La sombra del narcotráfico planea sobre las elecciones a gobernadores en seis de los 32 estados de México de este domingo, entre punzantes acusaciones cruzadas hacia la última estación en las urnas antes de las presidenciales de 2024, y eriza la piel del electorado ante el poder de fuego del crimen organizado.

Con medio siglo en el centro de la vida política mexicana, el líder de la disidencia dentro del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Porfirio Muñoz Ledo, en un explosivo discurso ante la reunión plenaria de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (Copppal), afirmó el jueves que el crimen organizado se convirtió en aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador​​​.

El viejo amigo del gobernante dijo que su antiguo compañero de lucha, "piensa que puede heredar al siguiente Gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder (…) y que entonces no habrá nada que se le pueda oponer".

El mandatario exigió pruebas a quienes cuestionan su política de seguridad sin combate frontal bautizada "abrazos, no balazos".

"Acerca de los vínculos con el narcotráfico, si tienen pruebas que las presenten, que dejen de calumniar ", replicó López Obrador.

MODUS OPERANDI

Rubén Aguilar Valenzuela, autor de tres libros sobre el narcotráfico, explicó en entrevista con la Agencia Sputnik cómo ha evolucionado la intromisión de grandes criminales en la política.

"La presencia del crimen organizado era más o menos evidente en los procesos electorales mexicanos, pero a niveles locales, cuando intentaban imponer jefes de policía o alcaldes en regiones alejadas", dijo el coautor de "La guerra fallida" y de "Los saldos del narco"  junto con el excanciller y escritor Jorge Castañeda.

Desde las elecciones legislativas para renovar el Congreso y elegir 16 gobernadores, en junio de 2021, "ocurrió un salto de calidad en la injerencia en los procesos electorales a escala de los estados de la federación, un fenómeno inédito", añadió el también coautor de "Jaque Mate al crimen organizado", publicado en mayo de este año.

Aguilar Valenzuela explicó que hay tres elementos en el modelo de intervención del narcotráfico en los procesos electorales que irrumpió en México el año pasado.

En primer lugar, intimidar a posibles candidatos para que se retiren de la contienda. Son postulantes que no aceptan ser controlados y los narcos tratan de abortar sus candidaturas, con amenazas.

El segundo procedimiento es presionar directamente las estructuras electorales de los partidos políticos.

El caso inédito hasta el año pasado, y más escandaloso, se presentó en Sinaloa (noroeste), cuna de los grandes capos del narcotráfico mexicano.

En esa entidad con costas frente al Pacífico, toda la dirección del Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) fue paralizada.

"Casi 20 dirigentes de ese partido fueron secuestrados con amenazas a sus familias, y los liberaron hasta que terminó el proceso electoral", recordó Aguilar Valenzuela, doctor en Ciencia Política y profesor de comunicación en la jesuita Universidad Iberoamericana.

El tercer modus operandi es mediante el financiamiento al partido que los narcos eligen, "sobre todo en el día electoral", algo que se vio en Sonora (norte) en junio 2021.

"Por la mañana del día electoral, comenzó a circular una masa de dinero en efectivo para los operadores electorales en el terreno del oficialismo", reseñó el autor.

Con esos fondos movilizaron a sus estructuras de bases en los pueblos, para llevarlos a los centros de votación.

UN NEGOCIO EN LA POLÍTICA

Con López Obrador se ha desencadenado otro fenómeno peculiar, afirmó.

"Los narcos son hombres de negocios, de actividades ilegales, pero actúan con una política corporativa de negocios muy elaborada", describió Aguilar Valenzuela.

Ante esas maquinarias criminales multimillonarias que mueven decenas de miles de dólares, resultó alentador el guiño del presidente: en la relación con el narcotráfico no habrá confrontación.

Esa decisión de no usar la fuerza policial o militar con el argumento de que genera más violencia, "es funcional a los intereses de las mafias", indicó el entrevistado.

López Obrador plantea atender las causas de la violencia a largo plazo, pobreza y marginación, con programas sociales.

El resultado fue: de 16 gubernaturas en juego el año pasado, "ahora podemos afirmar que en ocho hay evidencia contundente de participación del narcotráfico", aseguró Aguilar.

Es síntesis, "se trata de un clientelismo político llevado a su extremo, con el apoyo del narco, reforzado con giras presidenciales a las zonas conflicto, donde el presidente lanza mensajes en los que abiertamente coquetea con el narco", puntualizó.

Los partidos de la oposición recogieron las pruebas de la intervención política del narcotráfico y las presentaron en Washington ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Los narcos hacen política en los estados que ocupan la costa del Pacífico norte mexicano, hasta la frontera con EEUU: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Colima.

Y en el centro-occidente se despliegan por Guerrero, Zacatecas y Michoacán, secuestrando y extorsionando un lado del espectro político.

Allí, entre montañas y remotas regiones agrestes, está la huella de la narcopolítica mexicana.

Fuente: Sputnik

Ver comentarios