DELICIA

Receta de "Gibánica": ¿Cómo hacer la tarta de queso crocante que conquista paladares?

Esta receta tradicional de Serbia y los Balcanes es un plato que mezcla una masa crujiente, quesos y huevos en capas irresistibles. Conocé cómo es el paso a paso.

La Gibánica, también conocida como gibanica, es una de las recetas más representativas de la cocina serbia y balcánica. Se trata de una tarta elaborada con finas láminas de masa filo, rellenas con una mezcla de quesos y huevos, que al hornearse adquiere una textura dorada y crocante por fuera, pero suave y esponjosa en su interior.

Su origen se remonta al siglo XIX y desde entonces se convirtió en un plato infaltable en celebraciones familiares. Se la considera una preparación versátil, ya que puede servirse tanto en almuerzos como en cenas, acompañada de ensaladas frescas o incluso como plato principal.

 

Su aspecto recuerda a una lasaña por las capas, pero su sabor es único, ya que combina la suavidad del relleno cremoso con la textura crujiente de la masa.

Receta para hacer una Gibánica en pocos pasos

Ingredientes

500 gramos de masa filo (o masa de hojaldre comprada) 400 gramos de queso fresco (puede ser un mix de ricota y queso cremoso) 3 huevos grandes 200 ml de yogur natural 100 ml de aceite de girasol o manteca derretida 1 cucharadita de sal 1 pizca de pimienta negra (opcional)

 

 La "Gibánica" es una tarta de queso con masa crocante que es ideal para un almuerzo o una cena exprés.

Paso a paso

Si optás por hacer la masa filo casera, mezclá harina, sal, agua y aceite hasta lograr una masa suave. Amasá 10 minutos, dividí en porciones y estirá cada una hasta obtener hojas finísimas. Cubrilos con un paño húmedo para que no se sequen. Si elegís la practicidad, cortá las láminas ya compradas de masa filo u hojaldrada en rectágulos.  Luego, calentá el horno a 180° y enmantecá una placa de 25x35 cm (o usá papel manteca). Para el relleno vas a batir los huevos, sumar yogur, aceite, sal y pimienta. Cuando esté homogéneo, agregá el queso desmenuzado e integrá suavemente. Para el armado de la tarta, que es lo más “complicado” de la receta, colocá la primera hoja de masa filo en la fuente, dejando que sobresalga por los bordes. Pincelá con aceite o manteca. Ahora, alterná capas de masa y relleno: masa–queso–masa–queso, hasta usar todo el relleno. La capa final debe ser de masa. Doblá hacia adentro los bordes que sobresalen y pincelalos. Hacé algunos cortes superficiales para evitar que se infle demasiado. Horneá 35–40 minutos hasta que esté bien dorada. Una vez transcurrido el tiempo, dejá enfriar por 10 minutos antes de cortar. Serví en porciones cuadradas o rectangulares. Tips y variantes para mejorar la receta Para un sabor extra, podés sumar cebolla rehogada, queso rallado o incluso espinaca picada para una versión más contundente. Para una versión light, usá yogur descremado y reemplazá parte del queso por ricota magra. Esta receta es ideal para freezar, ya que se puede congelar ya horneada o cruda (si usás filo comprado).
Esta nota habla de: