Su padre muri贸 y le dej贸 la guitarra a sus hijos: el t铆o la vendi贸 y ahora la buscan desesperadamente

El objeto musical tiene un extraordinario valor afectivo, ya que el hombre era un apasionado por el folclore.聽

Por聽Mat铆as Resano聽
mresano@cronica.com.ar聽

"Esa guitarra la dej贸 para sus nietos", reflej贸 Luc铆a, con profundo dolor, una de las 煤ltimas voluntades en vida de su esposo, Pedro. El mismo d铆a que desped铆an sus restos, su hermano tom贸 propiedad del instrumento que tanto lo apasionaba, y que deseaba cederlo a sus descendientes.

Justamente su hija intent贸 recuperarla, pero su t铆o la vendi贸, profundizando la sensaci贸n de vac铆o que representa la ausencia de su pap谩. Fue su compa帽era en sus 60 a帽os, con ella se anim贸 a muchos g茅neros, aunque su preferencia era rasguear las cuerdas al comp谩s del folclore, y hoy ni siquiera ese legado pudo dejar.

No obstante, desde donde est茅, Pedro tiene la tranquilidad de que no es por responsabilidad suya, sino de su hermano, quien sac贸 provecho de una situaci贸n dolorosa. Por una afecci贸n card铆aca, el guitarrista muri贸 hace dos a帽os, y por esta raz贸n su ser querido acudi贸 a su velatorio, proveniente de Salta.

En aquella ocasi贸n "le dimos las pertenencias de mi marido y 茅l nos pidi贸 la guitarra. Est谩bamos en estado de shock, no ten铆amos ganas de pensar en nada, y se la dimos sin darnos cuenta de lo que hac铆amos". El relato pertenece a Luc铆a, esposa de Pedro, en referencia al momento en que su cu帽ado le requiri贸 a ella y a su hija el instrumento musical.

Al respecto, la mujer agreg贸 que "en ese momento cre铆mos que era mejor que fuera a las manos de su hermano. Pero despu茅s nos dimos cuenta de que nos hab铆amos equivocado".聽Por si fuera poco, tiempo despu茅s, a su hija el t铆o "la llama para pedirle plata, y all铆 le reconoci贸 que la hab铆a vendido".

Una revelaci贸n que derrumb贸 an铆micamente a la joven, y tambi茅n afect贸 la movilidad de su rostro. Sin embargo, no baj贸 los brazos y logr贸 llegar a quien adquiri贸 la guitarra. En este sentido, Luc铆a detall贸 que "el comprador le reconoci贸 que compra y vende guitarras, y que no se acuerda a qui茅n se la vendi贸, por una suma de 40.000 pesos".

Una confesi贸n que devast贸 por completo a la esposa y a la hija de Pedro, principalmente por no tener conocimiento del 煤nico recuerdo material del hombre, o al menos, de su objeto m谩s preciado. Una sensaci贸n por la cual la primera reconoci贸 que "no sabemos si est谩 diciendo la verdad. Esa guitarra iba a ser para sus nietos y eso me da vueltas por la cabeza. Nosotros seguimos con la vida y no tener algo tan valioso es muy doloroso".

A pesar de ello, prometen no resignarse y poder recuperar el instrumento que Pedro tanto apreciaba.

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