Alex se convirtió en héroe y le ganó por goleada al coronavirus
Durante más de cincuenta dÃas, Alex, fanático de Argentinos Juniors, fue un número en los dos partes diarios sobre la expansión del Covid-19 en la Argentina. Desde hoy estará en el grupo de recuperados. Mirá el video que le enviaron los jugadores del Bicho para alentarlo.Â
Durante más de cincuenta dÃas, Alex fue un número en los dos partes diarios sobre la expansión del Covid-19 en la Argentina. Desde este sábado está en el grupo de recuperados. El 9 de julio salÃa de la sala de terapia intensiva del Centro Gallego de Buenos Aires. Por el pasillo; en silla de ruedas; vestido de rojo, los colores del Bicho, su club de fútbol; atravesaba una hinchada de enfermeras, enfermeros, médicos y médicas. "Vamos Alex", lo alentaban. Al final del pasillo lo esperaba un televisor donde se veÃa un video que lo mostraba a él, meses antes, cantando en la tribuna. "Me enamoré de tÃa". Alex miraba a la cámara, sonreÃa.
Después de 32 dÃas de aislamiento en la terapia intensiva para Covid, apenas reaccionaba a los saludos que habÃan grabado los jugadores, el cuerpo técnico y la dirigencia de Argentinos, que lo felicitaban, le decÃan "campeón", le aseguraban que lo esperaban pronto en la cancha, que "aguante el Bicho". El dÃa anterior, en la Argentina, se habÃa llegado a los 100.000 casos. Él habÃa ganado.
Alex vive en La Paternal, el barrio donde todos los dÃas alguien le pregunta a su mamá Clelia cómo está. Su papá, su hermana mayor y su perro Teo lo habÃan visto por última vez el 27 abril cuando empezó con los sÃntomas de Covid-19 que le recordaron las cuatro neumonÃas que ya habÃa padecido.
Cuando el coronavirus comenzaba a ser una amenaza en la Argentina, Clelia entendió que habÃa que comprar lavandina y barbijos. “Alex es de riesgo”, explicaba a los vecinos cuando la veÃan con tapaboca. Su hijo habÃa nacido hace 20 años, un 29 de julio, a los siete meses de gestación. Prematuro, con SÃndrome de Down y problemas cardÃacos, siempre supo de internaciones. A los 3 años lo operaron a corazón abierto, pero nunca habÃa estado tan solo como en la sala de terapia intensiva para enfermos de Covid.
En ese limbo de máquinas, respiradores, zumbidos y alertas, Alex dejó de hacer las cosas que le gustaban. Apenas escuchaba reggaetón desde su celular. Por primera vez pasaba tantos dÃas en un hospital sin su mamá. Clelia se habÃa internado con él al principio, pero en "terapia Covid" fue imposible. Entonces le grababa audios para que una de las médicas se los hiciera escuchar. Fue durante ese mes que la voz se transformó en el único lazo que los unÃa y por donde le enviaba fuerza. Cuando los escuchaba, Alex reaccionaba y le tomaba la mano a la doctora. Asà 32 dÃas.
Un gladiadorEl 9 de julio, en plena cuarentena estricta, Alex pasó a terapia intensiva normal. HabÃa dado negativo dos veces al coronavirus. Tres kinesiólogos trabajaban con él todos los dÃas para que vuelva a ser el de siempre. Intentaban que agarre globos amarillos y rojos, que juegue, que baile. “Alex ya come papilla y se sienta solo”, enumeraba Clelia a manera de parte diario ya con su hijo desde una habitación del Centro Gallego del Grupo Basa. Por delante, le queda una larga recuperación en su casa. “Agradecidos a los médicos, a las médicas, a las enfermeras, a Dios. Creo que no quedó gente sin rezar por él”, cuenta.
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“Muchas madres, en este momento, deben estar llorando porque sus hijos con capacidades diferentes están internados en soledad. Me duele pensar en otros casos. Para mÃ, tenerlo en casa es un golazo. Valió la pena cada dÃa”.Â
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