VIOLENCIA MACHISTA. Al maltrato f铆sico se suma que toman como bot铆n a sus propios hijos

El virus que m谩s molesta

U n femicidio cada 23 horas es la cifra escalofriante y dolorosa en m谩s de cuarenta d铆as de aislamiento obligatorio. El encierro y el limitado accionar de las autoridades pertinentes potencian la vulnerabilidad de las v铆ctimas, quienes se encuentran a merced de sus agresores. No s贸lo mediante el maltrato f铆sico, sino tambi茅n tomando como bot铆n a sus propios hijos, en caso de que la mujer no desee reconstruir la relaci贸n amorosa con ellos. La violencia de g茅nero y, en muchos casos, los femicidios se han convertido en otro agravante de la cuarentena, la cual se ha puesto en marcha como m茅todo de prevenci贸n ante el avance del Covid-19, pero que para una considerable cantidad de mujeres implica un avance del acecho de sus atacantes, sean sus ex parejas o sus concubinos.

Raquel Hermida Leyenda, abogada y especialista en Delitos contra la Integridad Sexual y Violencia de G茅nero, se帽al贸 a "Cr贸nica" que "el violento evidentemente no controla sus impulsos y encima no tiene mecanismo de escape y entonces est谩 encerrado con su v铆ctima, quien es receptora de todas sus ansiedades y descontroles. Ahora es todo el d铆a, en forma continua y permanente". Por su parte, Carolina Abreg煤, representante de Furia Feminista, enfatiz贸 que "ve铆amos que esto lamentablemente iba a pasar, porque el encierro mantiene en un mismo lugar a la mujer y la exposici贸n es mayor". La obligaci贸n de que la destinataria de amenazas y agresiones permanezca en un mismo lugar acent煤a el peligro, dado que est谩 al alcance del violento, si este reside en el mismo domicilio o no, porque le facilita la ubicaci贸n, sin importarle que deba respetar el aislamiento.

Por si fuera poco, Abreg煤 reconoci贸 que "contin煤a siendo muy dif铆cil hacer denuncias y m谩s a煤n en cuarentena", en tanto que Hermida Leyenda revel贸 que "la mujer ahora no puede salir, y m谩s a煤n porque el violento lo restringe". En los hechos, los tiempos de pandemia constituyen un nuevo rev茅s para quienes han sido o son receptoras del accionar demencial del hombre. Por ejemplo, en las 煤ltimas horas, Daniela fue notificada de que su ex pareja cumplir谩 arresto domiciliario, puesto que se hallaba bajo detenci贸n preventiva, acusado de tan s贸lo "lesiones leves", luego de estrellar la humanidad de su hijo, de tan s贸lo un mes, contra el piso. En este sentido, la mujer confes贸 que "estoy aterrada, porque para m铆 es como una liberaci贸n y ya me jur贸 que me va a matar, con nuestro beb茅 intent贸 hacerlo. Pero, a pesar de que llamo constantemente al Juzgado N潞 5 de San Mart铆n, nadie me escucha". Lo ins贸lito del caso radica en que dicho beneficio lo deber铆a cumplir el imputado en la misma casa de la denunciante, dado que asent贸 domicilio all铆. Por lo tanto, ella ya encontr贸 refugio en la casa de un familiar.

Al mismo tiempo, Gabriela Campana aguarda con angustia que el Covid-19 se extinga para volver a ver a sus dos hijos, de 12 y 6 a帽os, luego de haberse reencontrado con ellos en junio del a帽o pasado. Al respecto, la progenitora reconoci贸 que "ten铆amos pactada una nueva audiencia de revinculaci贸n con los nenes, pero se posterg贸, y mi nena presenta tics nerviosos y un cambio de conducta notablemente alterado". Una lucha de Campana que lleva adelante desde agosto de 2018, cuando los padres de ambos menores no los regresaron a su madre por voluntad propia. Por esta raz贸n, la damnificada mam谩 remarc贸 que "se resolvi贸 unilateralmente, sin mediaci贸n, y yo no tuve derecho a defenderme". En la misma l铆nea, la organizaci贸n Furia Feminista, quien brinda acompa帽amiento legal y humano a las v铆ctimas y visibiliza los maltratos f铆sicos e impedimentos de contacto, inform贸 que "desde 2015, comenzaron a incrementarse los casos en que los padres toman de rehenes a sus hijos, aprovechando una revinculaci贸n que es a trav茅s de un acuerdo institucional o entre partes. Pero esta es forzada, porque ya el padre es violento de por s铆, y los chicos terminan siendo v铆ctimas de esta situaci贸n en su condici贸n de botines de guerra para extorsionar a sus madres. En muchos casos les mandan mensajes de amenazar a sus hijos si no vuelven con 茅l. Muchas veces los violentos tienen un asesoramiento previo que les recomiendan que se lleven a los chicos, que, total, la Justicia va a tardar en expedirse".