RIQUÍSIMO

Buñuelos de manzana: una receta simple y deliciosa para disfrutar con el mate

Ya sea para el desayuno, la merienda o para acompañar el mate, los buñuelos son uno de los dulces más clásicos de nuestro país. En esta nota te dejamos la receta para prepararlos.

La realidad es que los buñuelos son, junto con los churros y las tortas fritas, el emblema de la repostería casera de todas las casas.

La elaboración de estos aperitivos es sencilla, se trata de una masa de harina, huevo y leche, que se fríe en abundante aceite y a partir de este punto las opciones son inmensas.

Podemos servirlos solos, pero también rellenos de crema pastelera, chocolate o manzana y este plato es una gran alternativa para acompañar el mate en estas tardes frescas del otoño.

 

Ingredientes para hacer unos riquísimos buñuelos de manzana 200 g. harina de trigo común de todo uso 00 1 cdita. levadura química o polvo de hornear 1 pizca de sal (5 g.) 75 g. azúcar 2 huevos  235 g. leche entera 100 g. de manzana 2 cdas. de vino dulce Aceite de girasol para freír

Preparación de los buñuelos de manzana

 

Separar las claras de las yemas de los huevos y reservar ambas. Mezclar en un bol las yemas con el azúcar y batir bien hasta que espume. Añadir el vino dulce, la harina, la levadura, la pizca de sal y la leche. Mezclar bien hasta que se hayan integrado todos los ingredientes. Pelar la manzana y cortarla en cuadraditos pequeños. Añadirla al bol y mezclar bien. Montar las claras a punto de nieve. Incorporarlas al resto de ingredientes. Con una espátula mezclar bien y con movimientos suaves para que no se baje la mezcla. Dejar reposar la mezcla 20 minutos. En una sartén profunda calentar abundante aceite.  Cuando el aceite esté caliente y con la ayuda de dos cucharas incorporar pequeñas porciones de masa a la sartén. Freír las porciones de masa durante 1 o 2 minutos por cada lado. Retirar los buñuelos a una bandeja con papel de cocina para retirar el exceso de aceite. Cuando se hayan enfriado un poco, pasarlos a un plato con azúcar, rebozarlos en él y colocarlos en una fuente definitiva. Listos para comer.
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