Arturo Illia: La acci贸n social de un gobierno que intent贸 oponerse a las grandes corporaciones

Hacedor de medidas fundacionales de un pa铆s llevadas a cabo con car谩cter y pujanza; personalidad honesta y temple austero.

Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

La lecci贸n del viejo y querido don Arturo Umberto Illia: un Estado abarcativo y protagonista, socialmente, de cada una de sus respectivas responsabilidades. Hacedor de medidas fundacionales de un pa铆s llevadas a cabo con car谩cter y pujanza; personalidad honesta y temple austero.

Un gobierno que impuls贸, entre otros t贸picos, decisiva pol铆tica petrolera, ley de salario m铆nimo vital y m贸vil, ley de medicamentos, pol铆tica educativa, apertura de cr茅ditos para viviendas, libertad absoluta de prensa, Malvinas.

驴Acaso un gobierno de caracter铆sticas populistas? Probablemente. Nacido en Pergamino, provincia de Buenos Aires, el 4 de octubre de 1900 y fallecido el 18 de enero de 1982, Illia, de profesi贸n m茅dico, adem谩s de alcanzar la presidencia del pa铆s, cargo que ocup贸 entre el 12 de octubre de 1963 hasta el 28 de junio de 1966 en que fue derrocado por el golpe de Estado llevado a cabo por el mefistof茅lico general Juan Carlos Ongan铆a, tambi茅n ocup贸 funciones como senador y diputado nacional y vicegobernador de la provincia de C贸rdoba, cargo que la dictadura de ese entonces, en 1962, le impidi贸 asumir. Empero, el gran d茅ficit de su ascenso al poder, cabe recordar, estuvo centrado en que se trat贸 de elecciones no enteramente libres, debido a la todav铆a proscripci贸n del peronismo ya que muchos de sus seguidores votaron en blanco para obtener, as铆, la segunda minor铆a.

A este panorama tambi茅n se le sum贸 el encarcelamiento del ex presidente Arturo Frondizi en el momento del acto eleccionario, que, como se sabe, hab铆a ganado las elecciones anteriores y fue derrocado posteriormente, luego de innumerables revueltas militares a las que hab铆a sido sometido. As铆 dadas las cosas, el gobierno de Illia fue eliminando, de manera cada vez m谩s firme, todo tipo de persecuci贸n contra el peronismo, aunque paralelamente mantuvo la prohibici贸n para que Juan Domingo Per贸n regresara al pa铆s, impidiendo, en una oportunidad, el operativo retorno cuando el avi贸n que trasladaba al l铆der justicialista debi贸 retomar, desde Brasil, nuevamente, destino a Espa帽a.

Por otra parte, en octubre de 1964 el Congreso Nacional derog贸 el decreto ley 4161 de 1956 que castigaba con la c谩rcel la promoci贸n de las ideas y s铆mbolos peronistas. Los antecedentes militantes del hist贸rico dirigente rese帽an que se afili贸 a la Uni贸n C铆vica Radical en 1918, influido por la activa militancia radical de su padre y, tambi茅n, de su hermano Italo.

Ese mismo a帽o comenz贸 sus estudios universitarios en medio de la movilizaci贸n juvenil que acompa帽aba la Reforma Universitaria. A partir de 1929 se radic贸 en Cruz del Eje, C贸rdoba, localidad en donde vivir铆a hasta el final de sus d铆as. Pero vayamos al origen central de la presente nota. Durante la lectura del discurso inaugural en el recinto de la C谩mara de Diputados del Congreso de la Naci贸n, Illia estableci贸, entre otras, las siguientes prioridades que iban a regir su administraci贸n y cuya s铆ntesis se detalla a continuaci贸n.

Conviene reparar en la acci贸n de su ideario pol铆tico ya que la Argentina estuvo, en ese entonces, con la firme posibilidad de convertirse en un pa铆s con soberan铆a e independencia econ贸mica. “S贸lo ser谩 justo nuestro orden social cuando se logre que los recursos humanos y materiales, unidos al avance t茅cnico del pa铆s, permitan asegurar al hombre y la mujer argentinos la satisfacci贸n de sus necesidades f铆sicas y espirituales”.

“Muchos de los problemas institucionales que hemos tenido se habr铆an evitado si las provincias hubieran mantenido, sin desmedro para el poder central, sus posibilidades econ贸micas y hubieran sido lo suficientemente fuertes para impedir los excesos o desvar铆os del poder central”. “Nuestra acci贸n lleva como objetivo el mantenimiento de un proceso econ贸mico y la participaci贸n activa del pueblo trabajador en una m谩s justa distribuci贸n de la riqueza”.

“Resguardaremos celosamente y de manera rigurosa la divisi贸n de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, creados por la Constituci贸n Nacional”. “Petr贸leo, energ铆a el茅ctrica, transportes, siderurgia y servicio p煤blico son actividades fundamentales en las cuales el gobierno va a jugar un papel fundamental a trav茅s de la inversi贸n y de su explotaci贸n y hemos de ser persistentes en la obtenci贸n de altos niveles de eficiencia por parte de los organismos estatales”.

“En materia de petr贸leo cumpliremos lo prometido reiteradamente: los contratos que fueron suscriptos a espaldas de la ley y de los intereses econ贸micos del pa铆s ser谩n anulados. Yacimientos Petrol铆feros Fiscales ser谩 -de acuerdo con la mejor tradici贸n argentina- la entidad rectora de nuestro desarrollo energ茅tico”.

“Un vigoroso desarrollo industrial constituye un imperativo de alto contenido social, toda vez que adem谩s de permitir la plena ocupaci贸n, facilite una mayor productividad de la mano de obra y del resto de los factores de la producci贸n”.

“El agro debe entrar en una etapa acelerada de producci贸n para lo cual ser谩 necesario mejorar el nivel tecnol贸gico y modificar el r茅gimen de la tierra de modo de facilitar el acceso a la propiedad de parte de los aut茅nticos productores, quienes gozar谩n de una adecuada ayuda crediticia”.

“Impulsaremos decididamente la integraci贸n del mercado latinoamericano, para lo cual es fundamental propender a un mayor grado de complementaci贸n regional a trav茅s de la Asociaci贸n Latinoamericana de Libre Comercio”.

“Sistematizar la legislaci贸n laboral y previsional mediante la sanci贸n de un C贸digo de Trabajo y Seguridad Social que afirme la participaci贸n activa de todos los trabajadores en todos los niveles, asegure su integridad moral y material y contemple un sistema previsional justo”.

“Salarios justos con real valor adquisitivo, vivienda digna y techo para todos; derecho a la salud mediante un eficaz sistema asistencial que cubra a toda la poblaci贸n: sistema previsional eficiente”. “La aplicaci贸n de la tecnolog铆a supone la necesidad de dar constante impulso a la ense帽anza, haci茅ndola accesible a una cantidad creciente de habitantes y promoviendo la especializaci贸n t茅cnica de estos”.

“No habr谩 pa铆ses grandes que debamos seguir ni pa铆ses chicos que debamos dirigir. Habr谩 solamente pueblos y seres humanos respetables, a cada uno de los cuales ofreceremos una amistad sin prevenciones. Queremos que la geograf铆a nacional sea efectiva en las Malvinas y, tambi茅n, en la Ant谩rtida argentina”. “Implantaremos en la administraci贸n p煤blica un sentido moral y normas de austeridad que restablezcan la fe y la confianza del pueblo argentino en sus gobernantes”.

驴Qui茅n fue Arturo O帽ativia?

Gesti贸n fundamental en el desarrollo de la acci贸n del gobierno de Illia fue el nombramiento del m茅dico salte帽o Arturo O帽ativia en m茅rito a sus antecedentes profesionales, y a quien Illia llam贸 para colaborar en su gabinete desde el cargo de ministro de Asistencia Social y Salud P煤blica de la Naci贸n. Entonces, O帽ativia impuls贸 la Ley de Reforma del Sistema Hospitalario Nacional y de Hospitales de la Comunidad; la creaci贸n del Servicio Nacional de Agua Potable y la Ley de Medicamentos que le daba al medicamento, precisamente, un car谩cter de bien social al servicio de la salud p煤blica.

Aqu铆 cabe detenernos y reflexionar, un poco, en la acci贸n pol铆tica de este particular hombre que llev贸 adelante un verdadero paradigma en materia de pol铆tica social. Tal como se帽alamos, la estrat茅gica Ley de Medicamentos -la 16.462 y 16.463- conocida como ley O帽ativia le daba al medicamento un car谩cter de bien social al servicio, puntualmente, de toda la comunidad.

Esta ley, promulgada en 1966, reglamentaba un estricto control t茅cnico de las drogas sujetas a la experimentaci贸n humana, adem谩s del control de precios, seg煤n la demanda de las mismas.

En consecuencia, los laboratorios en toda su gama estallaron en c贸lera y, de a poco, fueron colaborando, paso a paso, junto a otros aliados, en la construcci贸n del golpe. Cabe se帽alar que dicha ley hab铆a sido calificada como de “gesti贸n comunista” por los militares y las multinacionales de ese entonces.

Precisamente, Illia record贸 la elaboraci贸n del citado proyecto en estos t茅rminos: “Cuando comenzaron a estudiarse los costos, quisieron presentar libros que no conten铆an la verdad, pues los grandes laboratorios de origen internacional ten铆an doble juego de libros. Pero con nosotros no hubo doble juego. Fueron los hombres de la Direcci贸n General Impositiva y tuvieron que presentar los libros correctos, pudi茅ndose comprobar que un medicamento que a lo mejor ten铆a un costo de un peso se vend铆a supongamos a 50 o a 100, lo que era una desmesura tremenda. Por una parte, el medicamento no conten铆a lo que deb铆a contener y, por otra parte, el precio era verdaderamente superior al costo de producci贸n. Mandamos al Congreso de la Naci贸n un mensaje para que, mientras segu铆amos todo este estudio de los medicamentos, se congelara el precio de ellos. Los laboratorios protestaron y dijeron que este era un gobierno dirigista que se entromet铆a en la elaboraci贸n de los espec铆ficos donde ellos eran verdaderos expertos. Entonces nosotros propusimos que cada laboratorio hiciese una declaraci贸n jurada que dijera c贸mo interpretaba los costos y que afirmara cu谩l era la calidad de sus medicamentos. Se les dieron seis meses para que presentaran la declaraci贸n jurada, mientras los precios segu铆an congelados. Pero ning煤n laboratorio present贸 la declaraci贸n jurada; 驴c贸mo iban a presentarla frente a las comprobaciones que hab铆an hecho las comisiones designadas por el gobierno nacional?”.

Y como detalle de color, para nada menor, por supuesto: luego del derrocamiento de Illia, Arturo O帽ativia regres贸 a Salta sin un solo centavo en sus bolsillos. Sus amigos comprovincianos, en consecuencia, obraron a tal efecto y lo recibieron con el mejor homenaje que se le pod铆a hacer a un hombre p煤blico de sus caracter铆sticas, intachable e invalorable: se hizo una suerte de colecta para conseguirle una vivienda y un autom贸vil a fin de que pudiera ejercer su profesi贸n en su tierra natal. Un gesto que emocion贸 profundamente al homenajeado en cuesti贸n.

En tanto, su siguiente paso radic贸 en resolver los ingentes y graves problemas de la problem谩tica de la desnutrici贸n que padec铆a la poblaci贸n del noroeste de nuestro pa铆s, circunstancia que generaba una alta morbimortalidad infantil.

El golpe: traici贸n y cobard铆a

Martes 28 de junio de 1966. A las 5.20, Illia estaba reunido con su gabinete y algunos senadores y diputados radicales. Irrumpe, por la puerta principal, el general Julio Alsogaray (hermano de 脕lvaro), acompa帽ado por el jefe de la Casa Militar, brigadier Pio Otero, el coronel Perlinger y un grupo de oficiales de rango menor, tal como fue descripto por la revista Somos.

Alsogaray: -Vengo a cumplir 贸rdenes del comandante en jefe...

Illia: -El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo (Illia se帽ala un libro que est谩 a un costado de la mesa). Mi autoridad emana de esta Constituci贸n que nosotros hemos cumplido y que usted tambi茅n ha jurado cumplir. A lo sumo, usted es un general sublevado que enga帽a a sus soldados.

Alsogaray: -En representaci贸n de las Fuerzas Armadas vengo a pedirle que abandone este despacho. La escolta de granaderos lo acompa帽ar谩.

Illia: -Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sino tan s贸lo a un grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompa帽en act煤an como salteadores nocturnos.

Alsogaray: -Se帽or presidente... (y se rectifica) doctor

Illia... Como en un coro de voces, al un铆sono, se escucha: -Se帽or presidente. Alsogaray: -Con el fin de evitar actos de violencia lo invito, nuevamente, a que abandone esta casa. Illia: -Son ustedes los que est谩n provocando la violencia. Ustedes no tienen nada que ver con el ej茅rcito de San Mart铆n y de Belgrano. Le han causado mucho mal a la patria y lo seguir谩n causando. El pa铆s los condenar谩 por esta usurpaci贸n.

Alsogaray: -Usted est谩 llevando las cosas a un terreno que no le corresponde, doctor

Illia; le garantizamos su traslado a la residencia de Olivos. Su integridad f铆sica est谩 asegurada. Illia: -Mi bienestar no me interesa. Me quedo trabajando en el lugar que me indica la ley y mi deber. Como comandante en jefe, le indico que se retire.

Alsogaray: -Yo s贸lo recibo 贸rdenes del comandante en jefe del Ej茅rcito.

Illia: -El 煤nico jefe supremo de las Fuerzas Armadas soy yo. Ustedes son insurrectos. 隆Ret铆rense inmediatamente!

Acto seguido los militares abandonan el despecho. Falta apenas unos minutos para las seis. Se hace presente, en compa帽铆a de oficiales subalternos, Perlinger y le dice a Illia.

“Doctor Illia, en nombre de las Fuerzas Armadas, vengo a decirle que ha sido destituido”.

Illia: -Ya le he dicho al general Alsogaray que ustedes no representan a las Fuerzas Armadas.

Perlinger: -En nombre de las Fuerzas Armadas que poseo...

Illia: -Traiga esas fuerzas. Perlinger: -No lleguemos a eso. Illia: -Son ustedes los que emplean la fuerza... no yo. Se produce un silencio herm茅tico. Perlinger da media vuelta y se retira. Regresa, luego, acompa帽ado por un grupo de efectivos de la guardia de infanter铆a de la Polic铆a Federal. Estos hombres hacen alarde de pistolas lanzagases.

Perlinger: -Doctor Illia... su integridad f铆sica est谩 plenamente asegurada, pero no puedo decir lo mismo a las personas que se encuentran con usted. Ellos van a ser desalojados por la fuerza.

Illia: -Su conciencia le va a reprochar lo que est谩 haciendo (don Arturo se dirige en tono en茅rgico a la tropa policial). A muchos de ustedes les va a dar verg眉enza cumplir con estas 贸rdenes indignas de quien ni siquiera es su jefe. Acu茅rdense cuando cuenten a sus hijos lo que hicieron en este momento... sentir谩n verg眉enza.

Perlinger: -Doctor Illia, finalmente, tendremos que usar la fuerza...

Illia: -Es lo 煤nico que tienen. Perlinger (alzando el tono de voz): -Dos oficiales, a custodiar al doctor Illia. Los dem谩s avancen y desalojen el sal贸n. A continuaci贸n se producen forcejos y el gabinete lo rodea a Illia. Los oficiales de la polic铆a no pudieron cumplir con su objetivo. Illia y sus colaboradores bajaron por las escaleras hasta la planta baja.

Eran las 7.40... la ma帽ana era fr铆a y en las veredas de Plaza de Mayo y del Banco Naci贸n se encontraban apostados soldados en cuerpo a tierra, apuntando en direcci贸n a la Casa Rosada. Don Arturo se subi贸 a un taxi con rumbo a Mart铆nez, la casa de su hermano. Illia se retir贸 con la cabeza bien alta. Con la conciencia y la dignidad intactas.

Periodismo sindicalismo y barrio norte: la extrema derecha no descans贸 un minuto

Lamentable, pero real. A煤n hoy se recuerda la imagen de la tortuga con la que se identifi c贸 a Illia. Esa identifi caci贸n hab铆a sido realizada por el emblem谩tico dibujante Landr煤 (Juan Carlos Colombres), para el diario El Mundo, puntualmente, para el suplemento llamado como “Tia Vicenta”.

A su vez, la campa帽a militarista perge帽ada desde las revistas Primera Plana y Confi rmado, tambi茅n hicieron sentir sus aportes de la misma manera que las emblem谩ticas columnas realizadas por Mariano Grondona.

La comunidad de la Recoleta y Barrio Norte, por otra parte, realizaban asiduas manifestaciones con pancartas en donde se atacaba al presidente en estos t茅rminos: ingenuidad, lentitud, incapacidad, inmovilismo, irrealidad y anacronismo. Illia era identifi cado con el ingenuo Don Fulgencio (otro personaje de Palacios); o bien considerando “cosas de chicos” los graffi ti que le realizaban los sectores de izquierda.

A todo esto, se sumaba, por otra parte, el sindicalismo ortodoxo, liderado por Augusto Timoteo Vandor, quienes llevaban a cabo marchas en Plaza de Mayo para depositar en ese lugar, frente a la Casa Rosada, una cantidad impresionante de tortugas.

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