y Medio Oriente que han elevado la alerta global.

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