Historias del crimen: seducci贸n, estafa y muerte en el Holmes Castle
Henry Howard Holmes cumpli贸 todos los roles para ser un s谩dico asesino. Enamoraba, torturaba y mataba a mujeres para "quedarse con su fortuna". Para ello, construy贸 un "hotel del terror" donde al menos ejecut贸 a 27 personas.
POR G.A.
Pocas veces se ha conocido un criminal que reuniera tantas condiciones negativas para ser considerado como uno de los peores de la historia de Estados Unidos, es que Herman Webster Mudgett (conocido tambi茅n como el "Doctor Holmes") fue un estafador, asesino y seductor de mujeres de quienes aprovechaba la situaci贸n para robarlas, torturarlas y eliminarlas a trav茅s de un oscuro hotel del cual era el propietario: el Holmes Castle.
Con el final de la Guerra de Secesi贸n, Mudgett creci贸 en un hogar familiar puritano aunque con algunos problemas internos, sufri贸 el constante bullying en el colegio, de hecho, una vez sus compa帽eros lo obligaron a tocar un esqueleto y lejos de asustarlo pas贸 todo lo contrario, sinti贸 una gran atracci贸n por la muerte y cad谩veres, es por eso, que estudi贸 medicina quir煤rgica a帽os m谩s tarde.
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Sin embargo, un oscuro y s谩dico sentimiento viv铆a dentro del coraz贸n de este sujeto, quien odiaba a las mujeres pero su figura atractiva, elegancia, atenta y su poder de seducci贸n, lo ayudaron a conquistar mujeres para sacarles todo su dinero y satisfacer sus planes personales, ya que lejos estaba de enamorarse de una persona para establecer una familia.
Su rol de estafador ya era conocido en 1884, cuando tras graduarse en medicina sol铆a robar cad谩veres de la universidad para experimentar con ellos y estafaba a las compa帽铆as de seguros聽tras cambiarle la identidad a los fallecidos.
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Tras vivir en las ciudades de Gilmanton y Nueva York, Mudgett escogi贸 a Chicago como su lugar de residencia y una posibilidad de hacer "nuevos negocios" y para que nadie lo reconociera, cambi贸 su nombre por Henry Howard Holmes.
Utilizando su poder seductor, primero se cas贸 con Clara Lovering, una chica de familia hacendada con la que se cas贸 y tuvo un hijo, pero al poco tiempo se cans贸 de ella y fue por una viuda millonaria Myrta Belknap (con quien tuvo una hija), a quien la estaf贸 falsificando escrituras qued谩ndose con miles de d贸lares y construyendo una casa en aquella zona.
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En 1887, Holmes pos贸 sus ojos sobre otra viuda rica que pose铆a una farmacia en Englewood, Melisa Holden, y tras ser su amante y hombre de confianza, la historia se volvi贸 a repetir: este sujeto se qued贸 con todo el dinero de la mujer y desapareci贸.
Con el paso de los a帽os, Holmes amas贸 una interesante fortuna que s贸lo 茅l conoc铆a y ten铆a un sue帽o por cumplir: tener su propio hotel. Es por eso, que Holmes se hizo amigo de Benjamin Pitezel, quien era un carpintero con pasado criminal y que lleg贸 a ser la mano derecha del futuro criminal.
Como ya hab铆a adquirido un solar al lado de "su" farmacia, que pertenec铆a a su difunta esposa Holden, y que hab铆a quedado en su poder por herencia, Holmes comenz贸 la construcci贸n en 1890 de un hotel con aspecto medieval.
Holmes quer铆a aprovechar que en 1893 habr铆a en la ciudad de Chicago una gigantesca exposici贸n para conmemorar los 400 a帽os del descubrimiento de Am茅rica (deber铆a聽haber sido en 1892 pero se pas贸 para un a帽o m谩s tarde), que durar铆a algunos meses, por lo que puso toda su "fortuna negra" para la construcci贸n del Holmes Castle.
Holmes contrataba y desped铆a empresas de construcci贸n para hacer el trabajo, ya que rara vez pagaba por lo que se edificaba y a base de estafas logr贸 su cometido. El macabro dise帽o era suyo y en su planta baja todo era normal, ya que contaba con una oficina y comercios, pero en el subsuelo y los piso superiores la historia era tremebunda, ya que las habitaciones inclu铆an trampas, puertas corredizas, laberinto de pasillos secretos con unas peque帽as ventanitas, por las cuales pod铆a ver los movimientos de sus clientes a escondidas.
De hecho para vigilar todos sus movimientos, Holmes construy贸 una instalaci贸n el茅ctrica bajo el parque del suelo, que detectaba los movimientos de sus pasajeros y d贸nde estaban. Si todo esto parece t茅trico, faltan otros detalles como los grifos de gas instalados en las piezas para poder asfixiar a los clientes del hotel sin necesidad de desplazarse.
Para darle un broche a la obra de este asesino despiadado, el hotel (de tres plantas, 60 habitaciones que ten铆an paneles para bloquear el sonido, un s贸tano, entre otros) ten铆a聽un montacargas y dos toboganes que serv铆an para bajar los cad谩veres a una bodega donde en algunos casos, eran disueltos en 谩cido sulf煤rico, reducidos a polvo mediante la cremaci贸n o bien los restos eran hundidos en piletones de cal. Adem谩s, hab铆a una habitaci贸n llamada "el calabozo" donde Holmes ten铆a sus instrumentos de tortura para luego matar a sus v铆ctimas. Algunas de esos m茅todos de tortura constaba de atar a las personas de los brazos y bajarlas a un pozo con 谩cido, otros eran encadenados a una prensa giratoria y de a pocos sus huesos se iban triturando y algunos, les practic贸 autopsia estando con vida.
Con la inauguraci贸n de la Exposici贸n Mundial Colombina de Chicago el 1 de mayo de 1893 (se cerr贸 en octubre de ese a帽o) tambi茅n abri贸 sus puertas el "Hotel del Terror" y con ellas comenzaron los cr铆menes. Como la feria dur贸 varios meses, Holmes eleg铆a a mujeres ricas, j贸venes, atractivas y solteras para eliminarlas ya sea para cobrar sus p贸lizas de seguro o para torturarlas y quedarse con su fortuna.
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En estos meses, varias fueron las clientas desaparecidas y que luego fueron confirmadas como v铆ctimas del "Doctor Holmes", aunque hay otras que nunca fueron confesadas como v铆ctimas de este chacal, quien dijo haber matado a 27 personas, aunque se sospecha que son cientas las muertes que cargan sobre Holmes.
El final del Congreso complic贸 la econom铆a de Holmes, que se estaba quedando sin dinero, y tuvo la idea de incendiar el 煤ltimo piso del hotel para cobrar la prima del聽seguro聽por 60 mil d贸lares, pero la compa帽铆a hizo la investigaci贸n correspondiente y descubrieron su plan.
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Holmes escap贸 al estado de Texas donde realiz贸 otras estafas pero termin贸 en la c谩rcel unos meses tras el pago de una fianza, y por eso, recuper贸 su libertad. Sin embargo, su mente delictiva ya hab铆a planeado algo nuevo, convenci贸 a su mano derecha Pitezel para que se haga un seguro de vida en una compa帽铆a de la ciudad de Filadelfia, luego presentar铆a un cad谩ver con el rostro irreconocible, su esposa ir铆a a la morgue confirmar铆a su identidad y cobrar铆an la p贸liza de seguro, y el reparto era de un 50 por ciento para cada uno.
Pero el plan tuvo un cambio, Holmes mat贸 a su compa帽ero de fechor铆as, a sus hijos y esposa y cobr贸 el dinero, aunque no contaba con el testimonio de un compa帽ero de celda, Marion Hedgepeth, a quien Holmes le hab铆a contado sus prop贸sitos. La polic铆a investig贸 el hecho, detuvo a Holmes y allan贸 su hotel donde se encontr贸 con una escena dantesca: cientos de restos humanos en el interior (todas mujeres que en su mayor铆a fueron violadas y torturadas), m谩quinas para torturar, c谩maras herm茅ticas de gas, habitaciones equipadas con instrumental quir煤rgico y un horno grande, entre otras atrocidades.
Tras presentarse en el juicio ante el Tribunal de Filadelfia, Holmes (quien se defendi贸 a s铆 mismo por no querer un abogado) confirm贸 haber matado a 27 personas, una cifra muy lejana de lo que se cree. Lo cierto, es que en el juicio, que dur贸 casi una semana, el asesino fue condenado a muerte y ahorcado el 7 de mayo de 1896. Sus 煤ltimas palabras antes de morir fueron "Nac铆 con el demonio adentro, como mi patr贸n a un lado de la cama cuando vine al mundo y ha estado conmigo desde entonces...".
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