Haza帽a criolla

218 a帽os de la gesta que fren贸 a los ingleses: c贸mo los porte帽os expulsaron a 10.000 soldados desde las azoteas de Buenos Aires

El 28 de junio de 1807, el general John Whitelocke desembarc贸 con casi 10.000 hombres en la Ensenada de Barrag谩n. Nueve d铆as despu茅s, las milicias populares los obligaron a capitular desde las azoteas de Buenos Aires.

Un d铆a como hoy, pero hace 218 a帽os, el Imperio Brit谩nico lanz贸 su segundo intento de apoderarse del Virreinato del R铆o de la Plata. El teniente general John Whitelocke lleg贸 a la Ensenada de Barrag谩n el 28 de junio de 1807 con unos 10.000 hombres, tres brigadas de artiller铆a, una de ingenieros, 20 naves de guerra y 90 transportes. Era la flor y nata del ej茅rcito brit谩nico, fortalecido tras el fracaso de la Primera Invasi贸n de 1806, y ven铆a decidido a no cometer los mismos errores.

Lo que no calcul贸 fue la respuesta de los porte帽os.

El desembarco y la marcha sobre Buenos Aires

La vanguardia brit谩nica, al mando del general Gower y compuesta por las brigadas Craufurd y Lumley, avanz贸 sin ser atacada hasta Quilmes. El camino hacia Buenos Aires parec铆a despejado. Los ingleses distribuyeron el peri贸dico La Estrella del Sur para ganar adeptos, pero pronto se dieron cuenta de la hostilidad de la poblaci贸n para aceptar la bandera inglesa.

Mientras tanto, Santiago de Liniers, el marino franc茅s que hab铆a liderado la reconquista tras la primera invasi贸n, sali贸 de la ciudad con el grueso de las milicias para enfrentarlos en campo abierto. Fue un error: pese al entusiasmo de sus tropas, el grado de instrucci贸n era deficiente. Su mayor ventaja resid铆a, precisamente, en la posibilidad de luchar en la misma ciudad, casa por casa, en un tipo de guerra donde el ej茅rcito ingl茅s no pudiera aplicar su t茅cnica superior.

Las azoteas que cambiaron la historia

El 5 de julio, Whitelocke lanz贸 el ataque formal sobre Buenos Aires. Fue su perdici贸n. Desde los balcones y terrazas, los vecinos recibieron a los invasores a tiros, pedradas, torrentes de agua y aceite hirviendo. El alcalde de primer voto Mart铆n de 脕lzaga convoc贸 a la gente en la Plaza Mayor y se neg贸 a capitular.

Las columnas brit谩nicas, que avanzaban por las angostas calles porte帽as confiadas en su superioridad num茅rica, quedaron atrapadas en una ciudad convertida en trampa. Tras horas acorralado en la iglesia de Santo Domingo, el general Robert Craufurd se rindi贸 y acept贸 la capitulaci贸n propuesta por Liniers el 7 de julio de 1807.

El jefe de la fracasada invasi贸n, Whitelocke, fue sometido a juicio en Londres el 28 de enero de 1808. El diario The Times no ocult贸 la magnitud del desastre: la derrota fue calificada como una de las m谩s grandes sufridas por Gran Breta帽a desde el inicio de las guerras revolucionarias.

La gesta qued贸 grabada en la historia como uno de los antecedentes directos de la Revoluci贸n de Mayo: por primera vez, los criollos hab铆an organizado su propia defensa, sin depender de la corona espa帽ola, y hab铆an vencido al ej茅rcito m谩s poderoso del mundo.

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