Aunque no es difÃcil de hacer, si que tiene su complicación ya que a veces se corta. Es ideal para sumergir los clásicos pescados y mariscos, pero podes probarla con todo. Si te sale bien, la vas a adoptar para siempre. Aunque el nombre de la salsa parece aludir a la cocina de los PaÃses Bajos, es una receta de salsa clásica de la cocina francesa.
Directo al Paladar trajo una receta en simples pasos con todas las claves para evitar que la salsa se corte y lograr el perfecto espesor. Por lo tanto, ponete el delantal y aprovecha una de estas frÃas noches invernales para agregarle al pescado esta cobertura caliente, sabrosa y cremosa.Â
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Ingredientes
Yemas de huevo 2
Mantequilla clarificada 250Â g
Sal y pimienta al gusto
Zumo de limón 3 cucharadas
Agua frÃa, 1 cucharada sopera
Vino blanco 2 cucharadas soperas
Uno de los usos más habituales de la salsa holandesa tradicional es darle un toque de gratinado, cubriendo pescados o mariscos o para cubrir unos espárragos.
La clave está en batir de forma suave pero constante.
Vamos añadiendo poco a poco la mantequilla clarificada que tendremos templada, sin dejar de batir para que se produzca la emulsión. Una vez conseguida la salsa, se añaden la sal y opcionalmente, la pimienta y la cayena, junto a las otras dos cucharadas de zumo de limón, y se mezcla con movimientos de forma envolvente para que no se nos corte.
La idea es que quede una consistencia espumosa, mucho más ligera que la mayonesa. Una vez elaborada, se mantiene la salsa al calor del baño MarÃa porque es una salsa inestable que se puede cortar. Hay que hacerla en el momento, ya que no es fácil de recalentar. Una vez hecha se puede conservar en caliente.