La pregunta tiene algo de profecÃa, la respuesta algo de promesa. Una de las etimologÃas indica que la palabra pregunta proviene de buscar en el fondo del rÃo. Y si lo pensamos bien, es una idea hermosa, ya que el que se hace una pregunta siempre busca algo en el fondo del rÃo de la vida. A veces en el fondo de una mirada, otras, en el fondo de un corazón, casi siempre en el humano dormido que hay en el fondo de cada humano.
TenÃa uno de esos dÃas en el que las explicaciones de los economistas, las sentencias de los periodistas deportivos y la peste del dólar no parecÃan las mejores respuestas de la vida, cuando asistà a hacer un trámite a la municipalidad.
El supervisor pasmado sólo atinó a pedirme disculpas e irse. Fabián se rió y me ofreció su mano con la misma calidez que su sonrisa y me preguntó si tenÃa encima una solicitud de afiliación al sindicato. Y mientras, en los mostradores, se escuchaba a una empleada gritar con fastidio: "el que sigue". Â
Fabián Castro, el poeta de maestranza.
Fabián me comentó que le estaba escribiendo un poema a su hija, Leila, que apenas tenÃa ocho meses, y que lo tenÃa loco de amor.
En ese instante, comprendà con la brutalidad que habÃa vivido los últimos tiempos, entre hombres que en sus portafolios llevan el cadáver del mundo y nutricionistas de canÃbales. Y sonreà al entender que la respuesta que le estaba pidiendo a la vida, la buscaba en los lugares equivocados, menos en los poemas de Fabián Castro, el poeta de maestranza.