Bodegones porte帽os dan pelea y resisten con buenos precios
Los comercios de barrio siguen siendo los m谩s elegidos al momento de salir a comer.
Por Francisco Nutti @FranNutti
Despu茅s de un a帽o complicado para el sector gastron贸mico, aquellos bodegones que lograron resistir a la severa situaci贸n econ贸mica profundizada por la pandemia del coronavirus, comenzaron a recuperarse lentamente, aunque, seg煤n contaron a "Cr贸nica", todav铆a "se nota que los clientes siguen cortos de bolsillo".
Salir a comer afuera casi siempre result贸 dif铆cil para los trabajadores y jubilados, a煤n m谩s, en tiempos de bolsillos apretados. Este panorama, acompa帽ado a la llegada del Covid-19 a principios de 2020, hizo que el rubro recibiera un golpe de nocaut: durante el a帽o pasado, los bares y restaurantes debieron permanecer cerrados, luego se les permiti贸 la apertura con ciertos requisitos, y los que subsistieron, reci茅n ahora, empezaron a levantar cabeza.
"La gente arranc贸 a聽venir de nuevo, aunque los meses anteriores fueron muy duros para nuestra econom铆a", precis贸 Diana, moza de La Pituca de Boedo. Seg煤n la joven, ahora se mira m谩s la carta. "Antes ped铆an y no se fijaban tanto el valor del almuerzo. Tambi茅n es una realidad que en la actualidad se comparten m谩s platos, la mayor铆a de los clientes se acercan y preguntan cu谩les son las opciones para compartir", agreg贸.
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Por su parte, Luis, propietario junto con sus familiares de Parrilla Argento, ubicada en el barrio porte帽o de San Telmo, se帽al贸: "Cuando comenz贸 el aislamiento, la pasamos muy mal. Llegamos a vender un pollo solo en toda la noche, pero no bajamos los brazos y confiamos en quienes nunca dejaron de comprar".
"Las ventas habr谩n subido un 40%, pero ac谩 laburamos con precio de barrio. A m铆 no me sirve ofrecer un bife de chorizo a $2.000 para tenerlo freezado y vender uno en un mes. Me gusta tener la mercader铆a fresca y no jugar con el bolsillo de barrio", continu贸 el hombre, que tambi茅n es parrillero del lugar, para luego aclarar que "si antes sobraba un cuarto de pollo con papas, los clientes lo dejaban, pero ahora se pide para envolver".聽En tanto, se refiri贸 a la ca铆da de la propina: "Baj贸 much铆simo, pero ac谩 se les dice que no es necesario dejarla. Una vez, una se帽ora me pidi贸 disculpas porque no pod铆a y obviamente eso es muy triste".
AccesiblesDe acuerdo con lo recabado por "Cr贸nica" en estos tres bodegones, una familia tipo puede comer por $2.500. Una milanesa napolitana ronda los $450, una hamburguesa casera con papas fritas se puede conseguir a $350, mismo precio que el filet de merluza con pur茅. A su vez, un pollo entero con un chorizo, una morcilla y papas fritas es posible adquirirlo a $900. "Hay que subsistir sin meternos con el bolsillo de la gente", explicaron.
Gustavo Di Lorenzo, due帽o de Roque, situado en Boedo, indic贸: "Desde el comienzo de la pandemia hasta la flexibilizaci贸n fue un momento complejo, casi no tuvimos facturaci贸n. La primera parte, porque est谩bamos cerrados y la segunda, porque el delivery siempre cost贸. Al no ser un lugar donde ten茅s mucho caudal de gente, no fue nuestro fuerte. Es decir, alcanzaba para pagar los sueldos a los chicos y hasta ah铆, porque muchas veces nosotros, como propietarios, deb铆amos poner plata del bolsillo para tratar de llegar".
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"Cuando todo empez贸 a abrir, not茅 que la gente, despu茅s de tanto encierro, quer铆a salir, pero la plata no rinde para comer mediod铆a y noche". Asimismo, coincidi贸 con sus colegas al admitir que compartir est谩 de moda. "Es una cuesti贸n l贸gica, como nos cost贸 a nosotros, le cost贸 a todo el mundo", finaliz贸.
La situaci贸n por la que transita el sector de la gastronom铆a no es para nada f谩cil. Recientemente se conoci贸 que los titulares del restaurante de comida francesa Basseire Petanque decidieron cerrar sus puertas. El local se sum贸 a La Mamma Rosa, El Obrero, de La Boca y Oviedo, de Palermo, que tambi茅n dijeron adi贸s.
En las redesEn paralelo con las dificultades para sostener los costos y la problem谩tica del poder adquisitivo de los clientes, los gastron贸micos han tenido que lidiar en los 煤ltimos d铆as con los se帽alamientos en las redes sociales por los precios que manejan.
Como cualquier cliente sabe, los n煤meros var铆an de acuerdo con d贸nde se decide consumir. Es comprensible el reclamo聽cuando esas dos variables no est谩n alineadas. Como siempre, igualmente, lo que pasa en las redes adquiere f谩cilmente un nivel de notoriedad que no siempre mide las consecuencias para aquel que est谩 siendo se帽alado.聽
Una usuaria de Twitter "escrach贸" a uno de los restaurantes m谩s conocidos de Buenos Aires por el precio que debieron pagar siete comensales por la comida ingerida, entre los que se encontraba un bife de chorizo a $2.660; un vac铆o a $3.340; un bife de cuadril a $1.985, entre otros. La persona que comparti贸 el t铆cket aclar贸 que no fue la que consumi贸, pero remarc贸 que lo encontr贸 en el local y que fueron siete personas las que se sentaron a comer. El total de lo consumido en la destacada parrilla聽de Palermo聽fue de $24.212.
Con el mismo sentido, otra internauta聽 repudi贸聽lo que le cobraron por una parrillada, y obtuvo una catarata de respuestas inesperadas. La mujer, junto con tres personas, fue a comer a un restaurante del Puerto de Frutos de Tigre, donde abon贸聽$7.750 el almuerzo.
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En venganza, public贸 la foto de lo que le sali贸 y recomend贸 "d贸nde no ir en Tigre", pero las repercusiones no la favorecieron, ya que muchos lo consideraron razonable, de acuerdo con el lugar elegido.聽聽
El episodio fue un tanto similar a lo ocurrido con una familia en un restaurante de C贸rdoba, que s铆 gener贸 indignaci贸n porque los precios fueron exorbitantes y les cobraron hasta el hielo y la manteca.