驴La presencia de Jazm铆n, el perro de Susana, habita en la mansi贸n de la diva?
CR脫NICA FEN脫MENOS PARANOMALES聽El reconocido can, de raza Yorkshire, falleci贸 en 2006. Conoc茅 los detalles.
El d铆a hab铆a amanecido nublado. Le cost贸 desperezarse, ven铆a evidenciando, desde algunos d铆as, un malestar estomacal que se hab铆a acentuado en las 煤ltimas horas. Le pidi贸 a su asistente que le llevara el desayuno a la cama. A esto se sumaba una jaqueca producto, probablemente, de una noche聽 en la que no hab铆a podido descansar bien. Dej贸 la cama y camin贸 por el amplio pasillo del primer piso y se dirigi贸 a la planta baja. Ya en el comedor, el amplio ventanal pintaba la postal de un d铆a en el que se reflejaban las primeras gotas de lluvia. Los noticieros continuaban con el registro de los nuevos contagios de esa fase de la cuarentena. En tanto, Rita, la perra que hab铆a regresado a la mansi贸n de Barrio Parque, luego de haber sido reeducada con personal especializado, minutos antes, hab铆a recorrido el jard铆n, con objetivos totalmente higi茅nicos. Ahora estaba nuevamente dentro de la mansi贸n; su personalidad es hiperactiva y manifiesta, en este sentido, vocaci贸n para realizar ciertos destrozos, con epicentro fundamental en la propia habitaci贸n de Susana. En tanto, ella regresa a su cuarto, desayuna y permanece en la cama. Extra帽amente, la persigue una sensaci贸n de angustia.
Tres noches despu茅sLa cuarentena se estaba presentando para la diva como la extensi贸n de una inacabable incertidumbre. El viaje a Uruguay ya estaba concertado, desde todos los niveles, efectos legales mediante. Aquella jornada no iba a presentar, en tanto, cambio alguno en su universo cotidiano. Sin embargo, la tensi贸n no decrec铆a. La cena hab铆a sido frugal. Y luego de la cena, una pel铆cula de Netflix iba a acompa帽ar la inducci贸n de un sue帽o interrumpido posteriormente por un incidente impensado.
聽
Dos horas m谩s tardeVarios ladridos y el golpe seco, de un objeto tirado al piso, la despiertan sobresaltada. A Rita tambi茅n le sucede lo mismo; sus orejas en punta ponen en evidencia el alerta de una situaci贸n de inquietud. Se levanta y se dirige hacia el pasillo: el silencio, ahora, extra帽amente, se apodera de la situaci贸n. Camina unos pasos y se aproxima a un cuarto, una habitaci贸n en particular, un espacio elegido puntualmente y que se determin贸 sin vacilaci贸n. Precisamente, esa habitaci贸n estaba destinada, muchos a帽os atr谩s, a quien fuera a uno de sus m谩s adorables integrantes de la familia: el recordado Jazm铆n. Ingresa a paso moderado pero firme y prende la luz. Todo parece, en principio, no presentar signo de alarma alguna; no obstante, todo no es lo que parece ser. El fr铆o se hace sentir. Imprevistamente, repara en un particular detalle: la colcha hab铆a sido movida hasta los pies de la cama. A todo esto, Rita, extra帽amente a su comportamiento hiperquin茅tico, se encontraba como petrificada. Acomoda, nuevamente, la cama. Todo queda en su respectivo lugar.
El ritual de siempre. Desperezarse y permanecer un tiempo m谩s en la cama. La lectura de un libro, abandonado hace una semana, se retoma nuevamente. El desayuno lo va a tomar en el comedor. El clima es h煤medo y se hace notar en los huesos de cualquier mortal. Se viste, una ropa liviana y c贸moda para esa ma帽ana. Toma una carpeta, con anotaciones referidas a tr谩mites y gestiones. Sale del cuarto y se dirige a la planta baja. Algo, sin embargo, la retrotrae; vuelve a subir y encara el corredor; sus pasos son seguros pero pausados, ha pasado por tres cuartos, inclusive el suyo y se encamina al cuarto en cuesti贸n, a la habitaci贸n que visit贸 la noche anterior. Llega y duda, se demora unos segundos... y abre, sigilosamente, la puerta... Aquella postal daba cuenta de una cama con otro detalle imprevisto: la colcha, nuevamente movida.
聽
La noche anterior al viajeTodo lo concerniente a la preparaci贸n de las valijas y la documentaci贸n genera, siempre, en la previa, un particular estr茅s. Para ella, todo eso no qued贸 exento. A la noche, una pel铆cula por ver para servir, nuevamente, como antesala de un sue帽o que, en esta oportunidad, supuestamente no se va a demorar. Sin embargo, pasada la medianoche, algo empieza a manifestarse y va cobrando, minuto tras minuto, mayor magnitud. La intensidad es cada vez mayor. se levanta y sale de su cuarto; sus pasos son acompa帽ados por aquellos ladridos que se proyectan y hacen eco en toda la inmensidad de la mansi贸n. Llega al cuarto y apenas se anima a tomar el picaporte... el tiempo parece detenerse. Se anima y abre, cuidadosamente, la puerta... La colcha se encontraba, otra vez, doblada, las persianas elevadas... el cuarto hab铆a sido inundado por una luz de crep煤sculo que la hab铆a sumido en una enorme inquietud... A corta distancia, simplemente, aquella imagen, esa presencia tan cercana, durante muchos a帽os, a sus mejores afectos y sentimientos.
Contactos del m谩s all谩: documentos y testimoniosValeria Schapira cuenta en su producci贸n literaria con el libro “Adi贸s, como enfrentar la partida de nuestros mejores amigos”, un estudio riguroso y sensible acerca de c贸mo los seres humanos deben despedir y acompa帽ar a los animales. Precisamente, uno de los cap铆tulos de esta obra cuenta con una serie de episodios ocurridos en Argentina y que tuvieron que ver, puntualmente, con gente que ha tenido contacto con sus animales una vez ya muertos.
Noris Pisani: “Viv铆 con Tomy once a帽os, hace cuatro lo perd铆. Viv铆amos juntos en el exterior y juntos volvimos a la Argentina. Fue familia para nosotros. Hablar de 茅l es llorarlo cada vez. Durante mucho tiempo mi deseo fue so帽arlo pero no consegu铆a hacerlo... 隆Hasta que un d铆a lo logr茅! Aunque todav铆a dudo si fue un sue帽o o en verdad vino a visitarme... Su olor a reci茅n ba帽ado era inconfundible, y fue eso lo que esa noche sent铆. Hoy, cada vez que un colibr铆 llega a mi jard铆n s茅 que es el. Estas confesiones, son s贸lo para entendidos”. Aldana Far铆as:聽“Danca se fue hace tres a帽os. Ten铆a 14. La gorda batata m谩s hermosa de este planeta. Hace cuatro meses lleg贸 Apolo, un caniche que me alegr贸 la vida y lo primero que hizo cuando conoci贸 el patio de mi casa fue acostarse por cinco minutos en el mismo lugar donde enterramos a la negra. Magia pura”. Mabel Carbonara:聽“Siempre me aparecen en sue帽os los animales que am茅. Pampa, una mestiza siberiana rescatada, a la que am茅 inmensamente a pesar de ser s贸lo su madrina, a la que le sostu ve la pata durante su quimio, a la que buscamos con su rescatista cuando se perdi贸 en circunstancias terribles, me dej贸 un agujero en el coraz贸n cuando falleci贸. Durante los meses que siguieron a su muerte, si me cruzaba un siberiano en la calle, ten铆a que cambiar de vereda porque me saltaban las l谩grimas, era un duelo que no pod铆a superar. Un d铆a, parada en Santa Fe y Billinghurst, siento algo raro, me doy vuelta y veo una cachorra de siberiana preciosa que viene hacia m铆, me salta, me abraza y me empieza a besar. Entonces, la due帽a me dice: ‘Es rar铆simo, nunca hace esto con nadie’, yo me largu茅 a llorar y entend铆 que tal vez esta era la forma que encontr贸 Pampita de transmitirme que ella siempre iba a estar en mi coraz贸n, como de hecho est谩 cada uno de los animales que amamos, desde el plano que sea”. Mayela Bustamante: "A finales de 2015 me toc贸 atravesar un estado an铆mico que me sumi贸 en una profunda tristeza. Una noche, sin 谩nimo de resolver ninguna de mis cuestiones personales, me tir茅 a la cama a llorar y me qued茅 profundamente dormida. Mi Lennon vino hacia m铆 en mis sue帽os... se me hizo un nudo en la garganta de s贸lo recordarlo. Yo estaba sentada en la tierra y hac铆a frio, de pronto 茅l lleg贸 hasta m铆, no s茅 de d贸nde. Estaba hermoso, como en sus mejores tiempos, apoy贸 su hocico en mi regazo y se qued贸 dormido. Me dio paz, mucha paz. Lennon muri贸 envenenado y lo llor茅 como por un mes, hasta que pude superar el hecho de que no estu viera f铆sicamente conmigo. Esto pas贸 ya hace varios a帽os y recuerdo bien la primera vez que se me apareci贸 en sue帽os, al poco tiempo de su muerte. Sali贸 de entre unos arbustos verdes, muy verdes y brillantes. Parec铆a como si a las hojas las hubiesen lavado o algo as铆. Y yo estaba sentado en un banco; quiz谩s era como un parque, y 茅l vino a m铆, se sent贸 en el suelo y yo le acarici茅 el lomo. Estaba bello, tan hermoso y divertido que cuando despert茅, a煤n con su imagen, supe que estar铆a todo bien, donde quiera que est茅. Ser谩 mi hi jo, mi amigo y mi compa帽ero hasta el final de mis d铆as, amo a los perros, en la familia tenemos uno que amamos, pero mi perrito bueno es irremplazable, me acompa帽ar谩 siempre”. Particularidades de un YorkshirePor el doctor Juan Romero聽
聽
El Yorkshire terrier no es un perro de compa帽铆a, puntualmente, es un terrier peque帽o y como buen terrier es un perro cazador, aguerrido, valiente, ladrador, longevo y r煤stico. Uno piensa que se trata de un perro de vedettes porque lo asocia a divas como Susana Gim茅nez, pero en realidad se trata de un perro de los mineros de carb贸n y de los hilanderos de Inglaterra. Es decir, salvaba la vida de los hilanderos, combatiendo a las ratas y similar situaci贸n se daba en las minas de carb贸n”, destac贸 el doctor Romero en la enunciaci贸n de las primeras caracter铆sticas de esta particular raza.
Y agreg贸: “Imagin茅monos, en las minas de carb贸n, a finales del siglo diecinueve, donde no hab铆a calzados impermeables y donde muchas veces hab铆a que transitar un suelo con 10 cent铆metros de agua llena de roedores donde orinaban y, como consecuencia de esto, se produc铆a la transmisi贸n de una enfermedad que se llama leptospirosis. Entonces, este animal (Yorkshire) extremadamente astuto, obediente, corajudo y proactivo, es un individuo que va al frente, en consecuencia, cazaba las ratas y salvaba la vida de los mineros e hilanderos. Es decir, durante toda la semana, estos animales se encontraban dentro de las minas. Por otra parte, la gen茅tica de su pelo es brillante y tiene una coloratura muy significativa en su ra铆z y, los obreros, en sus d铆as de descanso, hac铆an competencia de dinero por la belleza del animal. A partir de la 茅poca moderna, cambia su perfil de b煤squeda. Yo he tenido, anteriormente, uno que vivi贸 durante 15 a帽os y tengo, ahora, a mi segundo. En consecuencia, siguen conservando su naturaleza de valientes y de tomar la iniciativa. Ahora, con otras caracter铆sticas, se ha convertido en un animal de compa帽铆a, aunque conceptualmente es un perrazo”.
En relaci贸n a la posibilidad de la presencia, energ茅tica, de un perro fallecido en la casa que ha habitado, el doctor Juan Romero contest贸: “Cuando uno tiene un afecto especial hacia un animal, este permanece en uno a trav茅s del recuerdo y los sentimientos y m谩s all谩 de cualquier consideraci贸n esot茅rica que yo no comparto, reparemos que nosotros somos la conversi贸n de la energ铆a hecha masa; esta es puntalmente la teor铆a de la relatividad de Einstein; en definitiva, todos mis gatos, todos mis perros son lo que me hicieron hombre, todos mis afectos, todos mis amigos, adem谩s de mi padres y madre que gen茅ticamente me construyeron, ambientalmente, tambi茅n nos construyeron aquellas situaciones enunciadas. Un perro, en definitiva, que convivi贸 15 a帽os con una persona tambi茅n nos construy贸 y nos dio identidad".