Cuando Buenos Aires ovacion贸 a los nazis

GRAF ZEPPELIN. El dirigible alem谩n, en 1934, recorri贸 nuestro territorio.

Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

Se trat贸 de una jornada particular y desconcertante hist贸ricamente para parte de la geograf铆a de los porte帽os, quienes se despertaron muy temprano para observar y ser part铆cipes de un supuesto verdadero acontecimiento: aquel s谩bado 30 de junio de 1934, una aeronave dirigible de origen alem谩n (perteneciente al gobierno nazi y con sus respectivas cruces esv谩sticas) iba a surcar nuestro cielo y tener un parate en su recorrido en Campo de Mayo.

Buenos Aires se iba a despertar tempranamente para reparar en aquel episodio: el Graf Zeppelin (es decir, un veh铆culo del ascendente r茅gimen nazi) iba a poner los cimientos en el objetivo de la conquista de los cielos (驴y algo m谩s?). Desde la azotea de los edificios o desde los propios balcones, la gente no quer铆a perderse el paso del famoso dirigible. En tanto, otros, fundamentalmente autoridades, militares y sectores de la alta sociedad argentina, iban a tener contacto directo con el Zeppelin y sus tripulantes en el acantonamiento en Campo de Mayo.

Sin embargo, en el an谩lisis de la letra chica, en la rigurosidad del estudio retrospectivo, se trat贸 de la primera y 煤nica vez que una representaci贸n del entonces r茅gimen nazi pis贸 tierra argentina y que fuera ovacionado por una verdadera multitud. Cabe recordar que la Argentina estaba siendo gobernada por el dictador Agust铆n Pedro Justo durante 1932-1938, per铆odo que se denomin贸, puntualmente, como los a帽os de la “D茅cada Infame”.

Expectativa y frio

El horizonte estaba algo encapotado sobre nuestra ciudad; el R铆o de la Plata presentaba la variable de un clima fr铆o, propio de esa estaci贸n del a帽o, con la probabilidad de algunas lluvias que tornaban m谩s dura la temperatura reinante. En tanto, el dirigible alem谩n iba a transitar nuestro territorio, en derredor de un recorrido amplio y sugestivo que hizo por varias naciones del mundo. Aquellos dirigibles a los que se les pod铆a determinar direcci贸n y altura y velocidad determinada hab铆an nacido en 1852 bajo la 茅gida del franc茅s Henri Giffard.

Pero yendo al tema en cuesti贸n que nos ocupa en estas l铆neas, deb铆a su nombre al militar y arist贸crata alem谩n Ferdinand von Zeppelin. 驴C贸mo era la estructura de un dirigible? Estaba provisto de un armaz贸n muy compacto en tela y en su interior se encontraban los balones instalados como dep贸sitos de gas. Lo que en un primer momento tuvo como objetivo primordial el transporte de pasajeros, luego, en la Primera Guerra Mundial concretamente, su rol se encamin贸 a otros servicios, convirti茅ndose en exploradores y, sobre todas las cosas, en arma de bombardeos.

Con el paso de los a帽os, estos dirigibles iban a ceder paso a su m谩xima competencia, los primerizos aviones, y aqu铆 cabe destacar que el brasile帽o Albert Santos Dumont tuvo una tarea primordial en este sentido. En cuanto al Zeppelin, se trataba de una aeronave de 280 metros de largo y 80 de di谩metro. En consecuencia, se estaba ante la presencia de una figura imponente cuya imagen iba a establecerse entre el globo y el barco. Un medio de transporte bastante inc贸modo y que buscaba tener, desde el vamos, un efecto de propaganda del gobierno que representaba. Salvando las distancias y las comparaciones, era como una especie de Titanic en los aires.

Pod铆a alcanzar velocidades de hasta 150 kil贸metros por hora. En el sector denominado barquilla inferior estaban ubicados los controles y los camarotes de lujo para los 20 pasajeros y a esto se le sumaban las literas que correspond铆an a 40 tripulantes y, adem谩s, un sal贸n de primer nivel, una estaci贸n telegr谩fica y un comedor atendido con todas las exigencias de un medio de estas caracter铆sticas. Adem谩s, se contaba, para benepl谩cito de sus pasajeros, con una sala destinada, exclusivamente, para fumadores.

Cabe destacar que el Zeppelin fue el primer dirigible en cruzar el Atl谩ntico y, en este sentido, fue recibido en la ciudad de Nueva York con total algarab铆a. Luego hizo ese recorrido en 150 puntos y m谩s de 600 traves铆as por diversas regiones del planeta que concitaron el enorme benepl谩cito del p煤blico.

Y al pasar sobre el Congreso argentino, el capit谩n del dirigible lo hizo corcovear dos veces como una manera de manifestar un gesto de cortes铆a. Las cr贸nicas de la 茅poca afirmaron que el gesto, tambi茅n, se repiti贸 al pasar por Sedalana, una textil de familia alemana que estaba ubicada en la localidad de Coghlan. Finalmente se dirigi贸 hasta Campo de Mayo, donde realiz贸 el punto central de su recorrido. Ah铆 aterriz贸 y sus autoridades departieron con nuestros compatriotas, siendo recibidos con verdaderos honores. Cabe se帽alar que el Graf Zeppelin hab铆a llegado hasta Brasil cuatro a帽os antes, aunque no pudo desembarcar en Buenos Aires, ya que las autoridades locales de ese entonces se negaron, de manera terminante, a construir un m谩stil de agarre para que pudiera hacerlo.

Descendi贸 en Campo de Mayo

Esa ma帽ana, el 30 de junio de 1934, en Campo de Mayo, la temperatura se hac铆a notar, tambi茅n, en los huesos con mucha energ铆a y ante la extensi贸n del terreno; ese clima, entonces, alcanzaba categor铆a superlativa. Una multitud se hab铆a acercado hasta dicho destino.

Algunas gotas de lluvia, en tanto, parec铆an jugar en el firmamento y daban, por otra parte, una imagen entre pict贸rica y de alcance real. M谩s de 200 j贸venes soldados argentinos esperaban con verdadera unci贸n la nave: hicieron el amarre, sogas mediante, el dirigible fue tomado de los pasamanos y lo ubicaron sobre tierra. Apenas se posicion贸 sobre nuestro suelo, un estruendo de aplausos, gritos y bocinazos le tributaron a toda la tripulaci贸n un recibimiento de gala. En tanto, el gobierno alem谩n con Hitler ya en el poder aprovechaba del Zeppelin como una suerte de campa帽a de promoci贸n del r茅gimen.

Pero vayamos al contexto hist贸rico puntualmente: El partido Nacional Socialista Obrero Alem谩n ya hab铆a llegado al poder, a trav茅s de comicios representativos. De esta manera, Hitler, como canciller, hab铆a pedido a su gabinete gobernar por decreto de emergencia durante cuatro a帽os, aunque Paul von Hindenburg continuara siendo el presidente. As铆 dadas las cosas, Hitler comenz贸 inmediatamente a abolir poderes de los estados federados y puso en el punto de mira a partidos y organizaciones pol铆ticas, las que fueron, sucesivamente, censuradas y debieron pasar al terreno de la ilegalidad; en tanto que el Reichstag (Parlamento alem谩n) era destituido de todas sus responsabilidades democr谩ticas.

Un golpe de Estado tr谩gico que se convirti贸 en la instalaci贸n de uno de los peores flagelos de toda la historia de la humanidad: el nazismo. En tanto, en nuestro pa铆s, gobernaba el militar y diplom谩tico Agust铆n Pedro Justo, una de las tantas dictaduras argentinas (surgida esta del fraude electoral), que se inscribi贸 en el per铆odo denominado como “D茅cada Infame”. 驴Qu茅 fue entonces este sector de la historia argentina? Fueron los a帽os comprendidos entre el 6 de septiembre de 1930 con el golpe de Estado c铆vico-militar que derroc贸 al presidente constitucional Hip贸lito Yrigoyen, finalizando el 4 de junio de 1943 con el golpe de Estado militar que derroc贸 a Ram贸n Castillo.

Persecuci贸n, tortura, corrupci贸n y hambrunas

Precisamente, el historiador Felipe Pigna describi贸 estos a帽os de la siguiente manera: “Esta etapa de nuestra historia, conocida popularmente como ‘la d茅cada infame’, se caracteriz贸 por la ausencia de la participaci贸n popular, la persecuci贸n a la oposici贸n, la tortura a los detenidos pol铆ticos, la creciente dependencia de nuestro pa铆s y la proliferaci贸n de los negociados. La intervenci贸n del Estado en la econom铆a se limit贸 durante este per铆odo de profunda crisis econ贸mica y social, a resguardar con fondos p煤blicos los intereses privados de los grandes grupos econ贸micos, desentendi茅ndose del hambre, la desocupaci贸n y la miseria que soportaban un alto porcentaje de las familias argentinas.

Este manejo discrecional de los presupuestos por parte del gobierno, foment贸 la corrupci贸n y los negociados, grandes protagonistas de esta d茅cada infame. La mayor铆a de los negociados ten铆an su origen en el gobierno y sus funcionarios. Uno de los m谩s famosos fue el de las carnes, denunciado en el Congreso, a mediados de 1935 por el dem贸crata progresista Lisandro de la Torre.

El senador santafesino denunci贸 por fraude y evasi贸n impositiva a los frigor铆ficos Anglo, Armour y Swift. Aport贸 pruebas que compromet铆an directamente a dos ministros de Justo: Federico Pinedo, de Econom铆a, y Luis Dahau, de Hacienda, en las que se establec铆a claramente el trato preferencial que recib铆an estas empresas que pr谩cticamente no pagaban impuestos y a las que nunca se las inspeccionaba; mientras que los peque帽os y medianos frigor铆ficos nacionales eran abrumados por continuas visitas de inspectores impositivos”.

A lo que agreg贸 Pigna: “De la Torre recibi贸 de militantes sindicales del gremio de la carne la informaci贸n precisa de que en un barco ingl茅s anclado en el puerto, el Norman Star, el frigor铆fico Anglo ocultaba informaci贸n contable en cajas de ‘cornead beef’ selladas por el Ministerio de Hacienda, lo que probaba, sobradamente, la complicidad del ministro Dahau y demostraba hasta d贸nde llegaba la impunidad de los frigor铆ficos ingleses tras la firma del pacto Roca-Runciman”.

En definitiva, el famoso paso del hist贸rico Graf Zeppelin por nuestro territorio estuvo signado por lamentables hechos hist贸ricos, panorama internacional, por un lado -Segunda Guerra Mundial mediante-, la antesala del infierno tan temido y, por otro lado, en nuestro pa铆s, el desarrollo de una funesta etapa marcada por la intolerancia, el abuso, la censura y una ascendente corrupci贸n.

Nos guste o no, as铆 se fueron tejiendo parte de los hechos pol铆ticos m谩s convulsionados del siglo pasado. Hitler en Alemania y Agust铆n P. Justo en nuestro pa铆s: la contracara de la democracia y las libertades. En medio de este paisaje, el Graf Zeppelin en Buenos Aires.

Protagonista privilegiado del acontecimiento

Por Juan Di Sandro

Juan Di Sandro, precisamente, el t铆o de nuestro compa帽ero de tareas, el periodista decano en Casa de Gobierno, Roberto Di Sandro, cubri贸 con impactantes im谩genes aquella particular jornada.

“Mi t铆o Juan, hermano de mi padre Carmelo, obtuvo las im谩genes del Zeppelin por Buenos Aires como fot贸grafo del diario La Naci贸n, medio en el que se desenvolvi贸 nada m谩s ni nada menos que durante 60 a帽os. Fue un reportero gr谩fico excepcional que lleg贸 a los 7 a帽os a la Argentina, junto a mi viejo, provenientes ambos de su Italia natal. Desarroll贸 y pudo captar im谩genes de numerosos episodios fundamentales como la muerte de Hip贸lito Irigoyen, el traslado del f茅retro de Gardel desde el Luna Park hasta la Chacarita, explosivas im谩genes de carreras con Fangio y Froil谩n Gonz谩lez; pol铆tica y deporte, y sus trabajos fueron presentados en diversas exposiciones, aqu铆 y tambi茅n en Europa”, expuso Roberto con su habitual locuacidad.

En tanto, Carmelo Di Sandro (padre de Roberto) tambi茅n fue un fot贸grafo de carrera y, luego de su paso por diversas publicaciones de la comunidad it谩lica, desembarc贸 en el hist贸rico diario La 脡poca, todo un s铆mbolo de los a帽os ’40 y ’50, para ser despu茅s socio fundador de la emblem谩tica revista Radiolandia. En definitiva, los Di Sandro han sido y son una familia volcada enteramente, con fuego y pasi贸n, al universo cotidiano de la tarea period铆stica.

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