Fiebre amarilla: a 150 a帽os de la epidemia que devast贸 Buenos Aires

Aquel 27 de enero de 1871 se documentaron los primeros tres casos de聽fiebre聽amarilla聽en el barrio de San Telmo, por parte de personas que hab铆an llegado por barco al puerto local, el cual fue cerrado de forma autom谩tica.

Mientras hoy la humanidad se debate en un cruenta lucha contra la pandemia de coronavirus que asola en todo el mundo, hace exactamente 150 a帽os una epidemia de聽fiebre聽amarilla聽hizo estragos en la ciudad de Buenos Aires, dejando un saldo de 18 mil muertos, es decir, el 10 por ciento de la poblaci贸n que habitaba en la capital argentina en aquel momento.

El inicio de esta enfermedad tuvo su escala en la ciudad de R铆o de Janeiro y lleg贸 hasta el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, donde se libraba la Guerra de la Triple Alianza. Tras la finalizaci贸n de la misma, los soldados sobrevivientes retomaron su camino de vuelta (por barco o tierra) y varios comenzaron a morir en las provincias de Corrientes y Entre R铆os para luego llegar a Buenos Aires.

Al principio, los cuerpos eran llevados en carrozas f煤nebres.

Aquel 27 de enero de 1871 se documentaron los primeros tres casos de聽fiebre聽amarilla聽en el barrio de San Telmo, por parte de personas que hab铆an llegado por barco al puerto local, el cual fue cerrado de forma autom谩tica.

Con la llegada de marzo, los muertos por d铆a llegaban a los 200 y el Cementerio del sur (hoy Parque Ameghino del barrio de Parque Patricios) ya no daba abasto a la llegada de los cuerpos, es por eso que se decidi贸 abrir un "nuevo camposanto" (de siete hect谩reas), el cual se ubic贸 en el Parque Los Andes (hoy a metros de la Chacarita) y ah铆 comenzaron a enterrarse los primeros fallecidos de la epidemia hasta la instalaci贸n de un enorme horno crematorio, que permiti贸 quemar los cad谩veres y evitar una mayor propagaci贸n de la enfermedad en la ciudad.

El sur de la ciudad, el m谩s castigado por la enfermedad.

Sin embargo, dicha expansi贸n transmitida por el mosquito Aedes Aegypti fueron tambi茅n por causas como el clima c谩lido y h煤medo del verano porte帽o, hacinamiento de personas en conventillos sin las respectivas medidas sanitarias, insuficiente provisi贸n de agua potable y la contaminaci贸n de las napas de agua por parte de los desechos humanos, entre otros factores.

Con el ingreso del mes de abril, la cifra de muertes lleg贸 a unas 500 por d铆a y la situaci贸n se torn贸 dram谩tica, ya que algunos decidieron irse de la ciudad y los inmigrantes europeos eran culpados de la expansi贸n de la聽fiebre聽amarilla, por las malas condiciones en las que viv铆an en los conventillos y barrios humildes.

Alivio tras la epidemia

Para mayo la situaci贸n en la ciudad de Buenos Aires comenz贸 a mejorar levemente, no s贸lo por la llegada del clima fresco sino por ciertas mejoras aplicadas por el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, aunque el fr铆o se llev贸 casi todos los elogios de la sociedad.

La epidemia de聽fiebre聽amarilla聽termin贸 el 2 de junio de ese a帽o cuando no se registr贸 ning煤n caso, aunque el saldo de muertos lleg贸 a los 18 mil (la mayor铆a inmigrantes europeos y poblaci贸n de raza negra), lo que signific贸 para aquella 茅poca la mortalidad del 10 por ciento de la poblaci贸n de la ciudad de Buenos Aires.

驴Qu茅 es la fiebre amarilla?

Si bien existe desde hace siglos en nuestro planeta y no tiene un tratamiento concreto, la聽fiebre聽amarilla聽puede causar la muerte de una persona pero la colocaci贸n de una vacuna m谩s la correcta prevenci贸n, pueden evitar el contagio de esta enfermedad.

Para saber qu茅 es la misma, hay que decir que "es una enfermedad infecciosa zoon贸tica viral aguda causada por el virus de la聽fiebre聽amarilla, transmitida por mosquitos de los g茅neros Aedes y Haemagogus".

La enfermedad es transmitida por el mosquito Aedes Aegypti.

Hay que destacar, que la transmisi贸n solo se produce por la picadura de ciertas especies de mosquitos infectados aunque no se transmite a trav茅s del contacto personal o por objetos.

A la hora de conocer cu谩les son sus s铆ntomas, todo comienza en forma brusca con mucha聽fiebre, escalofr铆os y dolor de cabeza, adem谩s, pueden aparecer dolores musculares, n谩useas y v贸mitos. Muchas veces, las formas graves causan hemorragias, insuficiencia hep谩tica y falla org谩nica m煤ltiple.

Por tal motivo, es clave consultar r谩pido al m茅dico ante la presencia de algunos de los s铆ntomas mencionados y no hay que automedicarse.

En tanto, las recomendaciones a tener en cuenta para prevenir esta enfermedad es por medio de una vacunaci贸n espec铆fica, usar repelentes, utilizar ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes, colocar mosquiteros en la vivienda, eliminar los recipientes que puedan acumular agua en las viviendas y tener mosquiteros, aire acondicionado y/o ventilador en el lugar de hospedaje.

El "tren de la muerte"

Aunque la ciudad de Buenos Aires estaba creciendo de manera considerable a finales del siglo XIX, la llegada de esta epidemia complic贸 la situaci贸n ya que la estructura para enfrentar la enfermedad fue escasa, y esto oblig贸 no s贸lo a la apertura de un nuevo cementerio (hoy Chacarita) sino a la forma de trasladar los cuerpos desde todos los puntos "porte帽os".

El Ferrocarril Oeste (L铆nea Sarmiento) tuvo que extender su l铆nea a trav茅s de la entonces calle Corrientes (avenida) y conectarla con este nuevo camposanto, situaci贸n que los vecinos denominaron como el paso del "tren del muerte" (su locomotora era la conocida "La Porte帽a"), ya que realizaba el traslado de los cuerpos de toda la ciudad en dos viajes nocturnos por d铆a.

La "Porte帽a" llevaba los cad谩veres hasta el Cementerio de la Chacarita.

El trayecto del mismo comenzaba en la calle Bermejo (Jean Jaures) y Corrientes, donde se cargaba una tanda de cad谩veres. Luego, paraba en Corrientes y Medrano, Corrientes y Camino Ministro Ingl茅s (Scalabrini Ort铆z) para finalmente, culminar en Corrientes y Dorrego donde los cad谩veres eran amontonados y dejados en galpones.

Un dato importante a tener en cuenta es que en esa 茅poca, las carrozas f煤nebres no llegaban a 50 y los cajones se apilaban de manera masiva en las esquinas porte帽as. Es por eso, que primero los cuerpos dejaron de viajar en ata煤des y fueron envueltos con trapos, a la espera del vag贸n que los depositara en la morada final para su posterior cremaci贸n.

Esta nota habla de: