El rol secreto del Papa Francisco por la deuda
El sumo pont铆fice particip贸 de la negociaci贸n. Ayud贸 al presidente y trabaj贸 con dirigentes globales.
Por聽Alicia Barrios聽
abarrios@cronica.com.ar聽
A solas,聽Jorge Bergoglio y Alberto聽Fern谩ndez se oyeron con atenci贸n en el encuentro privado del 31 de enero. La humildad es esa cualidad que para Francisco es un don de Dios. El Presidente la tuvo. Le pidi贸 ayuda al Papa. La respuesta del padre Jorge no se hizo esperar. Se ofreci贸 de alma y cuerpo entero.
Hombre de palabra, lo recomend贸 a una serie de encuentros. Se ocup贸 personalmente y le explic贸, como buen docente que es, los pasos a seguir. Francisco tiene empat铆a personal con algunos referentes claves como por ejemplo Kristalina Georgieva, la directora del Fondo Monetario Internacional, b煤lgara, de profunda fe, con una visi贸n de la econom铆a mundial que se corresponde con una sociedad m谩s justa.
Fue una aliada fundamental en el acuerdo con los acreedores. Ni hablar de la premier Angela Merkel, que fue quien m谩s veces lo visit贸 en su pontificado. Francisco es uno de los tres jefes de Estado m谩s importantes del mundo y el primer l铆der espiritual. Tanto poder lo lleva con la misma naturalidad que la sotana.
Opera en silencio, nadie se da cuenta. Siempre con ese gesto de no hice nada. Si no fuera porque lo conozco tanto, desde la m谩s profunda honestidad intelectual, creer铆a que lo ensaya en el espejo. Pero no, Bergoglio es de una sencillez sin precedentes. Siempre fue igual.
Alberto Fern谩ndez estuvo a la altura de las circunstancias. Hizo un apostolado de la escucha y cumpli贸 al pie de la letra. No fue soberbio. Valor贸 la importancia inconmensurable del Papa argentino. El Presidente, entre otras virtudes de singular calidad, es un hombre que oye a todos. El respeto por Su Santidad, un reconocimiento que Bergoglio merec铆a, le devolvi贸 alegr铆a. Algo que pocos pueden entender porque no conocen.
Bergoglio ama la Argentina, es su lugar en el mundo. No sin dolor, le repet铆a al obispo Oscar Ojea un poema de Jorge Dragone: "Se nos muri贸 la Patria hace ya tiempo en la peque帽a aldea. Era una Patria casi adolescente. Era una ni帽a apenas. La velamos muy pocos: un grupito de chicos de la escuela. Para la mayor铆a de la gente era un d铆a cualquiera. Pusimos sobre el blanco guardapolvo las renegridas trenzas, la Virgen de Luj谩n y una redonda y aun escarapela. Unos hombres muy sabios opinaban: fue mejor que muriera. Era solo una Patria, nos dec铆a la gente de la aldea. Pero est谩bamos tristes. Esa Patria era la Patria nuestra. Es muy triste ser hu茅rfano de Patria, luego nos dimos cuenta".
Estos versos son la s铆ntesis del sentimiento bergogliano, que cuando fue elegido Papa tom贸 un tiempo a solas, para aceptar, desprenderse de Buenos Aires, hasta que sinti贸 una paz infinita que no era suya, como lo reconoce, sino del Esp铆ritu Santo, que hasta hoy no lo abandona.
Tantos otros que piensan como 茅l se fueron encontrando, como Joseph Stiglitz, el premio Nobel de Econom铆a, con quien coinciden en que sin mejorar la econom铆a la humanidad camina hacia el suicidio. Una econom铆a social no es lo mismo que una econom铆a socialista.
Alberto Fern谩ndez viaj贸 sin dudar a pedir ayuda. No est谩 solo, ni lo estar谩 de aqu铆 en m谩s. Si algo hay que agradecer al Presidente es que a la par de Bergoglio pueden hacer realidad esa oraci贸n final con la que al despedirse de la Virgen de Luj谩n repet铆a sin cesar. Argentina, lev谩ntate y camina. Vive la Patria, padre Jorge.