Por qué nunca hay que armar una picada con el fiambre recién sacado de la heladera
El error más común al preparar una picada es servir los fiambres apenas frÃos. Esa práctica perjudica su textura, aroma y sabor.
Armar una picada parece una tarea simple: abrir la heladera, sacar los fiambres y quesos, cortarlos y ponerlos en una tabla. Pero hay un detalle clave que muchos pasan por alto y que marca la diferencia entre una picada apenas correcta y una que se disfruta de verdad. Y esto es que no hay que servir los fiambres recién salidos de la heladera.
Esto se debe a que el frÃo conserva los alimentos, pero al mismo tiempo adormece sus propiedades sensoriales. En el caso de los fiambres, como el jamón crudo, salame, bondiola o incluso el jamón cocido, el frÃo excesivo hace que se endurezcan, pierdan flexibilidad y no liberen sus aromas ni sabores de forma adecuada.
Armá la picada con pacienciaLa explicación está en la forma en que reaccionan las grasas y proteÃnas a distintas temperaturas. A temperatura de refrigeración (alrededor de 4 °C), las grasas se solidifican y los sabores se “encierranâ€. El resultado es una loncha que se pega, que puede quebrarse al manipularla y que, al probarla, ofrece un sabor plano o casi nulo. Incluso los embutidos con mayor curación, como el fuet o la longaniza, pueden volverse más ásperos y menos sabrosos si se comen frÃos.
Lo ideal, según recomiendan expertos en gastronomÃa y sommeliers de fiambres, es sacar los productos de la heladera al menos 20 a 30 minutos antes de servirlos, y dejarlos atemperar a temperatura ambiente. Ese tiempo es suficiente para que los fiambres recuperen su textura natural, se separen fácilmente y, sobre todo, que los sabores y aromas se expresen conÂ
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Este consejo también aplica para los quesos curados o semiduros, como el provolone, gouda, gruyere o sardo. Si se sirven demasiado frÃos, pueden parecer gomosos o insÃpidos. En cambio, una vez que se aclimatan, liberan sus notas lácticas, especiadas o frutales y se vuelven mucho más cremosos al paladar.
Por otro lado, la temperatura adecuada mejora la estética de la picada. Los fiambres no sudan ni se quiebran, los quesos no se resquebrajan y los sabores de todos los ingredientes armonizan mejor con los acompañamientos tÃpicos como pan, aceitunas, frutos secos, dips o cervezas artesanales.
Un consejo más: no dejes que se atemperen demasiado tiempo si hace calor. Bastan unos minutos para mejorar su perfil sin comprometer la seguridad alimentaria. Y siempre cubrilos con un film mientras reposan para evitar que se sequen o se contaminen.