Por un fuerte temblor evacuaron el anexo del Teatro Cervantes
Un desperfecto técnico en el décimo piso desató el miedo a un derrumbe en el histórico edificio. Bomberos y el SAME desplegaron un operativo de urgencia para poner a salvo a 148 personas.
Pasadas las primeras horas de la tarde de este miércoles, un fuerte temblor detectado en el décimo piso del edificio anexo del Teatro Cervantes, ubicado en la calle Libertad al 800. Encendió todas las alarmas por un posible riesgo estructural.
Ante la amenaza de un derrumbe, las autoridades actuaron de inmediato. Personal de Bomberos de la Ciudad, el SAME y la Unidad de Manejo y Análisis Técnico (UMAT) arribaron al lugar para coordinar una evacuación masiva que afectó a 148 personas que se encontraban dentro del inmueble de 17 pisos.
El operativo, liderado por el titular del SAME, Alberto Crescenti, se desarrolló con rapidez mientras la Policía cortaba de forma total el tránsito en las avenidas Córdoba y Cerrito. El objetivo primordial era despejar la zona y garantizar que ninguna persona corriera peligro ante las vibraciones persistentes que sacudían la parte superior de la torre.
Según informaron fuentes policiales, entre los evacuados se encontraban 65 mujeres y 47 hombres, además de otras 36 personas cuyas identidades no fueron precisadas en el momento, todos ellos mayores de edad. Afortunadamente, y a pesar del estado de shock de algunos presentes, no se reportaron heridos ni personas que requirieran traslado hospitalario.
El miedo a que se tratara de una falla en los cimientos o un problema edilicio grave mantuvo en vilo a los trabajadores y transeúntes de la zona de Tribunales. Sin embargo, los especialistas de la UMAT comenzaron una inspección técnica exhaustiva piso por piso para dar con el origen del fenómeno.
Con el correr de las horas, el misterio del temblor quedó resuelto. Los peritos determinaron que la causa no era un problema en la estructura del edificio, sino un desperfecto mecánico: el motor de un equipo de refrigeración de gran porte se salió de eje.
Este desperfecto provocó que la maquinaria transmitiera vibraciones de gran intensidad directamente a la losa del décimo piso, lo que fue percibido por los ocupantes como un movimiento sísmico o un principio de colapso. Una vez identificado y neutralizado el problema, la calma volvió al lugar.
Tras confirmar que no existía peligro de derrumbe, las autoridades permitieron el reingreso de los empleados y el público al edificio. El tránsito en las avenidas linderas fue restablecido y la actividad en el Teatro Cervantes y sus dependencias administrativas retomó su ritmo habitual.
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