Hay veces que informar deja llagas en el coraz贸n
Las vivencias de esa noche del 30 de diciembre de 2004, que convulsion贸 a todas las redacciones period铆sticas del pa铆s.聽
Por聽Jorge Rodr铆guez聽
Ex Jefe de Redacci贸n聽
Que un episodio importante se precipite despu茅s de las 22 horas suele complicar las cosas en un diario matutino donde, como en otras 谩reas del periodismo, los tiempos son parte del problema. La jornada de aquel 30 de diciembre fue tranquila y todo se hab铆a desarrollado sin mayores sobresaltos, hasta el punto que no m谩s all谩 de las 23 estaba previsto que el material "entrase en m谩quina", como se dice habitualmente.
Pero esta profesi贸n tiene situaciones imposibles de prever y una placa roja de Cr贸nica TV signific贸 el anuncio de un incendio que se termin贸 llevando la vida de 194 j贸venes. H茅ctor Lorenzo, jefe de redacci贸n, Hugo Bordoni, secretario de redacci贸n, y unos muy pocos -entre ellos quien esto firma, por ese entonces jefe de la secci贸n Policiales- sobreviv铆an esa noche en ese templo period铆stico que fue el quinto piso de Garay 130.
La placa fue el alerta, pero la confirmaci贸n de que el siniestro era una tragedia de grandes proporciones la brindaron los mismos compa帽eros que minutos antes hab铆an dejado la redacci贸n rumbo a sus hogares. "Atento, que es cosa seria", "ojo, que hay muchos chicos en el lugar", eran los cruentos y acertados anuncios de los compa帽eros, en especial los de aquellos que se dirig铆an hacia la zona oeste.
Y mientras el canal comenzaba con su despliegue informativo, nuestros fot贸grafos llegaban a Once y captaban las primeras secuencias del desastre. Lorenzo y Bordoni se pusieron al hombro la edici贸n, conscientes de que no iba a ser una tirada m谩s. H茅ctor estaba en l铆nea directa con H茅ctor Ricardo Garc铆a , propietario del diario, y Hugo escrib铆a textos que cambi贸 mil veces.
El resto, dos o tres que segu铆amos los acontecimientos colabor谩bamos con distintos llamados telef贸nicos, aunque poco pudimos aportar. Sin datos oficiales, sin saber de manera fehaciente c贸mo hab铆a comenzado el fuego, el cierre de las cinco p谩ginas fue a las cuatro de la madrugada.
A esa hora, cuando Cr贸nica聽estaba en la calle, segu铆an registr谩ndose las escenas m谩s desgarradoras que vi en 40 a帽os de periodismo.