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Cuáles son los cortes de carne a los que recomiendan sacarle sí o sí la grasa

Aunque para muchos el sabor está en el "juguito", especialistas en nutrición recomiendan eliminar la grasa visible de ciertos cortes vacunos para reducir el consumo de grasas saturadas. Cuáles son los cortes más problemáticos, cómo identificarlos y qué tener en cuenta al cocinarlos.

La carne vacuna es una pieza central en la dieta argentina, pero no todos sus cortes son iguales cuando se trata de contenido graso. Mientras algunos cortes magros aportan proteínas de alto valor biológico con bajo contenido lipídico, otros concentran grandes cantidades de grasa saturada, que pueden impactar negativamente en la salud cardiovascular si se consumen con frecuencia.

Según nutricionistas, es fundamental conocer qué tipo de grasa se puede evitar y en qué cortes conviene hacerlo. La clave está en aprender a identificar la grasa visible y eliminarla antes de la cocción para reducir su absorción durante el cocinado.

Cortes a los que se recomienda quitar la grasa

Algunos de los cortes vacunos más tradicionales en la parrilla o en la cocina diaria presentan vetas o bordes de grasa que pueden (y deberían) eliminarse antes de ser cocinados. Estos son los principales:

Asado (tira de asado): uno de los favoritos argentinos, pero también uno de los más grasos. Tiene una cobertura importante de grasa externa que se puede recortar antes de llevar a la parrilla. Vacío: aunque es más magro que el asado, muchas veces viene con una membrana grasa en la parte externa que conviene retirar. Matambre: suele tener grasa tanto en su superficie como entre las capas de carne. Quitarla ayuda a reducir el contenido calórico sin afectar el sabor general. Costillar: presenta una capa de grasa superficial que puede eliminarse sin comprometer la textura del corte. Bife ancho y bife angosto: si bien tienen un excelente sabor, la grasa lateral característica puede retirarse antes de cocinarlos para hacerlos más saludables.

 

 La clave está en aprender a identificar la grasa visible.
¿Y qué pasa con los cortes magros?

Hay otros cortes que ya son naturalmente magros y que no requieren grandes intervenciones. Algunos ejemplos:

Lomo: uno de los cortes más magros del animal, ideal para quienes buscan una alternativa con bajo contenido graso. Cuadril y bola de lomo: magros y versátiles, son perfectos para horno, milanesas o bifes a la plancha. Nalga y peceto: también tienen bajo contenido de grasa visible y son recomendados en dietas hipocalóricas o con restricciones lipídicas.

No se trata de demonizar la grasa, sino de moderar su consumo. Según los profesionales, las grasas saturadas presentes en la carne deben limitarse, especialmente en personas con antecedentes de colesterol elevado, hipertensión o enfermedades cardiovasculares. Quitar la grasa visible es una forma sencilla de reducir la carga calórica sin dejar de consumir carne.

Además, sugieren evitar técnicas de cocción que potencien la absorción de grasas, como frituras, y optar por métodos más saludables como la plancha, la parrilla o el horno.

La elección de un corte de carne no debería guiarse solo por el gusto, sino también por la información. Reducir la grasa visible es un gesto pequeño pero significativo para una alimentación más equilibrada. No se trata de abandonar los clásicos asados, sino de incorporar prácticas más conscientes que cuiden la salud sin renunciar al disfrute.

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