Gajes del oficio: c贸mo sobreviven los trabajadores callejeros en plena pandemia

cronica.com.ar hizo una recorrida con quienes contin煤an desarrollando sus tareas, resistiendo el coronavirus, la crisis econ贸mica y la escasez de clientes. Lustrabotas, cafeteros, vendedores de churros y de pan casero cuentan sus historias de vida.

Por Mat铆as Resano

mresano@cronica.com.ar

Han marcado la fisonom铆a y la identidad de diferentes barrios y localidades en cada rinc贸n de nuestro pa铆s, como creadores de lazos sociales y, al mismo tiempo, de oportunidades laborales. Sin embargo, la pandemia los coloc贸 frente a su mayor desaf铆o: subsistir.

Se trata de los oficios callejeros, que siguen vigentes con base en el esfuerzo de quienes los llevan adelante y en el acompa帽amiento de sus clientes, en su gran mayor铆a legendarios vecinos que han construido con aquellos una relaci贸n afectiva que ya supera todo car谩cter comercial.

Lustrabotas

Hace 17 a帽os que Julio C茅sar, en la esquina de Paran谩 y C贸rdoba, de la ciudad de Buenos Aires, desarrolla una de las actividades m谩s antiguas, la cual aprendi贸 de manera muy particular. En este sentido, el hombre revel贸 que "siempre me gust贸 la calle, y por eso quise ser lustrabotas, pero nadie quer铆a ense帽arme; por eso un d铆a me compr茅 un par de zapatos y entonces me los hice lustrar y as铆 aprend铆", una labor que 茅l mismo considera "un servicio comunitario y artesanal".

Bajo esta forma de concebir su actividad, se gan贸 el aprecio de quienes residen en la zona, que se manifiesta a trav茅s de las donaciones de galletitas, facturas, s谩ndwiches, gaseosas y caf茅 , mientras cumple su jornada de 9 a 16 horas. Al respecto, Julio asegur贸 que "los vecinos son amigos ya, ellos ven el empe帽o que le dedico a mi trabajo, porque, adem谩s de lustrar, reparo zapatos en un tallercito que implement茅 en casa, en Boulogne, y luego se los traigo".

Mediante dicha mec谩nica, el tambi茅n zapatero dej贸 en claro que "si bien me baj贸 mucho la demanda, porque la actividad en Tribunales est谩 muy restringida, este es m铆 煤nico ingreso y puedo comer y pagar los servicios". Sin embargo, revel贸 que los s谩bados "hago changas en alba帽iler铆a".

Cafetero

Por su parte, a pocas cuadras del lustrabotas, encontr贸 su espacio Oscar para ofrecer caf茅, a pocos metros de un mercado situado en la esquina porte帽a de C贸rdoba y Callao. Al grito de "hay caf茅, cafee茅...", el vendedor intenta mantenerse diariamente con sus dos termos cargados de la mencionada infusi贸n, desde muy temprano.

Al respecto, el emprendedor remarc贸 que "es pan para hoy, pero hambre ma帽ana, porque es rentable en el d铆a a d铆a, pero no puedo proyectar a largo plazo". No obstante, "hasta el momento no tengo otra opci贸n, mientras no surja un trabajo estable, es la forma que tengo de mantener a mi familia".

Churros y torta fritas 聽

Por la misma raz贸n, Agustina, en la localidad bonaerense de Luj谩n, luego de perder en diciembre su empleo en una f谩brica de cartones, decidi贸 emprender un nuevo camino con un oficio hist贸rico como la venta de churros y de tortas fritas. En febrero puso manos a la obra, vendiendo por env铆o a domicilio, hasta que logr贸 poner en condiciones el carro que compr贸 con parte de su indemnizaci贸n.

Fue entonces cuando, en principio en una feria y posteriormente en una esquina de la avenida Fray Manuel de Torres, en J谩uregui, entrega sus exquisiteces, elaboradas en el acto. "La gente se los lleva calentitos, y eso ellos lo aprecian. Por lo tanto, tengo clientes que compran un d铆a, otros al siguiente, y est谩n quienes me piden todos los d铆as. Por esta raz贸n, hay que ser constante", enfatiz贸 la mujer, quien comercializa churros y tortas fritas de lunes a s谩bados, y los s谩ndwiches y papas fritas los domingos.

En este sentido, ella cont贸 que "se vende bastante bien para la 茅poca; a principio de mes, la demanda es mayor, despu茅s merma un poco". A su vez, revel贸 que "una familia prefiere comprar una docena de churros que un s谩ndwich, porque es m谩s redituable".

En el mismo rubro se desempe帽a Jos茅, quien reparte pan casero, bolitas de fraile y rosquitas en comercios, talleres y casas, los cuales visita muy temprano para que "disfruten el desayuno", con sus elaboraciones. El reloj marca las 4 cuando el panadero comienza a amasar, junto con su esposa, lo que luego ofrece por todo Alejandro Korn, a partir de las 7. En referencia a su fuente laboral manifest贸 que "tenemos la suerte que a la gente le gusta nuestros productos". Simult谩neamente, el vendedor reconoci贸 que "las ventas bajaron un 50%. Yo trato de mantenerme gracias a la ayuda de los clientes con sus compras. Ellos saben todo lo que hacemos, y valoran el esfuerzo que le dedicamos. La atenci贸n es clave. Le pongo mucha garra".

La misma causa de llevar la comida a casa la impulsaba diariamente a Virginia a estar presente en la Feria de Las Flores, en Moreno, ofreciendo prendas de vestir. Sin embargo, las restricciones en la circulaci贸n de personas la empujaron a continuar con su actividad a trav茅s de las redes sociales.

En consecuencia, la mujer, de 63 a帽os, reflej贸 que "en este momento la estoy pasando mal, porque ya no puedo vender como antes". A su vez, enfatiz贸 que "por mi edad, corro riesgo ante el Covid, pero, de todas maneras, con lo que recaudo puedo comer".

Garrapi帽adas y cubanitos

Mientras ellos asimilan su oficio como una fuente de subsistencia econ贸mica, est谩n quienes lo perciben como un medio de supervivencia social en tiempos de encierro. Es el caso de Ram贸n, quien en la ciudad santacruce帽a de R铆o Gallegos tiene su puesto de garrapi帽adas, pochoclo y cubanitos en la calle principal, frente al Banco de Santa Cruz.

脡l le aclar贸 a este medio que "es una actividad secundaria, econ贸micamente hablando. Lo llevamos bien, tenemos un permiso municipal, y al ser una ciudad chica la gente te conoce y es como una familia". Por ello se帽al贸 que su emprendimiento "sirve como un paliativo para completar la jubilaci贸n, y m谩s que nada es un entrenamiento social, hablamos con la gente". En relaci贸n con ello, el vendedor expres贸 que "mi lugar es el punto de encuentro de otros veteranos como yo, que nos ponemos a ver qu茅 mienten m谩s, porque ninguno te cuenta las p茅rdidas, sino todas las ganadas", al mismo tiempo que esgrim铆a una carcajada.

Cada una de estas historias permite ilustrar la compleja realidad que deben sobrellevar los oficios m谩s legendarios, los que le han impreso una idiosincrasia a nuestro pa铆s en sus diferentes puntos. Pero que no se esfuman, sino mantienen su vigencia gracias a la voluntad admirable de sus emprendedores y al aprecio que transmiten a quienes disfrutan de sus diversos servicios.

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