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Leche frita: una receta tradicional que se hace en pocos minutos y queda riquísima

Estas típicas masitas españolas fueron reversionadas a la cultura argentina y se convirtieron en un acompañamiento ideal para los mates de la tarde. 

Llegó la hora de la merienda y, ¿no sabes qué comer? En esta oportunidad te compartimos el paso a paso de las leches fritas, una clásica receta de las abuelas que consiste en hacerle un sencillo tratamiento al producto lácteo, el cual hace que se espese y quede una cremosa pasta con sabor vainilla y toques cítricos que, al ponerse en contacto con el rebozador, hace un carnaval de sabores.  

A pesar de que tiene pinta de postre, esta típica preparación de origen español, es una alternativa deliciosa para acompañar unos buenos mates amargos o cualquier tipo de infusión. Asimismo, dado sus sencillos pasos y económicos ingredientes, se pueden realizar en pocos minutos e incluso los podés guardar en la heladera para cuando quieras darte un gustito dulce. 

Las leches fritas son una clásica receta de las abuelas que se destacan por ser económicas y rendidoras. 
Ingredientes que vas a necesitar para hacer estas riquísimas leches fritas:  700 ml de leche. 100g de maicena. Cáscaras de limón o naranja.  1 rama o 1 cucharada de canela en polvo. 3 yemas de huevo. 100g de azúcar Esencia de vainilla. 20g de manteca.  Harina. 2 huevos.  Aceite.
Leches fritas bien cremosas para sorprender a tus seres queridos. 
Paso a paso de esta tradicional receta:  Poner los 500ml de leche en una olla o recipiente apto para fuego. Pasados unos minutos de cocción, añadir la rama o polvo de canela, las cáscaras de limón o naranja y cantidad al gusto de esencia de vainilla. Esos ingredientes serán los encargados de saborizar la base de nuestras masitas dulces, por ello lo ideal es que seas generoso en las proporciones.   Luego de que rompa hervor, incorporar la manteca en cubos y revolver hasta que se derritan por completo. Cuando llegamos a este punto, apagamos el fuego y tapamos. Dejamos inficionar por unos 30 minutos o hasta que enfríe.  En un bol, poner las yemas de los huevos y el azúcar. Batir mientras se suma un poco más de esencia de vainilla y, cuando se espumen los productos, verter unos 200ml de leche. Batir bien para que quede todo un mismo líquido homogéneo.  Poco a poco, espolvorear la maicena e integrar con movimientos envolventes. Como resultado, te debería quedar una masa lisa y sin grumos. Dejar reposar por unos minutos o hasta que la base esté descansada.  A la leche que teníamos inficionada, retirar con colador todos los saborizantes que le pusimos a lo largo de los primeros pasos y volver a calentar hasta que llegue a temperatura media, es decir, deberás apagar el fuego unos 2 o 3 minutos antes de que entre en ebullición.   Añadir la masa que estaba en reposo y remover constantemente para que no se nos pegue. Podrás ver cómo, casi de forma inmediata, comienza a espesar. Cuando no puedas mover más la cuchara, poner la mezcla en un molde o fuente amplia y con un considerado espesor, él cuál debe estar untado con una mínima capa de manteca. Tapar con repasador o papel film de tal forma que el papel quede en contacto con la base. Meter en la heladera o freezer en caso de tener.  Pasado el tiempo, la leche tendrá una consistencia mucho más espesa y cremosa. Con cuidado, la cortamos en porciones rectangulares o cuadradas, de unos de 3 a 5 cm de lado, y pasamos por harina y un huevo batido. En una sartén con abundante aceite, freír en abundante aceite. Cuando estén doradas, retirar de cocción y colocar en papel absorbente para quitar el excedente de grasa.  Mezclar unas cucharas de azúcar y una cucharadita de canela en polvo. Rebozar las leches fritas por la mezcla anterior. Servir en compañía de una rica infusión. 
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