Lo mejor de Cannes, del lado de los documentales
Aunque la selección oficial no les da espacio, parte de lo mejor del Festival de Cannes viene por el lado del cine documental. Actores contando sus vidas; una vaca que conmueve y una joya de Brasil. Único medio argentino en Cannes.
Los ojos de la mayorÃa de la prensa especializada suelen centrarse en la Competencia Oficial. Allà el espacio para los documentales es nulo (o casi; más allá de diversas mutaciones e hibridaciones entre ficción y documental). Sin embargo, en otras secciones de Cannes se multiplican (cada vez más) documentales muchas veces muy relevantes.
CowUno que era esperado por gran parte de la crÃtica con expectación es Cow, dirigido por Andrea Arnold (El rebelde mundo de MÃa, American Honey), al que se le ha dado un lugar en la nueva sección Cannes premieres. La deriva que sigue la vida de una vaca puede llamar la atención por la manera en que, sin acudir a herramientas que tiendan a "humanizar" al animal, consigue generar empatÃa con él. Sin embargo, toda esa construcción se desluce con un final innecesario y cruel. PodrÃa decirse que lo que sorpresivamente cierra la pelÃcula es lo que sucede en la realidad. Pero también que en el cine es el realizador quien decide qué mostrar y cómo, qué dejar fuera de campo, cómo ejecutar un plano.
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Jane par CharlotteEn la misma y muy interesante sección (que ha tenido una mejor oferta que, por ejemplo, Un certain regard) también pudieron verse Jane par Charlotte, de Charlotte Gainsbourg y Val, de Ting Poo y Leo Scott. En la primera la actriz Charlotte Gainsbourg renuncia a la idea de hacer un documental que pretenda agotar la historia de vida de su madre, la modelo, cantante y actriz Jane Birkin. El acento está puesto en el difÃcil vÃnculo entre las dos (por más que las referencias a otras cuestiones, como las relaciones de la Birkin con John Barry y Serge Gainsbourg, padre de Charlotte, no sean pocas). Insular y voyeur, el documental asume que queremos saber todo sobre la Ãntima y complicada relación entre las dos actrices. No siempre sucede (hay momentos en que el único pretendido interés de lo dicho es quién lo dice). Asà y todo hay mucho de verdad en el retrato de la vida cotidiana de una gran estrella y es interesante verificar lo diverso que se percibe el estrellato por fuera del mainstream de Hollywood.
ValPor el contrario en Val, que se acerca a la figura de Val Kilmer, si no fuera por el idioma y porque lo conocemos, pensarÃamos que la acción sucede en Córdoba antes que en California. Kilmer ha filmado (en video y super 8 primero, en digital los últimos tiempos) literalmente toda su vida. Recordar momentos como sus inicios con Super Secreto y Top Gun nos remonta a otros momentos de nuestras vidas y del cine. La vida del actor no ha sido fácil; y asà como nos enteramos de su admiración por Marlon Brando también percibimos cómo impactó en su vida la muerte de su hermano, adolescente aún, ahogado en un jacuzzi por un ataque epiléptico. La actual enfermedad de Kilmer lo muestra en pantalla muy desmejorado pero sin perder un sentido del humor a toda prueba. Dada su situación, su hijo actúa la voz en off, cual "falso Val". Sin ceder a las imposiciones cronológicas, y aún cuando el costado "pelÃcula de enfermedad" lleva a la pelÃcula a situaciones y momentos complicados, el documental resulta ciertamente entretenido y movilizador.
The Velvet UndergroundNo puede decirse lo mismo de The Velvet Underground, realizada para Apple TV y que formó parte de las "Proyecciones especiales". Y ello asà porque Todd Haynes siempre nos sorprende. Y aquà no porque haya demasiadas búsquedas formales o aliteraciones. Se trata de un documental ciertamente muy ortodoxo y clásico; pero el material es maravilloso. Están todos los que tienen que estar, se escuchan todas las voces y el amor por el objeto retratado se trasluce durante todo el metraje de la pelÃcula, aun cuando su tono es concentrado y pretendidamente objetivo (hasta pudoroso, podrÃa decirse).
Marinheiro das MontanhasPor último una de las mejores pelÃculas de la edición de este año: Marinheiro das montanhas, de Karim Aïnouz (Madame Satà , La vida invisible de EurÃdice Gusmao). Diario de viaje en primera persona, el realizador llega a Argelia desde Brasil, en búsqueda de sus raÃces. Fotos familiares, reencuentros, olores, músicas, comidas y polÃtica se funden (y confunden) en retazos en los que por momentos reconocemos elementos de sus pelÃculas previas (de la citada La vida invisible… a la reciente Nardjes A.). La producción de la pelÃcula ha estado a cargo de los hermanos Walter y Joao Moreira Salles, cuya influencia puede advertirse incluso más allá de su trabajo especÃfico. Es imposible no pensar en la inmensa No intenso agora (dirigida por Joao en 2017) frente al modo en que se hilvanan las historias, en las que los hallazgos relacionados con la historia familiar se cruzan con viajes y eventos a uno y otro lado del Atlántico. Lo Ãntimo y lo polÃtico dialogan con sensibilidad e inteligencia. Una muestra más (por si hiciera falta) de lo mucho y muy bueno que está sucediendo en el mundo del documental. El lugar de esta pelÃcula deberÃa haber sido la Competencia Oficial.Â