INFORME

Colonias de verano: entre propuestas costosas y realidades diferentes

Así como algunas colonias de vacaciones ya definieron sus precios, otras afrontan dificultades. Qué pasa en los sectores más postergados de la sociedad ante una necesidad que tienen muchas familias.

Se acerca el verano y, de su mano, el fin de las clases y el inicio de las vacaciones. Esto trae aparejado un gran desafío para los padres: cómo mantener a sus hijos entretenidos durante el tiempo libre. Una misión a cumplir con múltiples posibilidades, siendo las colonias de vacaciones una de las más recurrentes, aunque en los barrios muchos chicos deambulan por las calles ante la falta de recursos y de propuestas públicas.

A principios de este mes comenzaron las inscripciones en los clubes y lugares afines para las colonias de verano. La oferta es muy variable, de acuerdo a las instalaciones, ubicación y actividades. Además, las diferencias de costos quedan evidenciadas entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. En territorio porteño, algunos establecimientos cotizaron la jornada completa de entretenimiento de los chicos en 351.000 pesos mensuales, 230.000 pesos la quincena y 128.000 la semana. La media jornada, en cambio, cuesta 223.000 pesos el mes, 150.000 pesos la quincena y 83.000 pesos la semana. Estas cifras se pueden reducir un 20% al abonar en efectivo.

En la Colonia "Manía", del Club 3 de Febrero, de la localidad bonaerense de San Andrés, este lunes se abrirán los cupos a 240.000 pesos de 8 a 17, o 160.000 pesos sólo un turno, ya sea mañana o tarde. Graciela Lazzaroff, referente de la institución, reveló a Crónica: "Se definen los costos por los sueldos de los profesores, y no pudimos ofrecer valores más moderados pese a que lo intentamos".

En esta entidad, las actividades de la colonia comprenderán disciplinas como básquet, natación, fútbol, vóley, talleres y campañas de temáticas sensibles como violencia, discriminación y medio ambiente, entre otras.

Una alternativa diferente representa el Club Leones, de Isidro Casanova. Allí, la propuesta apunta al fútbol recreativo para niños de seis a 12 años, y adolescentes de 12 a 18, de ambos sexos. Su presidente, Diego Brito, detalló a este diario: "Tanto las escuelas como los clubes, sobre todo en el baby fútbol, no realizan actividades durante tres meses. Entonces, vienen a nuestro espacio. Además hacemos ollas populares, meriendas y paseos. Para el verano tratamos de alquilar la quinta de un conocido para bajar los costos y llevamos a más de 100 chicos".

Colonias de verano: otro panorama

En los barrios populares las opciones son más urgentes, escuetas e implican cierto sacrificio. Así lo dejó en claro Virginia Cáceres, fundadora del comedor y merendero Los Carrillitos, en Villa Soldati. "Conseguí un micro, por el que sólo pagamos el combustible, para que los nenes puedan concurrir todos los sábados a los parques y piletas de la ciudad. Es lo único que podemos, porque tenemos más de 50 chicos, a quienes se les suman sus mamás para acompañarlos", comentó.

"Estamos vendiendo rifas o empanadas, y así juntamos los recursos que nos permitan organizar esas actividades; si no nos resultaría imposible porque la situación está difícil. Además, no nos alcanza la mercadería para alimentarlos, por eso también nos debemos abocar a eso. Nos pone muy tristes esta situación porque no sabemos qué más hacer", lamentó Virginia.

En cuanto urgencias y apremios, una iniciativa de la ONG La Plata Solidaria da muestra de ello. Durante las últimas semanas implementó una colecta de ropa llamada "Verano de Colores". En afán descriptivo de esta campaña, Pablo Pérez, miembro de la organización, señaló: "Los directivos de las escuelas, de las zonas en las que colaboramos, nos informaron sobre el faltante de ropa de verano. Notamos que la demanda de prendas de niños creció un montón".

Detrás de dicha cruzada hay un trasfondo que da cuenta de las crudas realidades y del desamparo de miles de niños de sectores postergados, durante las vacaciones. En este aspecto, Pérez remarcó: "El verano es muy complejo en los barrios, porque falta el agua y hay hacinamiento. Muchas escuelas están cerradas y hay poca actividad pública para los chicos. Entonces se torna más riesgoso para los pibes por falta de cotidianidad".

En la misma línea, Cáceres ilustró los peligros que acechan a aquellos niños que no realizan actividades veraniegas por escasez de recursos, al reflejar: "La mayoría de los papás trabajan. Se van temprano de sus casas, y muchos chicos quedan solos. Algunos vienen a buscar comida al comedor y otros se cocinan, pero eso es un enorme peligro, porque manipulan fuego y gas, en casas que son de seis pisos en los barrios y viven diez familias".

Por si fuera poco, la mujer añadió que muchos menores "en sus tiempos libres van a las plazas, cruzan solos la calle, y se mezclan con las banditas, quedando muy a merced de las drogas y de la delincuencia".

Múltiples caras de un mismo reto para los padres, que se tornó en los últimos tiempos en un dolor de cabeza y una preocupación porque, si bien sobran las alternativas, falta el poder adquisitivo para garantizarles a sus hijos permanecer entretenidos mientras no hay clases escolares.

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