En la guerra no hay soldados sin heridas
Por José Narosky
Nuestra patria tiene una herida abierta, no solo desde los acontecimientos que se desataron el 2 de abril de 1982 cuando la Argentia recuperó el dominio territorial de nuestras islas Malvinas. Las múltiples e indeseables consecuencias de la guerra traen destrucción, muerte, heridas fÃsicas y emocionales, depresión, suicidio, aventuras y desventuras, historias de héroes y mártires, pero hay un derecho vulnerado que lentamente por la profesionalidad de nuestros antropólogos el “Equipo Argentino de AntropologÃa Forense” comienza a restaurarse.
El director ejecutivo del Equipo Argentino de AntropologÃa Forense, aseguró que son solo 10 los soldados argentinos enterrados como NN en el Cementerio de Darwin sin identificar, de un total de 122, y la finalización de esta tarea depende "de que los familiares se acerquen" para aportar el material que permita la comparación.
En los 74 dÃas que duró la guerra de las Malvinas, fallecieron en el conflicto 649 argentinos, mientras que 1082 resultaron heridos; lo que suman 1731 bajas. Unos 255 soldados británicos murieron en acción y un grupo de veteranos afirma que la cifra de suicidios desde 1982 es mayor. Sin embargo, el Ministerio de Defensa del Reino Unido, concluyó que fueron 95 los excombatientes que se suicidaron tras la contienda entre Reino Unido y Argentina. El ministerio dijo que cada suicidio fue una tragedia e instó a los veteranos del conflicto que necesitan apoyo a que busquen ayuda.
Sergio era un joven de 24 años cursaba segundo año de un colegio nocturno de San Telmo, estaba en tercer año. CorrÃa el año 1987. Sus compañeros le decÃan el “Loco”, porque siempre estaba haciendo un sumbido aunque su labios estaban cerrados. Además, luego de un rato de sumbido afloraba en forma insistente un, la la la la la la la la la. Nadie comprendÃa ni imaginaba que escondÃan eso sonidos guturales.
El dÃa de la fiesta de graduación, su mejor amigo y compañero de banco en la fila para subir al escenario a recibir el diploma, arriesgo a decirle: "¿Sergio por qué haces ese zumbido y ese la la la la?". A Sergio se le llenaron los ojos de lágrimas y dijo: "Te lo voy a contar, pero prometeme que no vas a decÃrselo a nadie". "Dale", le dijo su compañero.
"Yo soy ex combatiente, estuve en Malvinas, estuve en las lÃneas de defensa de Puerto Argentino, y el zumbido de los aviones me acompaña desde entonces, y cuando escuchábamos elzumbido nos defendÃamos como podÃamos, disparábamos con nuestros fusiles FAL a los aviones ingleses. Eran los disparos los que producÃan el la la la la la la. Perdoname si te moleste con los ruidos, pero ellos me acompañan desde entonces".
Su compañero lo abrazó y lloraron juntos por un instante, a los pocos minutos estaban ambos con su tÃtulo secundario en mano.