¿Quién era Braian Cabrera, el joven de 18 años asesinado en el carnaval de Mercedes?
El chico tenía un vínculo muy fuerte con sus dos sobrinos pequeños y planeaba arreglar su moto para seguir trabajando.
Braian Cabrera tenía apenas 18 años y una vida llena de proyectos que se truncó durante la madrugada del domingo cuando fue baleado en los corsos de Mercedes. En su barrio y entre sus amigos lo conocían como un chico "bueno y sano", de esos que no buscaban problemas con nadie y que siempre estaban presentes para los suyos.
Su círculo íntimo lo describió en las redes sociales como una gran persona que disfrutaba de las cosas simples, como juntarse con su grupo de siempre o pasar tiempo con su familia.
El vínculo más fuerte de Braian era con sus dos sobrinos, de 5 y 2 años, a quienes dedicaba gran parte de sus días.
Un día antes del crimen, el joven se juntó con sus amigos como lo hacía habitualmente. Entre sus planes inmediatos estaba arreglar su moto después de que terminaran los corsos del fin de semana.
El destino cambió en medio del color y el ruido del carnaval, y se produjo una discusión con otras dos personas que escaló en violencia en cuestión de segundos. Según los testimonios recolectados en la causa, Braian no fue quien inició el conflicto, sino que saltó para defender a su hermano Carlos, quien estaba siendo agredido por un grupo de personas que comenzó a "bardearlo" y a golpearlo sin razón aparente.
En ese contexto de caos, uno de los involucrados sacó un arma y disparó varias veces. Braian fue alcanzado por los proyectiles en la cabeza y en el pecho, cayendo desplomado sobre el asfalto. A pesar de que fue trasladado de urgencia al Hospital Blas Dubarry, su estado era crítico: sufrió dos paros cardiorrespiratorios y falleció.
La investigación avanzó rápidamente gracias a las cámaras de seguridad que permitieron identificar a los agresores. La policía detuvo a dos sospechosos: María Luján Auza, de 33 años, y Martín Ezequiel Auza, de 19. El testimonio de Carlos es clave en el expediente, ya que aseguró haber visto el momento exacto en que la mujer empuñó el arma. Según su relato, fue el abuelo de los acusados quien le habría entregado el "fierro" a la mujer para que efectuara el disparo mortal.
La detención de los sospechosos se produjo poco después del crimen y se logró secuestrar el arma que habría sido utilizada en el ataque. Ambos quedaron a disposición de la UFI N°2 de Mercedes.

