CRÓNICA DEL ASCENSO

José María Martínez habló de la importancia de la competencia interna tras rescatar a Tristán Suárez del abismo

José María Martínez habló sobre el presente de Tristán Suárez, ya que bajo su mando el Lechero logró salir de la zona roja

El comienzo de 2024 se presentó cuesta arriba para Tristán Suárez, lo que motivó que haya un cambio de timón. Con el desafío de dejar atrás la "zona roja" de la tabla asumió José María Martínez, quien con creces logró el objetivo principal. De esto y lo que viene de cara al año venidero, el entrenador se prestó a la charla con Crónica.

-¿Por qué Pancho, si te llamás José María?

-Lo heredé con mucho honor de mi viejo, que se llamaba Francisco Martínez y le decían Pancho. No le gustaba el fútbol, jugaba a la pelota paleta, en la época del Manco Teodolina, donde se jugaba mucho y por plata, obvio, en los boliches.

-¿Te vio jugar al fútbol?

-Poco, porque falleció bastante joven mi viejo. Tenía 59 años, me vio jugando en la liga de Chivilcoy, nada más. Tengo una linda anécdota, me pasó acá, en Tristán Suárez. Cuando jugamos con Agropecuario, un partido muy complejo, veníamos de dos derrotas seguidas y arrancamos perdiendo, después lo empatamos. En el último minuto, en el tiro libre que patea el Mudo (Ruiz), me senté ahí al costado del banco y le pedí, es la única vez que le pedí algo a mi viejo. Hicimos el gol y me fui rápido al vestuario porque me quebré, nadie entendía nada.

 

 

-Cuando llegaste le cambiaste la cara al equipo, ¿dónde estuvo tu mano?

-Lo que entendemos con el cuerpo técnico es que lo más importante en los equipos son los vestuarios, los jugadores, no tengo dudas. El vestuario es determinante, ya que lo componen y manejan los futbolistas que después salen a la cancha, ahí se cocina un poco todo. Nosotros lo que hacemos con nuestra forma de gestionar el día a día es de alguna manera que el vestuario tenga una idea. Hay algunos que se alinean, otros menos y ahí está un poco la intervención del entrenador o de la línea que uno quiere bajarle, cómo se debe comportar el futbolista, cómo debemos entrenar.

Cuando arrancamos, estábamos últimos. Jugábamos con Chacarita, con San Martín de Tucumán, con Arsenal, que venía en un gran momento y San Martín de San Juan, esos eran nuestros cuatro partidos y arrancando últimos. Si yo me pongo a pensar en todos esos partidos, directamente me quedaba en mi casa. Lo que hicimos en las semanas previas fue pensar en el rival y ponernos en la cabeza del técnico rival para ver qué puede pensar de nosotros.

-Se ve que vivís con mucha intensidad el fútbol...

-Para el argentino, el fútbol es una expresión cultural y lo vivimos así. Lo sufrimos y lo disfrutamos casi de la misma manera. Por eso, el mensaje que siempre yo les comparto, ¿por qué es tan lindo ganar? Porque hay que odiar perder. Si cuando vos perdés la pasás muy mal, entonces la pasás mucho peor en realidad perdiendo que disfrutando cuando ganás. ¿Qué buscamos en toda esa ensalada? Enfocar al futbolista en el esfuerzo, en el cuidado, en la entrega, en el rendimiento, en el compromiso, en lo colectivo. No hay espacio para la relajación. Yo lo vivo así, a veces puede ser un error el no permitirme disfrutar. Es la forma con la que vivo y con la que busco que los equipos puedan trasladar a la cancha lo que haría el más hincha, en este caso, de Tristán Suárez. Yo me hago hincha del club en que estoy. No me hace falta ser hincha de un club para que el jugador transmita o yo dirija como si estuviera dirigiendo a mi equipo. Esto lo aprendí del profe Córdoba, que uno tiene que hacer lo mismo estando en Boca, en River, por llamar la máxima expresión, o en este caso en Tristán Suárez. Todo lo que vos tenés hay que dárselo al futbolista y al club. Después los resultados son consecuencias obviamente de la calidad del futbolista y de la capacidad que tengamos nosotros de poder sacarle lo mejor.

 

-¿Cómo estás en Tristán Suárez y cómo es tu relación con los dirigentes?

-Desde el momento que decidí quedarme y hablamos con la dirigencia, no pedí muchas cosas, solo que mejoremos el lugar de entrenamiento, sumar algunos recursos humanos para mejorar ese aspecto, armar un plantel dentro de las posibilidades económicas que tiene la institución. Después, obviamente que estoy feliz de quedarme. Me quedo porque me siento bien, me hacen sentir bien, siento que quieren que siga, toda la gente, no solamente un grupo, sino la dirigencia, los del día a día del club, el utilero, el canchero, el cocinero, el manager, la gente. Tengo muy buena relación, comemos buenos asados, la pasamos bien, que es muy importante también.

-¿Qué sigue?

-Hoy nos ocupa mejorar las canchas. Tener buenos campos de entrenamiento es determinante para tener una buena calidad de equipo. Como se entrena, se juega, entonces debemos entrenar en lugares muy similares a los que jugamos. El club ya está ocupándose del tema. Y después armar el plantel sosteniendo la base que tenemos, sumarle jugadores que ya conozcan un poco la idea y el resto lo vamos a completar con los chicos del club. Por eso lo que queremos es tener dos jugadores por puesto donde podemos tener una sana competencia interna.

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