Cambiar el rumbo de las coladas que salen del volcán de Cumbre Vieja en la isla española de La Palma resulta muy complicado, afirmó en declaraciones a la agencia Sputnik Javier Almendros, vulcanólogo de la Universidad de Granada.

"Muy complicado​​​. Además, cuando hay tanto volumen de lava", dijo el experto.

Explicó que al principio se podía hacer algo a condición de disponer de herramientas y recursos necesarios puesto que la primera colada que salió del volcán de Cumbre Vieja era una lava muy viscosa que se movía muy despacio.

"Ahí se intentaron hacer algunas zanjas (…) para que la lava se fuera por los pantanos", relató.

Sin embargo, prosiguió el vulcanólogo, hacer zanjas no es la mejor solución ya que su eficacia depende del volumen de la lava y la rapidez con la que se hagan las zanjas, porque la lava no espera, "va a rellenar la zanja y va a continuar".

"Los medios de que disponemos no son tan rápidos", subrayó Almendros.

Agregó que otra opción es erigir barreras artificiales de tierra para obstaculizar el avance de las coladas, pero "esto se consigue cuando hay poco flujo".

Almendros a la vez señaló que tratar de cambiar el rumbo de coladas de lava podría resultar peligroso.

"Cuando uno cambia el curso de la lava no sabe dónde va a acabar", lo que puede ocasionar consecuencias aún más desastrosas, advirtió el especialista.

Desde el pasado 19 de septiembre, la isla de La Palma, situada en el archipiélago español de las Islas Canarias, sufre una erupción del volcán de Cumbre Vieja.

Según la última actualización del programa europeo de observación terrestre Copernicus, la lava afectó a una superficie mayor de 1.000 hectáreas y destruyó más de 2.600 viviendas en los últimos dos meses.

Más de 7.000 personas fueron evacuadas. Además, en la isla siguen registrándose temblores constantes.

El magma del volcán de Cumbre Vieja también ha llegado al mar y formó un delta de más de 40 hectáreas y la anchura máxima entre coladas es de 3.200 metros, según los datos proporcionados por el Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias.

Fuente: Sputnik